UNIVERSIDAD

lA TOTALIDAD DE LOS SABERES. Demasiado. Excepto para aquel catedrático de GEOGRAFÍA que me obligó a abandonar Políticas porque se empeñaba en que su asignatura era un compendio de las ciencias y las letras, o sea prohibitiva para el género humano. Él era un especimen -quizás siga siéndolo, faltaría más- arcaico y pedantuelo, pero sin humor. Su risa de bigotillo estaba dedicada a las ninfas exiliadas en aquel rincón del alma, junto a las escaleras de boniatos que bajaban a los pastos secos de la Complutense. Oya, se decía. Bueno, la Complutense -de Compluto, Alcalá; pero es Matritense-Complutense, sólo que Compluto y Cisneros son más- está en el redondo puesto 150 de una estatrística -triste estadística- de las universidades mejores (?) del mundo mundial, o sea de éste. La primera es Harvard, claro. No sé si la más cara también. Y siguen dos de California, esperando el tsunami. Lo curioso es que otras que presumen no están en la lista. Será por la elecciones a rector, que ojalá gane Iturmendi, que sólo aportará bien a la actual farándula.

En las antiguas universidades caldeas, Daniel y otros, hablaban con los pájaros y daban de comer a los leones espárragos al gusto. Los sumerios alzaban zigurats y mucho antes de que occidente pusiera piedras con argamasa conocían las distancias estelares, una trigonometría sencilla. Los señores de Nibiru les calzaron gorros altos y rodillos para transportar los mohais.

Hoy se estudia inflacción normativa, las medidas del sexo de los pollos y más reglamentos que los ansiados del gran Romanones. Los políticos leen en las aulas párvulas de sus anti-parlamentos y se signan con la señal de los dioses, ahora líderes de partido.

En China, en India, siglos antes que Fibonacci, los números fueron sagrados. El cero y el infinito convivían en una división que resultó ser Dios.

Pero, tío, eso no importa. La Duquesa mira con Alfonso pelis en V.O. y se amplía el cerco del botellón. Las teles son el altar del XXI, con rescoldos de los arpegios muertos.

La Universidad. Todos los saberes. ¿Y si las cerramos unos cuantos años?

Media de asistencia: no interesa.

Relación profesor-alumno: desconocida.

Catedrático politécnico: el valorador, o algo así; un artilugio que te dice si lo has hecho bien o mal, pero no cómo o por qué.

En USA se rifan a los matemáticos indios o hindúes. (No vayamos a molestar). En España venden colorines de hilo en las ferias. ¡Hay tantas en Ex-paña!

Los chinos desembarcan. El chino, idioma obligatorio. ¡Y yo que llevo treinta años con el inglés y aún digo Espain y Escul!

Soy universitario, claro.

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