El funcionario del emperador. (Historia de Li-Tao y U-Ti). 5

 

“A la princesa U‑Ti, cuya entrevista belleza, celada por los sueños fecunda mi memoria, yo, Li‑Tao, el más pequeño de los pequeños esclavos, mínimo escriba del Imperio.

 

Mi ser es apenas visible,

escondido en los párpados de la noche,

pero tras la luna destaca como una luz interminable

el cariño, tan inmenso.

Amor que no cabe en la eternidad

necesita una paradoja:

‑disculpen los dioses mi blasfemia,

osadía de enamorado‑.

Sentir la fortuna ¿o la tortura? de que todo un día termine,

sentirse más allá de ese infinito,

tan pequeño.

 

Mis palabras son hijas de mi alegría y de mi dolor. Yo soy mi palabra y cuando me entristezco,

 

con mi llorar las piedras enternecen

su natural dureza, y la quebrantan,

 

La vida de Li‑Tao es un eco sin respuesta, pues no hay esperanza en el silencio de esa diosa lejana, U‑Ti.

Breve suspiro, y último y amargo

es la muerte forzosa que me hospeda.

Mas si es ley, y no pena… ¿por qué aflige?”

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