Archive for 24 junio 2011

BILDU Y LA FOTO. PUES.

24 junio 2011

-Oye, pues, quita esa foto, hombre.

-¿La del monarca, pues? Si lleva ahí toda la vida.

-¿Y qué? No hemos llegado aquí para verle la jeta a diario al represor.

-¿Y qué ha reprimido? Mira, pues, si nos hubiera reprimido, pues no estaríamos aquí ahora, pues.

-Tú no entiendes, tío. Eres casi maqueto, pues.

-Soberanista, pues. Por eso no quiero rey. Ni el Carlos aquel que perdió, pues.

-Bueno, yo en historia flojeo, aunque dicen…

-Qué dicen y mira bien lo que dices, eh.

-Nada, nada. Que el señorío de Biscaya pidió unirse a la corona de Castilla, y…

-Mentiras de la propaganda. Sería al revés.

-Y volviendo a la foto, dice el secretario que tiene que presidir los Plenos y eso.

-¿El monarca? Ese no está para presidir nada. Nada nuestro. No es de los nuestros.

-No, si ya… Pero es la ley, pues. Y sabes que si no cumples la ley, pues te la cortan.

-Aún así la tendría más larga que todos esos de abajo. (Risas).

-No, que te cortan la vía política, por la ley de partidos, que…

-Mira, pues, yo de eso no entiendo.

-Pero eres el Alcalde, macu.

-Eso sí, Y por eso mando y ordeno. He aquí la vara. (La muestra).

-¿Como en Marbella, la de Gil? Ese también mandaba, y al final le soplaron el Ayuntamiento.

-¿Sí? (Un segundo de perplejidad). ¡Pero ese gordo no contaba con nuestra fuerza!

-O sea, ETA.

-Lo sabe todo el mundo. Que nadie ponga cara de sorpresa, eh, pues. No jodas.

-No, si jodo poco. Pero a lo mejor te joden a ti.

-¡Que apiolen la foto, al sotanillo!

-¿Y qué pondrás para presidir el salón de plenos? ¿La alineación del Atleti? ¿O la última de los capuchones, con el puño?

-No sé. Oye, esto no habrá que votarlo.

– ¿Y lo dices ahora, que con ocho te has pasado por el forro a diecinueve?

-Se me dan mal los números. Veremos cuando haya que calcular lo que nos han de pagar esos ricachones, pues.

-Bueno, como vas a mandar también en la Diputación…

-¿Y eso?

-Pues que tienes las listas de contribuyentes, hombre. Que sabes donde puedes apretar si van mal dadas.

¿Mal dadas?

-Si Sala el de la sala recibe nuevas instrucciones, ahora que el presi español ve que le han engañado de nuevo, el muy zopenco, y busca con el Rubi fórmulas para ilegalizarte. ¿Te suena?

-¿Pero esto no es para siempre? Me lo ha prometido también Jukullu y el otro, su jefe. Oye, por cierto, qué macho txeroki, eh, pues. Cómo se los chuleaba.

-No sé qué decirte. Tenía un aire de macarra…

-Bueno, qué hacemos con la foto. A ver si empezamos por aquí y terminamos por Biarritz.

-Eso, pronto. Que el Sarko ya sabe cómo podemos gastarlas.

 

 

 

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El mundo sigue.

24 junio 2011

Los indignados demócratas reales han parado un desahucio o dos, y con ello se han ganado los favores de toda la gente de bien que comprende lo injusto del mundo. Los indignados demócratas reales han insultado a un par de alcaldes del PP, el de Madrid y la de Valencia, les han amenazado de muerte, y sus delitos han sido coreados como las consignas de los antiguos falangistas – de las falanges macedónicas, o quizás de Nueremberg, porque quedan muy antiguos. Los I.D.R. han coaccionado a los corruptos representantes del resto de ciudadanos -ni a ellos, ni al chuloputas Txeroki les representan- cuando en virtud de la ley -que ni a ellos les afecta ni al chuloputas Txeroki, por ejemplo, o a la bildusca alcalda que desguarnece de escolta a los amenazados ediles- van a tomar posesión, atreviéndose incluso a jurar su cargo o descargo. Los IRD o IRP (indignados reales populares) -esto de popular es una incómoda dilogía. Tendrán que idearse algún sinónimo, como masas desdichadas, sin fermento- quieren que todo cambie, a su favor, que no les cobren las deudas, aún sin Paternoster, aunque ellos no perdonen a sus ofensores, deudores eternos. Y todo eso, en esta España que tiene dos años de paro subvencionado, cursos de formación gratuitos a tutiplén, más economía sumergida que la Atlántida, enseñanza obligatoria gratuita, libertad para opinar que los borbones a los leones, para ocupar impunemente espacios públicos y para mantener guerras en tres o cuatro Continentes. El mundo sigue, y esa peli de FFG, el iracundo, se repone hoy en La Otra, una cadena de los fascistas del PP en la Comunidad. ¡Cosa rara que la Sexta y Cuatro, tan progres, se dediquen al cachondeo y los malos de la tele de Aguirre a revolver las tripas de esta tierra de gazapos!

