Nihil novum sub sole.

Los nuevos, ya son viejos. De los políticos sólo cabe esperar que lean a Voltaire, y no sólo a Jeremías, para quien los caminos no tienen nada de Tao. Los de siempre, a llorar. Nuevas leyes que no hacen reyes, ni siquiera yernos, mientras los príncipes van al circo, como los hermanos Marx. ¿Dónde está mi sopa, mi sopa de oca? ¿Por qué la ley es sólo eso de la economía? Derecho, ancillar de la economía, dijo alguien en sus tesis.

No hay forma de aprender. Para eso no hay escuela. En otra obrita se lee ‘escuela de desaprender’. Algo muy serio y torpemente difícil.

Consejos de Zadig: De esta forma, a causa de sus sabios y atinados consejos y por sus grandes servicios, se había atraído la enemistad irreconciliable de los hombres más poderosos del Estado… Los servicios prestados se quedan en la antecámara, pero las sospechas entran en el gabinete, según reza la sentencia de Zoroastro.

Ya lo decía mi abuela.

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