Aforismos mádicos. (Truleyes políticas). 23

INTRODUCCIÓN A LAS (IMPOSIBLES) TRULEYES POLÍTICAS.

 

TRULEY POLÍTICA FUNDAMENTAL.

En política todo son trucos. No hay, por tanto, otra ley.

 

TRULEY DE LA PARADOJA DE LA CORRUPCIÓN.

Buscar el enriquecimiento por medio de la política es digno de alabanza. Es normal y justo. Lo peligroso es pretender transformar el mundo.

Corolario: Dejemos en paz a los políticos que sólo utilizan el poder para medrar y enriquecerse. Temamos a quienes sólo lo quieren para cambiar el mundo.

 

TRULEY DEL PECADO EN POLÍTICA

Sólo hay un pecado en política: destacar sobre los demás. Es imperdonable, y pone en marcha los mecanismos que señala la TRULEY siguiente.

 

TRULEY DE LA ESTRUCTURA POLÍTICA.

La estructura tradicional de la política -o sea, TODA SU ESTRUCTURA- está orientada a cercenar las aspiraciones de quienes destacan entre sus iguales.

Corolario 1. No hay político bueno para nadie. Pero, especialmente, no hay ningún político MEJOR que otro.

Corolario 2: El corolario 1 es un principio elaborado y practicado por los políticos mismos.

 

TRULEY DEL CONSEJO DESTRUCTIVO.

Si quieres desgastar a alguien (o a ti mismo), dedícate a la política. Nada hay más destructivo, porque nada existe con mayores intrigas y ataques.

 

TRULEY DEL CONSEJO CONSTRUCTIVO.

Para permanecer en lo alto, ¡HABLA! cada día, y en público. No importa lo que digas ni cómo lo digas, a quien perjudiques o favorezcas, ni cual sea tu auditorio.

TRULEY DE LA PRENSA POLÍTICA.

Filtra a la prensa la carroña, real o ficticia, de tus enemigos políticos. Es un medio infalible, porque la prensa adora el estiércol, del que comúnmente se nutre y con el que se fortalece.

Corolario 1. Este principio acredita el regodeo y la satisfacción con que el público acoge la mierda.

 

TRULEY DE LA IGNORANCIA

Como buen político, imprégnate de tópicos y logomaquia. La sabiduría es irreconciliable enemiga de la política. Lee sólo periódicos y revistas y dedica tiempo suficiente a la televisión. Tus defectos, con el tiempo, quedarán, de este modo, subsanados.

 

TRULEY DE LA FORMA.

Aparenta que estás siempre en forma. Un político sano jode mucho más. Habla sonoramente y ríe a carcajadas. En las comidas y mítines compórtate agresivamente. Ganarás votos y adeptos.

 

TRULEY DEL ARGUMENTO ATRABILIARIO.

Utiliza los argumentos perdularios y los argumentos ad personam. Entérate de qué va, practica, y luego olvida la teoría. Calumnia y difama cuando puedas y pisa los cadáveres de amigos y enemigos con la negra bilis del auténtico hombre de Estado.

 

TRULEY DE LA AUTORIDAD.

Impónte siempre, tengas o no razón. Eso no importa, así que ni lo pienses siquiera. Recuerda que un gran vencedor considera cualquier momento oportuno para mostrar su autoridad.

 

 

 

 

TRULEY DE LA CONFUSIÓN.

Si así actúas, pronto verás como confundes la solidez con la rigidez, lo abstracto con lo ambiguo, la austeridad con la tacañería, la realidad con la conveniencia y lo mejor con lo más conveniente a tus intereses. Habrá llegado, pues, tu gran momento.

Enhorabuena. Y llámame como consejero áulico, perfectamente corrupto. Te enseñaré cómo evitar el hedor que despides, el acento provinciano y algo de ortografía. (Poca, pues la sintaxis es una facultad del alma: Ley de D´Anunzio)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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