Archive for 24 febrero 2011

Masa y misa.

24 febrero 2011

Las manifestaciones en el Magreb y aledaños han parecido extrañas porque en esos países no está regulado el derecho, por ejemplo, a expresar la libre opinión, sobre todo si es para criticar al gobierno. Exactamente lo contrario que en las democracias. En éstas, la obligación de la oposición es criticar precisamente a quien gobierna. Las manifestaciones en las democracias no sirven para nada, porque se supone que el gobierno legítimo, es decir, legítimamente elegido por la mayoría o fabricado por las minorías para hacer una mayoría, haga lo que haga, está respaldado por su legitimidad de origen. Por eso, por ejemplo, las manifestaciones masivas en Madrid contra las leyes de la señora Aido, o el señor Zapatero, sobre el aborto y otras materias que da igual recordar, porque en contra de lo que decía Borges, una cosa sí hay, y es el olvido; no sirvieron, digo, más que para reforzar el ego y el poderío del ejecutivo. Éstos dejan muy atrás el grito simbólico de Fraga: ‘La calle es mía’, secuela del archicomentado ‘monopolio jurídico de la violencia’. El legislativo, fabricado por intereses minoritarios, apoya lo que sea. Y de este modo puede decirse que lo que dice el que manda va a misa, aunque sea ateo, o mejor aún, agnóstico, que quiere decir, el que no sabe, el ignorante. Ir más allá se tilda de antidemocracia, y se reprime como cualquier delito que el poder considere oportuno reprimir, y no lo hace con todos por igual. Y es que el Estado, claro, tiene el ‘monopolio jurídico de la violencia’. Si no, el caos…

Pero si la manifestación -y la devenida revuelta- se produce en países señoreados por las dictaduras, o los líderes populares, o los elegidos en comicios que se presumen fraudulentos, o en monarquías absolutas, entonces está justificada. Quiere significar que el pueblo va a decidir su destino, y que hay que derribar a los mandamases y tiranos. No se va más allá. No es cómodo. No hay que fatigar el intelecto pensando qué puede mover a las masas, y se las considera legitimadas para cargarse el sistema establecido.Aquí el Estado no tiene el monopolio jurídico de la violencia, hasta que llegan los nuevos dictadores, o fanáticos, o salvadores… Irán, por ejemplo. ¿China? No toquemos al tigre…

O sea, que lo que digan las masas vociferantes de los países no democráticos, también va a misa. Las masas, como suplentes de los nuevos amos, tienen de pasada el monopolio jurídico de la violencia,

Entretanto, nadie se plantea si van o no a misa las tímidas protestas por lo que sucede en las regiones explotadas del África subsahariana, donde los genocidios son tan comunes como el hambre y la miseria moral. Nadie se plantea si la eliminación de las favelas en Río o de las chozas en Burundi o la mierda en Delhi o las pandemias infantiles en la mitad del mundo, es algo de lo que las masas vociferantes deberían ocuparse, para que los países democráticos y ricos les den la razón y faciliten la caída de los regímenes que las soportan o no las combaten, digo esas desgracias inhumanas.

Aquí el único monopolio es el de la riqueza, la producción, la energía, o sea, de todo. Excepto de la inteligencia, que cada vez se usa menos, porque como dice Alfonso, es una constante universal y cada vez somos más… a repartir.

 

LUZBEL.

23 febrero 2011

 

 

Númir se sobresaltó. La pupila del gran señor oscuro –como el dueño del anillo- estaba roja de ira. Le habían enviado cuatro tunantes para distraerle, y aún no había descubierto la trampa. Eso le irritaba profundamente, porque Luzbel sólo se aturdía ante la ingenuidad y la pureza, no en vano eran cualidades extrañas, casi inexistentes. Ya había perdido una guerra, y  precisamente vencido por ambas, tan aparentemente inútiles. Esta vez preparaba la guerra final, sabía que podía vencer esa cosa frágil que llaman el bien, tan escaso pero tan potente. El primer paso sería –ya estaba en marcha- la invasión. Pero no con monstruos sino con señuelos de belleza… ‘Sí –se dijo el infiltrado Númir, el indetectable- pero se transforman en monstruos si los aceptas, como sucede con la droga, el dinero, la fama, ese reflejo de sueños que dijo Borges mirándose al espejo… y tal vez si los sueñas. Por eso los niños tienen pesadillas, los ven reales, y se levantan de la cama para acudir con sus padres o sus hermanos mayores…ya que no pueden estar ya con sus ángeles’.

