El funcionario del emperador. (Historia de Li-Tao y U-Ti). 70

 

 

-Maestro… –Li-Tao se atrevió, por fin, y su pregunta rebotó en las paredes de arcilla blanca, mirándole…- Maestro…¿porqué estás triste?

 

-Busco, sin encontrar.

 

-¿Y qué buscas, Maestro? ¿Acaso el bien, o la paz, o la dicha?

 

-Todo eso. Busco el amor. Un amor antiguo, que no puedo olvidar.

 

-¿Tan fuerte es su recuerdo, maestro?

 

El anciano movió la cabeza, como sacudiendo una pesadumbre.

 

-No es su recuerdo, Li-Tao. Es su deseo. Nunca existieron, pero los deseé tanto que formaron parte de mi vida. Y ahora, cada instante, luchan por transformarse en lágrimas.

 

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