Júpiter nos protege.

La mayoría de los impactos de meteoritos que tienen lugar en el sistema solar, en este mismo momento, suceden en el padre Júpiter, que nos protege. Las cicatrices de su superficie -como en tiempos antiguos asteroides de kilómetros de diámetro produjeron en la Luna- nos hablan de ello, como lo hizo en 1.994, en una de las colisiones más potentes del siglo XX. Hace 65 millones de años rocas que escaparon del cinturón de asteroides probablemente causaron la extinción de los dinosaurios. Un impacto descomunal, en la península del Yucatán, producido por un cuerpo de diez kilómetros de diámetro, dejó un cráter de 165 kilómetros a 900 metros de profundidad, dejando cuarzo fundido que prueba la explosión, similar a la de Hiroshima durante 100 años, cada segundo. ¿Qué hacía Júpiter entonces? ¿No le gustaban los dino? Raramente los choques entre asteroides lanzan grandes fragmentos hacia el sistema solar interno, hacia la Tierra. ¿Y cómo surgió el cinturón? Posiblemente por la destrucción del llamado quinto planeta, pero eso fue hace unos cuantos miles de millones de años. La cuestión es que eso se repite, y cada cierto tiempo lo que está desaparece, se extingue, se transforma en parte, y llega otra forma de vida, que repite el ciclo. Las dos que, al parecer, se conocen, tuvieron lugar, la primera hace unos 250 millones de años, por un impacto en la costa norte de Australia, y la segunda, cien millones de años después.

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