He aquí -nihil novum sub sole- parte de una crítica (autor: Yelco. Coles. España. Tomada de film affinity):

…Logra retratar un cuadro patético pero realista de la sociedad del momento. El adulterio, la ambición, la violencia, el hambre y el maltrato a la mujer son sólo algunos de los temas de los que trata la película, y que reflejan, en todo momento, la injusticia reinante en un mundo sin piedad. Una gran muestra de ello es la “cita” que usa Fernando Fernán-Gómez al inicio del film:
“VERÁS MALTRATADOS LOS INOCENTES, PERDONADOS LOS CULPADOS, MENOSPRECIADOS LOS BUENOS, HONRADOS Y SUBLIMADOS LOS MALOS; VERÁS LOS POBRES Y HUMILDES ABATIDOS. Y PODER MÁS EN TODOS LOS NEGOCIOS EL FAVOR QUE LA VIRTUD”… Dicha “cita” pertenece al libro “Guía de pecadores” de Fray Luis de Granada.
Fernán-Gómez no se corta en denunciar nada, incluso hay dardos envenenados al mundo del cine, el teatro, literatura y prensa, en un guión que lleva la acción y a los actores siempre por donde quiere, con una facilidad pasmosa y con diálogos sensacionales.

Así que ya saben que se cisquen en la dacha de Umbral y en el pisito de Fernandito. El mundo sigue.

Movimiento Nacional.

23 junio 2011

Ha vuelto. Tanta memoria histórica, lo ha conseguido. El alzamiento nacional, el Movimiento. Lo dicen ellos, aunque con muchas faltas de ortografía. Somos el Movimiento, y nadie podrá detenernos. El Movimiento Nacional. A estas rebeliones no hay que mirarles el origen ni la sintaxis. Al dinero, tradicionalmente tampoco. Por eso quieren que ‘haya reparto’. O sea, que se distribuya lo de los otros, dejando lo propio aparte, claro, entre ellos. ¿Por qué orden? ¿Entre cuántos? ¿En efectivo, en especie, en patrimonio? Yo empezaría con los títulos. A los cabecillas les nombraría Grandes de España, duques, condes, vizcondes, marqueses y barones. A ellas princesas, sobre todo, ya que tienen precedente del pueblo. Y luego, duquesas, pues también hay un histórico, famosísimo, albísimo, con noviazgo plebeyo, marquesonas, tipo mamá de Sotoancho -con permiso del gran Ussía- y demás. Una vez emperifollados de títulos los suprimiría todos de golpe, o sea, la aristocracia de la sangre extinta por movimiento, como el del incendiado Servet. Sólo habría del espíritu. En consecuencia nombraría catedráticos a los vocingleros, a los charlatanes y a los árbitros de asamblea. Adjuntos a cátedra, con preferencia, a las damas, y repartiría el resto de titulitis a las masas. Todo el mundo se refugiará en una tarjeta, sin corona. Cumplidos estos dos extremos cerraría las universidades, y puestos a ello también los centros de formación profesional y desde luego los colegios e Institutos, que son todos foco de corrupción y de fomento del mal que invade este mundo, poblado de políticos, de banqueros y de funcionarios, amén de comerciantes y profesionales, autónomos muchos, todos ellos parte del sistema que hay que derribar. El Movimiento, una vez destruida la aristocracia de la sangre y del espíritu, distribuiría los excedentes de capital y luego el capital. Como estamos arruinados, o sea, no hay efectivo, y por tanto no hay excedente, quedaría para repartir la responsabilidad de los créditos entre los miembros del Movimiento Nacional. A cada uno le corresponderían unos miles de millones que soportar. Como tienen tanta energía… Bueno, en la asamblea se decidiría  no pagar y pedir más. Directo y al grano. Y es que el Movimiento Nacional es imparable, inteligente, bien dirigido, apoyado por los mejores y temido por los malvados. ¿Te suena?

