Archive for 9 febrero 2012

GIGNOL

9 febrero 2012

GUIGNOL

 

Los franceses han encontrado una nueva forma de combatir a los mejores: mofarse de ellos. Francia es un gran país repleto de gilipollas. Los franceses ganaron la II Guerra Mundial escapándose a Londres, mientras los odiados norteamericanos caían como héroes en las playas de Normandía. El general De Gaulle, símbolo del valor francés, hacía proclamas en la radio, resguardado y calentito, mientras los aliados le ganaban la guerra y le preparaban el desfile en los Campos Elíseos, que es lo único que quedaba del Olympo. Los franceses son dioses cojos, como Hefaistos, tan cornudos que ayudan a sus mujeres a montárselo con otros, para no tener que trabajárselas. Ahora se ríen, pobres, de Gasol, de Nadal, de Casillas y de Contador, por ejemplo. Los franceses tienen ñ pero no la usan, prefieren la gn, como en Cognac, para no decir que la toman prestada de España. A su rey Francisco I lo trajimos al palacio de Benavente, y luego el conde quemó su palacio, porque hedía a cochon. En Breda Spinola paró la reverencia porque era un caballero, y eso los franceses no lo perdonan. Los franceses pegan a las mujeres y luego les regalan parfums y make up para que se tapen las vergüenzas, y se ponen calzas para llegar al beso, y se lo tienen tan creído que su ombligo es el redondel más visitado del mundo. Más que la Tour Eiffel, que de fea chirría, y que parece un montón de material de desecho debidamente ordenado. Francia tiene unos bellísimos paisajes llenos de gente que grita por la nariz. Tienen grandes cineastas y otros, con premio, bodrios como estanques. Las pelis francesas modernas se conocen aunque les quites el sonido, porque son malas de cólico, y lentas como sus ciclistas en el Tour detrás de Contador. Si la envidia fuese tiña Francia estaría cubierta por un espesa capa añil. Nadal les ha dado tanto en su torneo emblemático de la Roland Garros que se está pensando volver, porque le da cosilla ser tan superior a los gabachos. Los franceses robaron las recetas de la cocina extremeña, cuando invadieron España y empezaron su gran declive histórico, aunque hay snobs como Dragó que quiere ser francés. Los grandes hallazgos de la cocina francesa son los caracoles de huerta, gordos como puños, y algunas salsas. Sus quesos no llegan ni al tobillo a los españoles, pero los venden mejor, porque engañan hasta al diablo, y porque a nosotros, en Europa, nos recuerdan como al bueno de Alba colgando herejes. Comen lentejas crudas y les cambian el nombre, para que suene a moco, que eso mola mucho. Con los mejores, en este caso nuestros grandes deportistas, siempre compensa la infamia, para los tragaderos de la tele mierda, que es modélica en Francia. Voltaire mentía como un cosaco, pero era vitriólico e inteligente. Los de ahora se ciscan en la verdad con menos gracia que el lobo de Caperucita. Me encanta que hagan estas cosas, porque estimula la creatividad. Van a tener más comentarios que la Biblia, su momento de gloria, como la chavala que le atizó al príncipe Felipe, el consorte de Leti, seis minutos republicanos. Y es que los Borbones siguen teniendo un ramalazo francés.

El mensaje del ministro.

