El funcionario del emperador. (Historia de Li-Tao y U-Ti). 85

No existe el adiós. Como el eco en las montañas del crepúsculo así la presencia de quienes se conocen.

 

El emperador es el único hombre entero. Los demás son parte. Hasta llegar a los esclavos que no son ni la mitad. Y las esclavas, que sólo tienen un cuarto de humano. Pero los respetamos como objetos de valor.

 

 

-Ha venido el hombre que no come ni bebe. Encerrado, encadenado, nos mira desde otro mundo.

 

-El mago ha desvanecido en el aire el palacio del emperador. ‘Es mi magia’, dice. Pero yo sé que es una ilusión. ¿Será así toda la vida?

 

El maestro Zen dice que no pisamos la tierra, sino nuestro propio cuerpo, la sombra de lo que somos y lo que seremos. ¿No es eso lo que se siente al soñar?

 

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