ANGUITA

17 junio 2011

Don Julio está entusiasmado. “¡Son los nuestros, son los nuestros!”, proclama, como Los Diez Mil de Jenofonte, a la vista del mar: “¡Zálata, Zálata!”, “¡El mar, el mar!”. Como ‘comunista organizado’, dice,esto de la algarada, le conmueve. ¿Y el ataque al Parlamento? Eso es un símbolo de libertad. Y como comunista organizado, dice que las mayorías ramplonas y secuestradas se equivocan. Los comunistas organizados. Sí, ellos son los únicos, los iluminados, quienes tienen razón. La Razón. Don Julio, admirado líder, es un utópico, claro, pero ignora la historia. Él, en realidad, no es un comunista político, sino un optimista histórico. Por eso dice:

“Lo hacen -a tenor de las declaraciones de sus portavoces- con una finísima mezcla de sentido común, valentía moral y madurez ciudadana que les hace casi únicos en este páramo berroqueño en el que la Ética y los valores ni cotizan en bolsa ni tampoco en las urnas”.

Sentido común agredir e insultar. Valentía moral, refugiarse en la masa y la impunidad para violentar la libertad ajena sin respeto ni a la persona ni a las ideas. Ética y valores que son degradarse y degradar. Y sobre todo, ¡romper las urnas!

Está claro: las urnas hay que romperlas. El pensamiento único. ¿Y hablan de Franco? ¿A quién quieren engañar? Las vocingleras dictaduras asamblearias: Anguita, te abuchearían. Ya han pasado las épocas de los Manifiestos de viejos líderes. Ahora toca el bolchevismo. No lo dudes. Ni tu reflejo Cayo ha salido indemne de los idus de marzo. Claro que esos son la minoría que aún no se ha percatado que son de los vuestros. Estos son de la cuerda manipulada por el poder del caos actualmente generado en España que comenzó en el 11M. La peor, porque ni sabe ni entiende. Intelligenti, pauca. ¿No te das cuenta? Sólo atacan de verdad a la llamada derecha. Desde hace 7 años. Renovado odio cuando toca el cambio. El legítimo, no el que tú, compañero, propones. ¿No te preguntas por qué?

Y sigue:

“Tienen vocación de mayoría cívica capaz de desalojar de su aconchado caparazón a esa otra mayoría que traga connivente y cómplice”.

El comunismo sólo acepta la mayoría. ¿Recuerdas las proclamas de UGT en el 36? A quien tuviera un símbolo religioso en casa, se le fusilaba por fascista. Esa es la mayoría cívica. Los demás somos conniventes y cómplices. Al paredón. Vuelven las checas y Paracuellos. Regresa Stalin. Los jemeres rojos, Pol Pot, Irán y Corea del Norte. Regresa Anguita. El otro, el que no es un optimista histórico, sino un fanático. ¡Viva la muerte! Pero no con el grito de la Legión, la propia muerte para salvar las vidas de los otros; el grito del valor. No: viva la muerte de los demás, para que nosotros mandemos. No sois nada, no sois de los nuestros. Es la consigna de la Mafia.

 

 

 

Adrianséns 1789

16 junio 2011

En la tertulia de la bella Otero, que tan ilustres personajes reúne, se ha plantado esta tarde una nueva maceta, con flor y capullo. Sabido es que los tertulianos, de proponérselo, pueden alterar -o sea, corregir- la órbita de Júpiter, y, desde que el gran Forges, con F, los inmortalizara en aquella viñeta, decir al Papa -Sumo Pontífice- cómo tiene que dar la bendición apostólica. En consecuencia, que diría míster X, el galo, nada de extraño tiene que el eximio Adrianséns -que tiene pinta de pacífico y bonachón, pero que intuyo esconde una mala uva de pronóstico reservado- pues que Adri el Magnífico compare la macarrada agresiva de los nazis del 15 J con la Revolución francesa. “No iban a ir y preguntar: señor rey, qué formularios tenemos que rellenar para conseguir echarle, o para tomar La Bastilla”. Algo así. Y luego: “Es que de ese modo empiezan o son las revoluciones”. Hombre, a cualquiera se le ocurre una simpleza así, y, sin negar la mayor, porque cualquier día el mundo estalla y nosotros en la tertulia,  no es lo mismo cargarse a un monarca absolutista que a un Parlamento democrático. El señor Adrianséns odia a Franco porque éste, al parecer, no daba a los homosexuales cancha civil. Pues bueno. Tampoco se la dan en Francia ahora, ayer mismo. Nada en contra de ellos, nada, pero lo del matrimonio, con ese nombrecito, suena a guasa.

O sea, que estamos en Allons enfants de la Patrie, y seguiremos con la sangre… ‘Qu’ un sang impure abreuve nos sillons’.  Els segadors ya lo anticipó, y ‘Amb la sang dels castellans en farem  tinta vermella’, o algo parecido. Himnos a la paz. Nuestra historia es la de las guerra, y no será la última. La guerra, porque la historia ya se terminó hace un tiempecito.

Contra el Estado de derecho.

16 junio 2011

Feyerabend: Contra el método. En políticas, por los 70 lo estudiábamos -es un decir- como hacíamos con Marcuse y otros. Yo me lo repasé antes de que Oya el geógrafo pedante me quitara la vocación por el estudio de las ideas.

-Ya lo has dicho en el mamotreto ‘el derecho y la transformación de los arquetipos’. Las fuerzas sociales y las ideas -o falta  de ellas- en aquellos tiempos, como secuelas de la II W.W. ¡No irás a echarnos ahora un discurso!

-Qué va. En todo caso, lo haría con mi libro -como decía Umbral, harta de vodka, siempre genial- ‘Claves para entender y transformar el derecho’, editado por Difusión jurídica en el 2009.

-Hace un siglo.Ahora se lleva otra cosa.

-Eso parece. Volvemos a las barricadas, no pasarán, etc. Falta la NATO, o sea, las brigadas internacionales. Lo confuso es a favor de quién se combate. En contra, sí se sabe.

-¿De qué? Yo a veces, con la algarada, me lío.

-Algarabía, más bien. Es casi igual, pero más contundente, con agresiones y esas cosas nazistoides. Pues en contra del Estado de derecho.

-¿Y eso es lo que tenemos?

-Creíamos, hasta que el Ejecutivo lo ha ejecutado. ¿Quién defiende el Estado de derecho? El mismo que nos protege a todos. Incluyéndote a ti, vocinglero o empanado, agresor o pitado, rajista o progre, de oriente o de occidente. A todos. Porque todos estamos -¿estábamos?- en él.

-Explícamelo en dos tacadas.

-La primera: A veces la ley no es justa. Lo explico muy bien, créeme, en el otro libro mío que ha publicado Difusión jurídica, y que debe vender menos que frigoríficos en la Antártida. Se pregunta ¿Es posible un derecho justo?

-Y si la ley no es justa, pues no se cumple.

-La cosa es más complicada. No cumplir la ley, en un Estado de derecho, es la selva.

-O sea, no siempre los países, naciones, patrias, repúblicas, reinos etc. tienen ese Estado de derecho.

-Por ahí va la cosa. Pero como me has dicho que no te de la vara… Pues resumo. España sí es un Estado de derecho. El imperio de la ley es tan básico como mear. A propósito, apártate que me salpica, guarro.

-No hay que reprimir las necesidades fisiológicas. Sigue, mientras llega la tropa. Tenemos que abuchear a los parlamentarios.

-¿Sabes qué estás diciendo? Vas a echarte piedras en tu tejado.

-Esos no me representan.

-Bueno, la segunda tacada. Sí. Nos representan a todos. Ese es el juego. Aunque no lo hayas votado, o no te caigan bien, o les aborrezcas.

-Amos corta el rollo. ¿Ese tío de la calva?

-Y la señora del Loewe. Y el barbas, y todo quisque elegido para las Cortes. Esto viene del Medievo, que como sabrás, es más antiguo que vuestra indignación convertida en delito.

-Como es antiguo, vamos a renovarlo.

-Esa cualidad de antiguo le viene dada porque fue la conquista de los derechos frente al absolutismo. Oye, ¿tú has hecho Primaria?