8 febrero 2012

El jurista Gallardón ha enviado un mensaje al Constitucional: Ojo, que lo del matrimonio gay es fetén. Apriétense los machos, no jodamos al caballo. El jurista Gallardón lo tiene claro, claro. Sobre todo en la SER, que no es lo del aparcamiento cementero de la villa, sino lo del aparcamiento ondero de las ideas progresistas, los de la Internacional y eso. El sábado los sociatas cantaron el himno de los descamisados del mundo como lo hacía Evita Perona, harta de pieles y de pasta gansa, después de haberse inflado a presupuestos y coches blindados. Como en Cuba, o en Corea, o en la URSS, o en Siria, o en China, o en Vietnam. Zumo de derecho, al revés. El jurista Gallardón ha enviado un mensajito al Constitucional: Ojo, que pintan bastos, y a la vejez, retiros dorados, que yo pongo a dedo, como los colores de los aros olímpicos. De modo que con Bildu y el matrimonio gay, el Constitucional ya ha recibido dos mensajes en los últimos meses, uno del oportunismo político y otro del buenismo funcionarial y burócrata. ¡No vayan a molestarse las minorías! Por cierto, las más respetables de la democracia, pero no contra la mayoría. ¿O no es así? Al matrimonio se le puede escoñar en la tele, en la radio y en la prensa, incluso en el BOE, pero al otro, al falso, ni lo toques, que es materia sensible. El jurista Gallardón, que no se ha apeado del coche oficial desde que heredó los silloncitos, ha enviado su mensaje a los políticos del Constitucional. Me juego la merienda de mis niños a que la trampa cuela. Pero si no, da igual, porque sea o no constitucional, es un bodrio. La norma se puede ciscar en la lógica jurídica, en la tradición, en la historia, en la estructura y en la madre que la parió. Porque de eso, al final, se trata, lo de la madre, que por mucho que quieran, es irreproducible sin el padre. Otra cosa es que el matrimonio debería ser inconstitucional, pero todos, no sólo el oscuro y confuso. Y si me apuras, sobre todo el otro. Porque ya me contarás cómo va la cosa.

Este gobierno comienza a parecerse al otro, con tanta memería y tan poco espíritu. Sin ideas y sin valores, sin gancho, con iscursillos de patio y declaraciones de principios de poco pelo. Demagogias y complacencias. El otro día Guindos, retocando los sueldos de los banqueros, como el gran hermano a quien le toca administrar la herencia de papá. ¿Y Lemman Brothers? Se olvidan pronto las prebendas. Además, es el chocolate del loro. Me callo, no sea que nos controlen al resto de los pardillos y nos quiten el jabón para lavar los calzones. Y ahora Gallardón con los cascos de la SER hablando de sus criterios personales, como si a una puta le preguntasen qué le parece la prostitución desde su opinión personal, no profesional. Respeto, no obstante, Respeto. Habitual es que los ministros no tengan criterio, de modo que lo mismo es un privilegio para el vulgo contar con personajes tan intelectualmente relevantes, o sea, libres.

Y agosto, hábil. ¿Se irán los ministros de vacaciones?

Y yo con siete lectores. Y atascado en el chino, como Bob esponja en el congelador.

Aficionados.

2 febrero 2012

Es de discretos aceptar que el crimen, la política -si no es tautología- la finanza -lo mismo- y el matrimonio son cosas de aficionados.

SISTEMA

2 febrero 2012

El sistema -conjunto de reglas y principios sobre una materia- se olvida de sí mismo…sistemáticamente.

El sistema tiene sistemas.

Consúltense en este mismo blog las TRULEYES y las LEYES MÁDICAS.

Un capitalista -pongamos una entidad financiera de crédito… ¿se llaman todavía así, verdad Gran Hermano Banco de España?- que no pone en juego el capital, incumple el sistema, sale de él. ¿Por qué? Por interés propio, ajeno a las reglas. Y ese interés propio es su perdición a largo plazo. Antisistema.

¿Dicen que eso es el mercado?

En absoluto. Las operaciones especulativas no están en el sistema. Son pura codicia.

Y habitualmente conducen al desastre.

El sistema de navegación impone reglas. Cuando el buque intenta vadear, contra las reglas básicas de navegación, un bajío, suele encallar. El coste de la ineptitud. Los imbéciles hunden el Titanic.

Eso es ir contra el sistema.

El sistema no es malo. Ni bueno. Pero aceptarlo sólo a medias es sistematizar el antisistema.

No se quejen, pues, de los antisistemas quienes son igualmente sistemáticos antisistemas.

Un entidad financiera tiene su objeto social.

Una empresa mercantil tiene su objeto social.

Cuando los dos entes se unen en un bloque poderoso, el ejercicio de sus actividades implica a muchos.

Si incumplen las normas -generación de expectativas legítimas- salen del sistema.

¿No existe conciencia en los gestores del sistema antistema? Se habla de responsabilidades políticas. ¿Y gerenciales? ¿Y éticas?

¿Cómo no ven lo sencilla que es la solución a esta llamada crisis?

Regresar a la ética del sistema, a los valores, y al objeto social.

