Aforismos mádicos. (24). Truleyes de la individualidad.

TRULEYES DE LA INDIVIDUALIDAD

Sector 1.

Demuestra la primacía del ser individual sobre “el medio”, y, por tanto, respecto a las circunstancias -políticas o no- que le rodean.

El éxito o el fracaso son factores independientes del sentimiento personal de felicidad. La excelencia, pues , no se identifica con la aceptación ni con el resultado,

De estas reflexiones se derivan algunas TRULEYES:

 

TRULEY DE LA PROPIEDAD CONMUTATIVA DE LA GRANDEZA EJECUTIVA.

– El valor de un “ejecutivo” se mide por el de la multinacional que lo sustenta.

(Esta ley tiene su origen en la concepción Salomon Brothers de que los cientos de millones de dólares ganados especulativamente por sus colaboradores, en realidad lo fueron gracias al nombre de la firma).

Corolario 1.- Cualquier imbécil puede encontrarse en la cumbre de una gran firma.

Corolario 2.- Normalmente los grandes jerarcas de las empresas pierden su personalidad propia y absorben la de aquéllas.

 

ANTILEY DE LA SECTA.

La pérdida de identidad personal por ocupación de espacios públicos se asemeja a la situación de los miembros de una secta -líderes incluidos-

¿Por qué la primacía de la individualidad?

Argumento estético: lo colectivo es más hortera.

Argumento ascético: Pablo, IICor. 12:10;  Fil. 4:13, Por Xto., cuando soy débil soy fuerte. Todo lo puedo en aquél que me conforta.

 

Argumento poético:               Como el toro me crezco en el castigo

la lengua en corazón tengo bañada

y llevo al cuello un vendaval sonoro.

 

o:                     Ese toro solitario

que corre entre los olivos…

no sé lo que va buscando.

De repente… se ha parado

para sentirse más sólo,

más sólo en medio del campo.

 

Argumento metafísico: …Yo, y mis circunstancias…

 

De la dificultad obtengo la fortaleza. No de lo fácil. Claro que por referencia a un horizonte personal que merezca la debida atención. Por tanto, no importa el resultado. (Los Xtianos, fracasaron, como Xto). ESA fuerza ES.

 

Lo mismo plantea el símbolo del toro. Más aún que el de Hernández, el de Bergamín. En esa confesión magnífica, el toro quiere sentir su individualidad. Como don Quijote – Cervantes frente al mundo.

¡Los poetas ya lo habían dicho! ¡Como casi todo! Es esa “individualidad” sentida la que inunda de vida la vida del ser. (Perdido en la masa, esa fuerza equívoca, le borra, lo anula; deja de sentirse para sentir con o por… Nada es igual, para, finalmente, nada ser).

 

Lo mismo sucede con los “supuestos puestos”. Llegar a la cumbre es “perder” individualidad: la servidumbre del colectivo (en este caso minoritario o sofisticado) lo exige. ¡Ya no puede SER/PARA o SER/CON…! (La propiedad conmutativa de la grandeza ejecutiva).

 

El gran problema, tal vez el único, es LA SECTA: si SER frente a no tiene el riesgo de “sectarizar” -lavado de coco- la conducta. En la secta el individuo desaparece. Ni siquiera el líder es una excepción válida. El “individuo” teme a los líderes, sí, pero no más que a la inversa. Sólo cuando falla la autoconfianza / autorespeto se busca lo cómodo-colectivo-masivo.

 

 

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