 

-Yo soy el gran arquitecto –dijo Luzbel. Y no ese farsante de la escuadra y el cartabón que le pone nombre a las columnas, como si fueran mascotas de un cantero borracho… Y nadie puede sustituirme, ni siquiera Él… que necesita cosas o gente…especial –se regodeó en el adjetivo, recordándose a sí mismo- a su alrededor… ¡Y cuanto espacio ocupa!

 

Armó la gran esfera del paisaje, landscape mágico. Allí estaban soportados por el ojo…-parpadeó inquieto- y el huracán que lo contenía.

 

-Siempre bromeando con su triangulito que todo lo ve… Me sacaba de quicio… Y esos listillos, si ya está todo escrito…Sois unos pretenciosos ignorantes. Os han engañado, carnecita. –Se carcajeó como un ogro, pero de los malos, tipo troll con mala uva. Le cambió la expresión de repente, como en un brote psicótico-.

 

-Demasiado fácil… No me gusta…

 

Númir sacudió la capa de armiño, que estaba siempre seca en su reino acuoso. Ese gesto simbolizaba el miedo. Aunque el gran Luzbel nunca lloraba, y las lágrimas eran el motor de los sentidos.

 

-Lo entenderán enseguida. -Luzbel hizo el gesto de un retórico del XVII saliendo del Aula Magna-. ¿Quién no cambia la alegría por el dinero? Y por el afán, esa materia extraña que tanto conmueve a los humanos.

 

-Los niños no ven las cosas como los adultos. Pero eso ya lo sabes.

 

-Su mundo es tan diferente que necesitan la fantasía para llegar a la realidad… Por eso nos entendemos tan bien. Porque la realidad es a veces más fantástica que la imaginación.

 

-¿Y esa niña, Laura?

 

-Tiene su apartado fundamental de seres y actos imaginarios… Me ha costado, por la torpeza de Albert-Belial. Por fortuna NELY estaba cerca. Sus ángeles son débiles, no han definido bien sus emociones..y hemos tenido que suplir esa carencia, ya ves. ¡Su jefe podría contratarnos…free lance! El caso es que nos interesa que mantenga esa comprensión y acercamiento al mundo y a la absurda madurez. ¡Nunca hay que olvidar, desdeñar o menospreciar la fantasía! ¡Es un temible enemigo! Es parte de la vida y ya estaba en el big bang. ¡Lo recuerdo, porque me chamuscó el trasero!

 

Númir vaciló.

 

-Y en Dios. Y en el diablo, como puede observarse -señaló a Luzbel, que había endurecido sus rasgos de galán- también tiene imaginación y creatividad. No olvides el fanático. ¿A qué viene ese reclutamiento de zombies?

 

No te enteras, gusano. El diablo, como tú dices, aunque mejor suprimes el tratamiento y me llamas Milord, suena tan decadente… Pues no quiere al fanático. Es imprevisible, con esa carga de miedo y de muerte. Está ya pasado, el terror fue cosa de locos y sigue siendo, como el hambre y la tortura, humano, demasiado humano. Y quiero conquistar, ser vuestro dios, y  fanático tiene su propio dios: la nada que sufre, la nada sufriente.

 

 

 

 

 

 

 

Génesis.

23 febrero 2011

Aún no amanecía, cuando el canto del gallo advirtió a los espíritus de la noche que debían retirarse.