No vender a pedo puta cientos de millones de fallidos potenciales a fondos especulativos, privando del fruto de trabajo de años a gestores de cobros decentes.

Abriendo liquidez en términos razonables, a proyectos e individuos. Saben cómo hacerlo.

Gestionando costes, reduciendo gastos, congelando grandes salarios, invirtiendo para nuevas generaciones, es decir, eliminando lo que las normas y los principios rechazan.

De otro modo, ¿para qué sirve un sistema? ¿Para qué sirve un banquero? ¿Para qué sirve un gobierno? ¿Para qué sirve un gestor? ¿Para qué sirve un guardia? ¿Para qué sirve un político?

La pedagogía social. Los maestros.

Los cimientos.

Sistema.

Los jueces tienen que cumplir la ley. No hacerla más gravosa.

No cabe interpretar en función de las presiones sociales lo que en términos legales es nítido. In claris non fit interpretatio.

La justicia tiene cerrados los ojos. Si los tuviera abiertos empezaría a decapitar capitostes… y ladrichifles. El grito de la revolución es muchas veces el rugido del diablo.  Escúchalo atentamente, y le oirá silbar como la sierpe del Edén.

Transformar es sistema. No destruir.

La justicia no puede poner trabas al cumplimiento de la ley. Ni puede ser política. Es independiente y veraz.

Sí puede alegar lo que proceda para que el sentido finalista de la ley sea lo justo. Pero es injusto privar al sistema de sus contenidos.

Sería como fomentar la mendicidad.

Todos los días, mañana y tarde, durante los últimos cinco años, un peticionario de calle me solicita donativo para comer. Yo le ilustro acerca de lugares donde puede hacerlo gratis, ser atendido, y formado.

Pero él quiere efectivo. No debe irle mal.

Como Green Peace. Di que quieres ayudarles. Sólo puedes hacerlo pagando.

Como muchísimas organizaciones del buenismo mundial, que algo bueno harán. Sean bienvenidas con y a pesar de todos sus intereses.

Imaginación. La gran penuria. Maná. Somos dependientes de la columna que nos precede en la travesía del desierto.

Medidas que debe adoptar el sistema y no adopta. Por ejemplo, en los inopinados concursos de acreedores. De un día para otro, se acabó. Despachos de abogados percibiendo provisiones de fondos millonarias -nada que objetar, son propias del sistema, como los salarios de los empleados y el pago del combustible de los aviones- para preparar una hecatombe.

Un sacrificio.

El sistema debe arbitrar paliativos inmediatos. Y aquí llega la previa burocracia. El sistema te obliga a prever desaguisados, en consecuencia.

Burocracia.

La gran enemiga de la imaginación.

Para abrir un negocio tienes que cumplir tantos requisitos que te dedicas a la economía sumergida. Frase de la calle.

Los burócratas, entes de ficción especialmente dotados, como los multeros de oficio, para jorobar al prójimo, son la gran lacra. No piensan, ordenan. Interpretan las normas, siempre en perjuicio de la razón.

De la calle: Pequeña empresa -mínima- que quiere abrir. Un empleado. 50 metros de local. Denegada licencia de apertura. El baño no es apto para minusválidos. No tiene un diámetro suficiente para que gire con comodidad la sillita.

Bien. Muy bien. Pero, ¿cuántos establecimientos, públicos y privados, cumplen esa norma en España? Sea bienvenida, pero interprétese de acuerdo a la realidad social del tiempo, etc., es decir, a la imposibilidad física de cumplir esa norma en ese local. ¿Cómo entran los minusválidos por los accesos a los aparcamientos en la calle Mayor?

Al ventanal le faltan dos centímetros. Obra completa. Medio local para el baño, que tal vez no se use nunca, y gran ventanal. Cierre del negocio antes de abrirlo.

Un burócrata decide habilitar en exclusiva para motos las plazas de aparcamiento de la Glorieta de Quevedo, en Madrid. Todas -son pocas-. Jamás hay una moto en esas plazas. Nunca.

Gloria al antisistema. Gloria al burócrata. Haydin florecido en su Aleluya.

Ejemplillos de la calle, hay miles. Brindo a quien disponga de tiempo que confeccione una antología del disparate.