Lolita entró en la tienda de chuches. (En la corte de Felipe). 235

Lolita entró en la tienda de chuches

con dos acólitas, sólo que parecía su madre. Hice lo que pude, pero no lo conseguí. No conseguí detenerme en el umbral, pasar de largo y olvidarme. Ella ni me había mirado, aunque eso nunca se sabe, porque miran sin mirar y lo ven todo. Deambulé como un confeso corruptor de menores por los pasillos del establecimiento, alacenas de colorines dulces y cosas así, mientras ella dispensaba  a sus coleguis abundantes bazofias, que introducían en pulcras bolsas de plástico transparente, un gesto digno, la confesión de un crimen. El mío se notaba, Lolita era un bombón, pero nunca he sido bueno para calcular la edad, y ya hacía cábalas con una familia reivindicadora del honor y media brigada de police antivicio persiguiéndome por sórdidos parajes del extraradio, mientras yo trataba de ocultar mis infamias entre la carroña de la villa. Pero cuando me quise dar cuenta, se había ido, así que salí y husmeé como un pachón en celo el aire cochambroso de julio. Entre el este y el oeste, elegí el ocaso y me pasé el resto de la tarde, tan larga, buscando en los escombros.

Los ricos son locos simpáticos a quienes todo el mundo -en especial los faranduleros y la Prensa- ríe las gracias. También las jovencitas, y las mayorcitas, la representación de la mayoría del género humano, que se divide entre muy interesados y simplemente interesados. Por eso el mote se ha quedado en la Banca. A los pobres, que les den. Metí la mano en el bolsillo y allí estaba mi fortuna, como la de Alejandro: en el bolsillo de mis amigos. O sea, yo mismo, mi único amigo vivo.

Se me ocurrió un dilema para entretenerla, si volvía a aparecer: ¿cuántos pitos tiene un centauro? Magnífico. Tendría que explicarle qué era un centauro. Pero así el tiempo jugaba a mi favor. El tiempo es siempre un aliado. Sólo hay que darle la mano y ayudarle a cruzar. Otro dilema del centauro: ¿Se rasca la grupa con las manos, sin doblarse, o no llega? Fascinante. Podría suplir mi carencia de efectivo. Mesé mi cabello, supongo, porque me pasé la mano por las guedejas, y recordé a Odiseo, mirando entre los plátanos del parque a ver si aparecía la ojizarca Atenea regalando cuerpos de atleta. Al fin y al cabo, el precio es bajo: la sumisión. Y es lo que hacemos con los políticos y lo que los políticos hacen entre ellos, y así con todo, por ejemplo con el recibo de la luz o el teléfono o el gas, esos dictadores, o las cagadas del perro del vecino, las multas del SER, o no ser, los ruidos de la urbe, y las miradas esquivas o malignas de toda esa gente que no hace yoga.

Pero Lolita se había fugado con otro. Y ni siquiera podía seguirle la pista para cargármelo.

La soledad me impulsó a la soledad, y fui buscando mi sombra por el cemento, que ha sustituido por desdicha los caminos de hierba y por fortuna los de tierra, y así jugando con ella, que me precedía, me llegó una reflexión, porque se puede meditar despierto, caminando, defecando, jodiendo. El caso es darse cuenta de que uno aún existe y quiere seguir. Los acontecimientos, tan dispares, forman un tejido, y algo de la vida se sitúa en el centro, cosido o hilvanado, según la fortaleza de lo que sintamos o lo que nos hagan vivir. Por ejemplo, el Club. Yo creía que estaba al principio, que era un fundamento, pero es algo más, y algo diferente, es la piel tensa del mundo, en el centro del mundo.

Me sentía mejor. Alcé la cabeza y recordé el cuento de los cuatro pájaros azules. Se lo había inventado Anita, la niña índigo, trovadora y ángel sin madre. ¿O era sin padre?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: