Contra el Estado de derecho.

Feyerabend: Contra el método. En políticas, por los 70 lo estudiábamos -es un decir- como hacíamos con Marcuse y otros. Yo me lo repasé antes de que Oya el geógrafo pedante me quitara la vocación por el estudio de las ideas.

-Ya lo has dicho en el mamotreto ‘el derecho y la transformación de los arquetipos’. Las fuerzas sociales y las ideas -o falta  de ellas- en aquellos tiempos, como secuelas de la II W.W. ¡No irás a echarnos ahora un discurso!

-Qué va. En todo caso, lo haría con mi libro -como decía Umbral, harta de vodka, siempre genial- ‘Claves para entender y transformar el derecho’, editado por Difusión jurídica en el 2009.

-Hace un siglo.Ahora se lleva otra cosa.

-Eso parece. Volvemos a las barricadas, no pasarán, etc. Falta la NATO, o sea, las brigadas internacionales. Lo confuso es a favor de quién se combate. En contra, sí se sabe.

-¿De qué? Yo a veces, con la algarada, me lío.

-Algarabía, más bien. Es casi igual, pero más contundente, con agresiones y esas cosas nazistoides. Pues en contra del Estado de derecho.

-¿Y eso es lo que tenemos?

-Creíamos, hasta que el Ejecutivo lo ha ejecutado. ¿Quién defiende el Estado de derecho? El mismo que nos protege a todos. Incluyéndote a ti, vocinglero o empanado, agresor o pitado, rajista o progre, de oriente o de occidente. A todos. Porque todos estamos -¿estábamos?- en él.

-Explícamelo en dos tacadas.

-La primera: A veces la ley no es justa. Lo explico muy bien, créeme, en el otro libro mío que ha publicado Difusión jurídica, y que debe vender menos que frigoríficos en la Antártida. Se pregunta ¿Es posible un derecho justo?

-Y si la ley no es justa, pues no se cumple.

-La cosa es más complicada. No cumplir la ley, en un Estado de derecho, es la selva.

-O sea, no siempre los países, naciones, patrias, repúblicas, reinos etc. tienen ese Estado de derecho.

-Por ahí va la cosa. Pero como me has dicho que no te de la vara… Pues resumo. España sí es un Estado de derecho. El imperio de la ley es tan básico como mear. A propósito, apártate que me salpica, guarro.

-No hay que reprimir las necesidades fisiológicas. Sigue, mientras llega la tropa. Tenemos que abuchear a los parlamentarios.

-¿Sabes qué estás diciendo? Vas a echarte piedras en tu tejado.

-Esos no me representan.

-Bueno, la segunda tacada. Sí. Nos representan a todos. Ese es el juego. Aunque no lo hayas votado, o no te caigan bien, o les aborrezcas.

-Amos corta el rollo. ¿Ese tío de la calva?

-Y la señora del Loewe. Y el barbas, y todo quisque elegido para las Cortes. Esto viene del Medievo, que como sabrás, es más antiguo que vuestra indignación convertida en delito.

-Como es antiguo, vamos a renovarlo.

-Esa cualidad de antiguo le viene dada porque fue la conquista de los derechos frente al absolutismo. Oye, ¿tú has hecho Primaria?

-¡Pero que soy de la Carlos III!

-Pues pareces de la Fernando VII, amiguete. En resumen: ¿Sabes lo que nos distingue de los animales? La ley, no la evolución o los tabúes. Si no la cumplimos, apaga y vámonos.

-¿A dónde?

-A Moncloa, claro, con Patacero y Ru-Al-Kaba.

 

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