 

En los verdes estanques cesó poco a poco el bullicio parlanchín de los batracios. La gran rana de boca ancha entregó las últimas notas del idioma Yumal -que hablan las aves carnívoras- a unos inquietos renacuajos. Bajo el agua transparente del arroyo los tritones intercambiaron un saludo y rápidamente se dieron la espalda, como socios de un club inglés.

 

Los dos soles emergieron de la mano, y sombras dobles multiplicaron hasta el infinito los pecados y el número de los seres que habitaban el País de los Asombros, cuyo nombre estaba oculto en un rincón del universo.

 

Del cielo, también azul, surgió el lento vuelo de un pájaro dragón, cuyas alas estaban llenas de árboles y de sueños. Era el Pájaro Soñador, guardián de los secretos del mundo. Uno de ellos era la inmortalidad, que residía en las plumas de águilas doradas; otro la producción de agua limpia, para lavar el pensamiento oscuro.

 

Abajo, en el Valle, el narrador de historias sacaba a la puerta de su taller los cachivaches para construir palabras. Transeúntes soñolientos se detenían, eligiendo su destino. Extraños objetos transparentes vertían un vino de perlas en barricas de plata y de oro, que eran como pupilas ciegas. Una hilera de camellos las transportaba hacia el desierto, que las aguardaba como las manos de un gigante. Las guiaban hombres azules y mujeres blancas, y en sus ojos rielaba un luna desnuda.

 

Pero algo llamaba aún más la atención en aquel mundo insólito, algo que no eran los seres o las cosas: el silencio, ese silencio fantasma que inunda los espacios cuando faltan los juegos de los niños. Porque no había niños.

 

De momento…

El Mundo ¿del siglo XXI?

23 febrero 2011

Días después del súbito fallecimiento de Santi Santamaría, un tal Salvador Sostres hizo en El Mundo su obituario. Se dedicó a descalificar al muerto, como decía Sánchez Albornoz de Américo Castro con los republicanos. ¿Pero cómo se puede tener tal mal gusto? Me refiero a elogiar al vivo, Ferrán, y ciscarse en su colega, crítico exasperado de la fenomenología de Adrià. Estos días compro El Mundo atraído por las pelis de época, como todo buen fetichista, y me encuentro con ese periodismo de caca por acera, y que el dueño del bicho no recoge porque está encimita del bien y del mal. Como los dioses.

El maestro Daniel.

22 febrero 2011

El Maestro Daniel,

a quien las leyendas bíblicas situaron en un foso lleno de leones, paseaba por las avenidas de Ur, la ciudad universitaria de Caldea. Una antigua residencia de los ancianos, muchos de ellos ya pertenecientes al Consejo de Melquisedec.  Yendo y viniendo por los mundos, a veces reposaban junto a los muros que se habían salvado de los cinco cataclismos. El primero, en la noche de los tiempos, cuando las galaxias eran veloces fuegos de soles en formación y las Tierras del Sistema unas motas de polvo en la inmensidad del Caos. El segundo cuando nacieron los seres vivos y fueron adoptando las formas de sus dioses. El tercero cuando los mundos quinto y octavo discutieron su primogenitura y acabaron chocando para destruirse, ante la ira del Creador. El cuarto, cuando la luna se desgajó y cubrió la parte del cielo que conocen bien lobos y soñadores, como los Pan y los niños. Y el último, en la época del equilibrio, cuando los seres imaginados por los Altísimos comenzaron a creerse inmortales y hubo que construir Paraísos y destierros.

 

Daniel conversaba con el gran león, sí, pero éste paseaba a su lado como un lazarillo. Porque Daniel, como Tiresias y como todos los grandes profetas y adivinos, era ciego.

 

En sus ojos opacos rielaban pensamientos oscuros. Unos niños que buscaban sin saberlo el centro del destino. Y las manos de tantos  seres estrechando las suyas.