-¡Pero que soy de la Carlos III!

-Pues pareces de la Fernando VII, amiguete. En resumen: ¿Sabes lo que nos distingue de los animales? La ley, no la evolución o los tabúes. Si no la cumplimos, apaga y vámonos.

-¿A dónde?

-A Moncloa, claro, con Patacero y Ru-Al-Kaba.

 

CONSIGNAS

14 junio 2011

Ahora le ha tocado a Gallardón. Una panda de gaynazis cobardica el último se ha puesto a gritarle cuando recogía las heces de su ca, acompañado de parienta y filios A ver si va a acertar Pedro J. y este es un país de conspiradores. Lo que está claro es que es una ex-patria de consignas. A los nazis y las comunas y los comunes se les da de hongos lo de ‘pásalo’. Lo hizo Rub-Al-Kaba el magnífico cuando el 11-M y aunque no es original es eficaz. O sea. Ahora, digo, le ha tocado al talador del palacio de Palacios, al cementero de la Villa. ¡Vaya, hombre! No me cae bien, con esa manía persecutoria que tiene para sacar la pasta con los numeritos -y diciendo que no se localizan conductores de vehículos a nombre de empresa, como es mi caso: ya me ha birlado 3.000- pero como Voltaire dicen que dijo, daría su vida -la mía no vale tanto, al peso de la plebe- por defender las ideas con las que no está de acuerdo. No está bien avasallar al prójimo, ni silbar a próceres. Sin alternativa. El ahora llamado resto del estado español se asemeja más y más a un futbito de pueblo, árbitro cabrón me caguentuputa madre, y todo por no dejar armarla en Chueca, y es que a los gays -no el del Constitucional, ese es Gay- les va cantidad la tradición. Al ministro de las calles -¡la calle ya no es mía!- le va cantidad la consigna, y dejar que voceen a los otros. ¿Qué tal una sentadita delante de sus sedes, las de Alfred, a elegir, o la del Patacero, salvador de España? Al Toxo se le ve ya que quiere cambio, para poder ciscarse mejor en sus enemigos naturales, un tío listo. Y así va aclarándose el panorama, con Guipúzcoa gobernada por la comuna, a ver si alguien se mueve. Antes los jueces de por allí y los polis, etc. tenían un justo miedo, pero ahora ya no les hace falta. Con no cumplir las sentencias, boicotearlas, o simplemente ignorarles, como harán con el partidaje ajeno, se habrá consumado la consigna. España, a la mierda, o sea.

Un cuento de Granada.

14 junio 2011

La mano tallada en la pared se deslizó suavemente hacia la llave. Desde el monte los CUARENTA CABALLEROS vigilaban, como siempre. Cuando se abrió la puerta todo se sumergió en una oscuridad densa que ablandaba el poniente. La cima del Veleta rompía el cielo. En la falda del Mulhacén dormían la Vega y los poblados, que albergaban los restos de las escuadras guerreras, aniquiladas, paso a paso, bajo un acero que armaba la fe. El más peligroso de los dones. Entonces sucedió. Uno a uno, los jinetes abrieron los ojos. Tirando de las bridas alzaron los corceles transformados en piedra, que piafaron jubilosos. Bajo las gualdrapas sus músculos de acero iban despertando, tensaban las cinchas, aguardaban la orden. Y ésta llegó.

 

-Veréis… Ahora os lo voy a contar como fue. El caso es que Débora, su cabeza de caballo, claro, porque de ahí iba la historia, escuchaba atentamente. Claro, las otras también lo hacían, y debíamos seguir cuidadosamente todos sus movimientos, porque si no se dormían a la vez, no conseguiríamos nada… Así que le eché un poco de cuento al cuento.

 

-Mucho cuento, sí que tienes. Pero no te entretengas. Te pareces al narrador de historias, que las deja todas a medias.

 

-Por cierto, ¿no hacía lo mismo Sherezade?

 

-No las dejaba a medias, lo que pasa es que iba enlazándolas: una servía de esqueleto a otra, como el hueso al músculo, para que tirase la historia hacia adelante y el sultán estuviera distraído con lo de fuera olvidándose de lo de dentro.

 

-Una terapia.

 

-Lo malo es que ya se sabe, y cuanto más se sabe menos se aprovecha, porque siempre estás buscando tres pies al gato, o sea que dices: esto ya me lo sé, y la…lías.

