BOADELLA.

Ahora que está de moda la PNL -programación neurolinguística, no sean cochinos- D. Albert nos dice que todos deberíamos sentir ese niño interior. Dejad que los niños se acerquen a mí, indicó  el primer maestro del coaching, aunque luego se volvió autónomo y ya sólo consolaba con milagros. Como él, pero a salvo los talentos, siempre he pensado que esto es un teatro, queramos o no, y venimos a actuar. Lo malo es cuando nos toca el papel de villano, y no nos lo creemos, de manera que deja de funcionar el Acto’s Studio, que es como el arte moderno, una tautología o cosa parecida. Dice Boadella, descubriendo una vez más que el emperador está desnudo, que algunos artistas trasladan sus emociones y no las ordenan, o las inventan para hacer bulto en los listados del mamoneo -eso lo digo yo, pero es un escolio- y lo que resulta viene en llamarse arte contemporáneo, que es como autodenominarse ser vivo, por ejemplo. Los griegos dicen que la ironía es un rodeo para llegar antes, y Boadella ironiza, o sea llega antes, porque además usa el AVE con cena incluida y luna llena sobre la nieve, para justificarse ante el miedo de no llegar a ser un gran artista. Para eso, dice, hay que sufrir mucho. Si la memoria no miente -una cosa no hay, es el olvido, dice Borges, claro- aquí sufrimos todos, y algunos con él, que tiene valor y la cabeza puesta sobre los hombros. Un catalán vaso de agua clara, que decía Plà el grande de su lengua, mientras troceaba el bogavante recién churruscado a la brasa. Así cualquiera. El teatro como terapia, titula su muy ineresante y amenísima conferencia de hoy en el Casino, compitiendo con la Champions, que acaba en un triste empate. La sala del Casino, semivacía, como un desván de lujo, demuestra que hay una falsa élite en ese centro, cosa que ya he probado en varias ocasiones, una de ellas al comentarme su bibliotecario que el Casino no tenía presupuesto para comprar un libro de 18 euros, IVA incluido. Asistí a la presentación del poemario del mar, recopilado por M. Maestro, y sólo faltaba el buque. Lleno a reventar. Boadella no había avisado ni a las becarias, y Maestro había convocado hasta a la Armada Invencible. Marketing. D. Albert, las modas pasan pero su talento de bufón del Reino, como gusta en titularse, perdura. Me lo ha puesto usted en la dedicatoria de ‘Diarios de un francotirador’. Gracias.

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