Dinero.

El dinero me reprocha cada día
que no acabo de conocerle. “Tengo muchas facetas, irisados
pubis y altos naipes que ignoras; y pasas de largo
como si la luz atrapase la melancolía”.
El dinero tiene razón, pero no sé cómo dársela
ahora que no lo tengo.
Este poema o pseudopoema de Amador García-Carrasco me provoca a anotar uno que acabo de leer en el blog de Ismael Cabezas, Seconal, un barbitúrico que se lleva al sótano la novia robada de J.C.O., con su viejo vestido de satén y el velo tul ilusión.
El velo que abandonamos cuando la vida nos contempla desde sus duros ojos.
DINERO
Cada tres meses,¿no?, el dinero me reprocha:
“Por qué me dejas aquí donde no sirvo?
Yo soy el sexo y las cosas que no tuviste nunca.
Aún puedes conseguirlos firmando algunos cheques”
Entonces miro qué hacen los otros con el suyo.
No lo guardan en la almohada, desde luego.
Ya tienen esposa, coche y casa de verano:
alguna relación guarde el dinero con la vida
-La verdad, tiene mucho en común, si uno investiga;
no puedes postergar la juventud hasta que te jubiles,
y por mucho que parte del salario vaya al banco
al cabo no podrás pagarte mucho más que una afeitada.
Escucho el canto del dinero. Es como si me mirase
una ciudad de provincias desde largos ventanales:
barriadas, canal, iglesias adornadas y locas
bajo el sol de la tarde. Intensamente triste.
PHILIP LARKIN (!974)

Publicado por Ismael Cabezas

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