 

-Bueno -dijo Anita- ¿Y qué pasó?

 

-¡Ah, sí! La historia… Pues los cuarenta caballeros reconquistaron Granada. Son los que duermen ahora en la Alhambra, esperando que regresen los que quieren apoderarse otra vez de Al Andalus, que es como se llamaba. ¡Y son inmortales, como los treinta mil!

 

-¿Los treinta mil?

 

Los de la última historia, la tercera.

 

-Anda, sigue.

 

Pues veréis, Débora escuchaba con la boca abierta. Yo sólo miraba esa cabeza, aunque de reojo también las otras dos, y estaba muerta de miedo. Entonces me acordé: ‘Ser lo más en cada momento’, que es como un mantra, una oración, no sé, un sortilegio. Y me dio fuerzas, sentí que podía hacerlo, aguantar y ganar.

 

-¿Pero no vas a seguir con la historia?

 

Laura cerró los ojos.

 

-Los caballeros respetaban a las mujeres, a los ancianos, a los niños. Pero eran implacables con los guerreros. Éstos presumían de matar y de violar, presumían de destrozar al enemigo, que era todo el mundo menos quien pensaba como ellos y hacía lo que ellos querían. Por eso iban a acabar devorándose, exterminándose entre ellos, porque sólo comprendían la fuerza y el odio. Los jinetes blancos llegaban espada en mano hasta las tiendas mismas, protegidas por picas y fosos, sus caballos saltaban limpiamente hasta la entrada, y atacaban en su terreno a las huestes enemigas. Hasta que un día, en la entrada de la Vega, en el campo que llaman del Moro, cuarenta campeones en corceles árabes les retaron a singular combate. Era la batalla final. ‘¿Un combate noble?. ¡Qué extraño!’, pensó el líder cristiano, a quien llamaban ‘el Batallador’. Comenzó el duelo, a la salida del sol. Durante un tiempo, los ochenta jinetes se mantenían en sus monturas, y desde las colinas del Darro miles de seguidores observaban el curso del combate. Poco a poco los corceles árabes iban quedando sin jinete. Pero enseguida una magia antigua iba reponiéndolos. Los cuarenta caballeros jugaban limpio, ese era su lema.  Y aquello era un juego sucio, en el que no podrían ganar. En medio de una justa no podía detenerse la lucha si las partes no se ponían de acuerdo. Entonces, ‘El Batallador’, alzando su espada, dijo:

-¡Detengamos la justa! ¡Vamos a parlamentar!

 

Todos obedecieron, porque era la ley del campo de armas. Entonces nombraron a tres por cada bando, y se reunieron en la falda de la colina, donde las luces del campamento brillaban en la noche, como luciérnagas recién sembradas.

 

-Que decida la lid un campeón.

 

Eso fue lo que acordaron. Y pronto, al filo del alba, el estandarte de los caballeros cristianos y la bandera de los jinetes árabes asomaron por la senda del Genil. Dos escuderos y dos infantes clavaron en uno y otro extremo del campo las picas con las enseñas. Los enemigos alzaron las armas, se saludaron y espoleando sus monturas se lanzaron como rayos a un combate singular.

 

Atardecía, y ninguno de los combatientes había sido vencido. Entonces, el campeón cristiano voceó.

 

-Eres valiente, y estás protegido por un encantamiento de fuerza. Pero déjame contarte algo, y después decidiremos.

 

Asintió el guerrero moro, que protegido o no, ya parecía desfallecer, pese a su impresionante valor.

 

‘Poco más allá de Granada, unos maleantes golpearon a un hombre, y le dejaron tendido en el suelo. Llegó gente y huyeron sin robarle para evitar ser descubiertos. Alguien vio al herido, se acercó a él, y le robó. El otro, enseguida, se levantó, recuperando el sentido, se sacudió el polvo y no hizo nada.

Al día siguiente, en el mismo paraje, los bandidos atacaron a otro hombre. Igualmente se escondieron al ver llegar gente. Lo mismo sucedió: alguien se acercó al herido y quiso robarle. Sólo que éste no había perdido la conciencia, y luchó hasta la extenuación… y le golpearon de nuevo, una y otra vez, para quitarle lo que era suyo, y él decía: no me arrebatarás lo que es mío.’