 

-A veces los sueños son tan densos que me paralizan, como un peso de azogue, gran rey –dijo a su león, que movía la melena castaña con la coquetería de un guerrero Masai. Entonces comprendo que debo mantenerme distante, para que su fuerza no me arrolle. Y el de esos cuatro niños es uno de ellos. – Suspiró-. La paradoja de la debilidad y la inocencia, que Dante no verá nunca como la llave de la Gloria y la destrucción de los infiernos… -Bueno –continuó, en su monólogo peculiar- Es que ese poeta, como tantos otros que hablan de Dios, serán ateos, aunque lleven cruces y reliquias o formulen preces y oraciones… -Alzó los brazos a un cielo encapotado, del que caían ya cálidas gotas de agua gris-. ¡Y aunque de vez en cuando les mandes  un diluvio, no por eso van a creer en Ti y en tus asuntos!

 

Daniel se detuvo. El león, a su lado, también lo hizo.

 

-Por cierto –dijo el Maestro-. Tienes que convocar a los nuevos alumnos. El intercambio de lenguaje con las plantas va muy retrasado.

 

La ciudad reiterada.

22 febrero 2011

LA CIUDAD REITERADA.

A nadie le extrañó que aquellas avenidas de mármol se parecieran a Roma, incluso si desconocían la ciudad de Augusto y de César y de Nerón, un poco antes de que a Nerón se le ocurriera lo del incendio. Pero tampoco les extrañó que sus jardines fueran tan parecidos a los de Versalles, aunque un poco menos franceses y más españoles, o sea italianos, porque así hicieron los de Aranjuez y los de Madrid, cada cual con su estilo y ambos tan lucidos como los sevillanos y un poco menos que los de la Alhambra. Tampoco les extrañó, o no se percataron de ello, de que en las pupilas de uno se veían los reflejos de Segovia y su acueducto y en los de otro los arcos tetraedros de las victorias de Octavio en Cesarea y en aquéllas los mares tempranos de Galicia asomándose a las lonjas doradas de La Coruña o  los perfiles imantados de esas torres negras de París. Yovi sonreía, y los hermanos vieron en su mirada transcurrir las aguas lentas del Tíber por Sant Angelo, y las moles blancas de los palacios cerrados de Islamabad, incluso las ciudades de la selva, habitada por cohortes de sabios simios sonrientes, tantas y tantas referencias que se agotaban una tras otra las preguntas desde el camino.

 

Dación en pago del piso hipotecado.

20 febrero 2011

La comunicación sin reflexión y conocimiento de los asuntos puede estar muy bien para pasar el rato y arreglar el mundo en las tertulias, y ese es el riesgo de los blogs abiertos, los ‘face’ y los twitter’. Noticias como éstas introducen graves distorsiones en la interpretación de la aplicación de las leyes, y la sociedad se altera. A veces los guardianes de la ortodoxia generan estupor y perturbaciones. Pensando quizás que no aplicando la ley hacen justicia se trasladan a los tiempos del Cadí, cuya vara la administraba ad libitum. Podemos estar o no de acuerdo con las leyes, incluso puede argumentarse por qué se aplican o no literalmente ciertos pasajes de artículos como el reseñado 671 de la LEC, que permite, si no hay postores, la adjudicación por el 50 por ciento del valor de la tasación, esto es, si no hay nadie interesado en quedarse con el inmueble pagando por él. Pero lo que hasta ahora hemos leído no argumenta nada, se limita a suplir con un criterio personal el ordenado por el legislador, y además introduce comentarios que inducen a pensar que la ignorancia es patrimonio universal. Pensábamos hasta ahora que era la necedad, como dice el Eclesiastés: ‘Stultorum numerus infinitus est’.

Natalie.

19 febrero 2011

Portman ha vuelto. ¿No tuvo bastante con haber provocado la Guerra de las Galaxias?

Adalid

17 febrero 2011

Quieren mejorar este pseudoblog para que tenga más visitas. ¡Miedo me da! Como alguien dijo al poeta: ¡Cuidado! ¡La realidad  acecha!

Berlusconi.

17 febrero 2011

Parece que el sexto sigue siendo el único pecado imperdonable.