El funcionario del emperador. (Historia de Li-Tao y U-Ti). 84

 

-Pon siempre en tus labios una gota de miel. Para que fluyan tus palabras dulcemente. Y si no sirven para complacer, que al menos sean persuasivas. Porque la palabra es el asiento de la autoridad y del respeto. Aunque sean silenciosas como la mirada del halcón.

 

 

-Pero también es el dardo con veneno que se dirige justo al corazón.

 

 

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