-¿Sabes por qué? -Preguntó a su oponente, que le escuchaba atento-. Porque un hombre, si se da cuenta, debe luchar antes de que le quiten lo que le pertenece. No es por la riqueza, sino por los principios. Eso es lo que se defiende.

 

Y el jinete árabe comprendió. Se dirigió a los suyos, que ya estaban siendo atendidos por los alfaquíes y por los nigromantes, y dio la orden de partir. Sabía que aquella lucha no tendría fin, porque los cuarenta caballeros defenderían Granada hasta el fin de los tiempos, porque nunca iban a dejar que nadie se la arrebatase.

 

GIOCONDA

13 junio 2011

 

En el estudio de Leonardo la luz se filtraba hasta alcanzar las mejillas de GIOCONDA. El artista retocaba con un fino pincel la superficie del lienzo.

 

-¿Sabes cuál es el secreto de la luz? Todos piensan que el misterio del cuadro es la luz, pero no saben que es en la luz donde está el misterio.

 

Gioconda sonrió. Leonardo anotó el cambio de gesto con una suave pincelada.

 

-¿Y tú, conoces el secreto de la sonrisa?

 

Leonardo da Vinci dejó la paleta sobre un velador de enebro, junto al caballete. Tomó una copa de vino y la ofreció a la mujer.

 

-¿Hacemos un trato? Tú me cuentas un secreto y yo te digo el otro.

 

-¡Mentiroso! -Dijo ella- Tú nunca me lo dirás… Pero yo sí. Anda, cierra los ojos.

 

Y La Gioconda dictó a Leonardo un cuento, en el que se guardaban los secretos de sus Códices, porque, de otro modo, nadie podría saberlos.

 

‘Un día de mayo’ -dijo- en la campiña de Siena, la familia Buonarrotti decidió ir de excursión. Había pasado ya la feria del caballo, y gracias a las ventas podían tomarse un merecido descanso. ¡Vamos, niños!, dijo la madre, que como una hermosa oca iba recogiendo a sus pollos dispersos, que esa es la ventaja del campo: puedes correr y jugar sin otro límite que el horizonte y la oscuridad. ¿No vienes?, preguntó Alicia, la hermana pequeña, a su hermanito Froilán. ‘No me apetece’, contestó. ¡Qué raro! Sí, era muy extraño, porque nadie con más ganas de salir y de descubrir nuevos mundos que el niño. Pero es que Froi tenía un secreto: había descubierto en el viejo desván, en aquel desvencijado buró del abuelo, un libro. Más bien un paquete encuadernado de láminas, pliegos con trazos de colores, mapas, signos, imágenes. Y el pequeño sintió que aquellas palabras y aquellos dibujos le hablaban. Lo sintió de tal manera que lo envolvió en una tela fina, colocó cuidadosamente el paquete bajo su almohada, y se dormía sobre él, después de haberlo navegado, después de recorrerlo con la pericia de un explorador, y se dormía tocándolo suavemente, como un enamorado acaricia la nuca de su amada con la mano y así se duerme feliz.

 

‘¿Qué le pasa a este niño que no quiere salir al campo? ¡Vamos a pescar al lago, nos bañaremos, comeremos pizza y canelloni! ¿No estará enfermo? Tampoco Froilán lo sabía. Al menos no sabía por qué. Sí, era el libro, desde luego, pero, ¿no le bastaba saber que era su dueño, que le esperaba, que después de esos días ausente, tan pocos, iba a regresar, iba a encontrarle allí, quieto, esperando como un perrillo a su dueño, para lamerle las manos, para dar saltos de alegría con su regreso, para acompañarle a todas partes con zalamerías y requiebros? No, no le bastaba. El libro, o una parte de lo que albergaba, le quería allí, cerca, continuamente, como si la distancia o el tiempo fueran enemigos de algo que ignoraba, como si ese hecho de ausentarse fuera a suponer la desaparición de su magia o de su contenido. Así que se hizo el remolón, y logró quedarse con el aya Margaretta, que le había criado. ‘¡Está creciendo tanto! ¡Y tan deprisa! -había alegado, justificando esas manías adolescentes. Alicia se despidió de él algo triste, aunque esa melancolía iba a durar, exactamente, lo que tardasen en doblar el recodo del río, o sea, un par de minutos. Froilán lo supo enseguida: comenzaba a saber cosas así, intuitivamente, eso creía, no era la primera vez. Por ejemplo, cuando el maestro le miró, ya hacía una semana, y él supo lo que pensaba, y también lo que iba a decirle, pero se calló, y esperó, y comprobó que era cierto, que lo había adivinado, pero no le dio importancia. Se limitó a sonreír. Sí, con una sonrisa apenas esbozada, un poco enigmática, si queréis.

