El funcionario del emperador. (Historia de Li-Tao y U-Ti). 48

 

Y en ese momento yo también recé y mi ofrenda fue tan sólo este pobre corazón que rogaba a la buena diosa porque los espejos del agua no se rompieran con las primeras lluvias del otoño. Nosotros éramos la piel tersa del viento, en la que se reflejaban los cabellos limpios de la vida, y tras las nubes acechaba la tormenta. Un dragón de hielo que mata las cosechas. El maestro blanco dice que amo en exceso los símbolos. Yo creo que éstos me aman a mí, no me dejan respirar otros dioses, me absorben como remolinos. Hay demasiado ruido en los otros mundos, demasiadas estrellas muertas, tan frías…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: