El funcionario del emperador. (Historia de Li-Tao y U-Ti). 45

 

¿Cómo era, U-Ti, tu rostro

antes de que  lo formaran los dioses

en el amor?

 

Ese ser, materia de estrellas,

oraba en los comienzos del mundo,

en la soledad que  justifica

íntimos silencios,  y la muerte.

 

¿Cómo era tu rostro

en el espejo del tiempo inmóvil?

 

Yo he visto, jugando con la vida,

el cachorro del sol.  Un alba dorada

eran tus ojos,  fuegos

como alas.

 

Si alguien quiere conocerte

tendrá que olvidar primero

cuanto existe,

pues sólo más allá de la nada

habitan los corales de los dioses

ajenos al fluir inconstante

de la vida.

 

Así era tu rostro, U-Ti

antes de que tus padres se encontraran,

y mirabas entonces lejanías

tan próximas como recuerdos.

 

Pero ahora, cercana la sonrisa,

¿para qué otro don inconmovible?

 

Yo quiero el travieso giro del niño

en la góndola azul,

mientras cantan tímidos jilgueros

desde las zarzas,

y una música desnuda se refugia

en los párpados que sueñan.

No quiero ser el estandarte

donde otros fijen su mirada

y digan: ¡vamos! seguros de…algo.

Quiero ¡tan sólo! ser un viento

que ayude a modelar esas figuras

perennes y grises, en las rocas.

 

 

 

 

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