Celemín.

Había soñado que en el sobre dormitaban los talentos.

-Son dos, igualitos, como las cartas de Pokémon.

-Las cartas de P. no son iguales.

-Tampoco se entienden. Así que para el caso…

Freud se había dormido en la mecedora con la pipa entre los dientes. Un sueño de dientes prietos, como los de algunos perdedores.

-Es porque se continúa masticando, las ideas o los rencores o lo que sea.

Bueno, el caso es que iba comprendiendo. Sus talentos eran diminutos, pero, como el mundo, alguno tenía. Lo malo era eso, que estaban en el sobre, e ignoraba qué hacer con ellos.

-Para el caso da lo mismo. No valen ni un ochavo.

Uno de los cromos rebulló en su cuna, como si no le hubieran cambiado el pañal.

-Lo del ochavo se lo dirás a todos.

-Sólo a J.C.O., para que lo saque en alguna línea perdida.

El otro ordenó silencio.

-El buen paño en el arca se vende.

Salió el bueno de facebook junior.

-Que te lo has creído.

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