 

Froilán comió apresuradamente. El aya movía la cabeza, con cariño y un poco de tristeza, porque a las ayas no les hace falta nada para darse cuenta de todo. Y sabía que el niño se le escapaba, que ya iba muy deprisa, que pronto volaría, correría, saltaría, lo que fuera, pero lejos y solo, sin su compañía, sin su atención. Y esto de ahora, ¿qué iba a ser? Suspiró y rezó un par de Avemarías, que siempre le confortaba la fe, y un poco, aunque menos, la esperanza. ‘La esperanza no es una virtud -decía el mosén Jacinto- aunque nos empeñemos en ponerle nombre. La esperanza es cosa de pedir, egoísta, interesada’. Y Margaretta estaba de acuerdo. Para ella sólo había una virtud, la caridad, el amor, la generosidad de dar sin recibir. La fe era un regalo, y la esperanza un consuelo. Luego estaban las otras que decían en los oficios, prudencia y esas cosas, en las que desde luego no creía, porque ¿iba alguien en su sano juicio a admitir que la justicia se encuentra entre las virtudes? Podría ser un adorno de la palabra de Dios, pero inexistente, una ficción, que así se llaman las cosas que se inventan. Y las demás son atributos de los nobles, que no tienen problemas de pobre, de los cachazudos, a quienes todo se les da una higa, en fin. Siguió a Froilán con la mirada, cautelosa y paciente como corresponde, pensando al tiempo que todo eso eran pamplinas. Porque su niño había apenas probado el postre, un arroz con leche casero, su favorito.

 

Aún no era tiempo para el amor. No había tenido ocasión Froilán de aturdirse con las mejillas arreboladas, los labios tiernos, la mirada de miel, el pecho blanco y rosa, los torneados muslos, o la simpatía femenina de las adolescentes del valle. Era demasiado joven. ¿Entonces? ¿Cuál era el motivo de su alunamiento? ¿Estaría maldito, como la hija del Conde, que paseaba desnuda por las almenas, los rubios cabellos al viento, cantando a voz en grito y señalando con los brazos un carrusel de ángeles que atravesaban el cielo? No. Su niño tenía la mirada limpia. No habitaba en él el duende, o el demonio, o la bruja, o el silencio.

 

Froilán cerró con cuidado la puerta de su habitación. Sacó el libro de la envoltura y lo abrió. La doble página mostró un mapa, y rodeándolo figuras polícromas, de rasgos delicados, personas y animales, que se entrelazaban como las guirnaldas de la fiesta mayor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ELITE DE INDIGNADOS

13 junio 2011

Los hackers que saben atacar el sistema, lo denuncian y con ello consiguen mejoras en la seguridad. Porque no se adaptan, se rebelan, analizan, y son elegantes. Lo legítimo no es a veces lo legal.

Las amas de casa que no se avergüenzan de serlo cada día. Porque de ellas se hace burla, pero sin ellas se resentirían muchos edificios de la sociedad.

Los misioneros que cuidan y enseñan en todo el mundo, laicos y religiosos, hombres y mujeres. Porque les consideran poca cosa, en el fondo de la pirámide del poder, y eso a ellos les da lo mismo.

Quienes cumplen a la perfección su trabajo cada día. Sea barrer o limpiar, sea llevar un taxi, sea dirigir el mundo. Porque todos saben que cumplir con la tarea, sin distinguir su naturaleza, es la clave de la felicidad.

Los pocos que no juegan a la bonoloto, el euromillones, la primitiva y todo eso. Porque no dan de comer al diablo con su cuarenta y cinco por ciento.

Los niños maltratados, que sólo serán protegidos cuando sean mayores y sólo si son hembras.

Los curas de buena fe. Las monjas de buena fe. Porque se hace mofa de sus hábitos y sus rezos, en especial por parte de quienes visten otros hábitos que llaman moda y rezan a Mamón y a otros ídolos.

 

Y ya me he cansado por hoy.