Aquello que sentía no era depresión. (En la corte…). 231

Aquello que sentía no era depresión.

Algo similar, como un pariente cercano. Le costaba trabajo hablar, moverse, pensar. Era un efecto secundario a la pérdida de la ilusión. Los tópicos que definen la persona, por más que nos neguemos a aceptar que fuimos expulsamos del Edén cuando nos faltaba un hervor. A medias. Un concepto tan real como el aire, invisible pero necesario hasta el tuétano. M. había perdido el entusiasmo, y ya todo era esperar o decidirse al fin. Como el gatopardo aquella noche en el granero, cuando sus sentidos no les respondían y el estímulo pareció inexistente. ‘No lo aguantaré. Pero aguantó’. Y lo del triángulo… Podía entenderlo. Cuando M. vio a Silva bendijo tres veces a sus padres y hermanos, como Odiseo a Nausica. Se lo recordó El Automático: tres y no dos. El tío Amadeo tiene sus razones -pensó-, mientras pensaba que daba lo mismo, y que debía buscar más eso del nirvana, no pensar, pensar en nada, como los místicos, como los budistas, o sea ni unos ni otros, que son puro mercado, como quizás su símbolo ¿o era el trasunto? Deshojar la margarita desde el comienzo del mundo y encontrarse con el último pétalo entre los dedos cuando ya el objeto de su interés ha desaparecido. O es inútil seguir, porque el tiempo ya es un enemigo. El Poeta movía la cabeza, de la que salían hilillos del Partagás, con el efluvio de un Martínez Lacuesta del 86.

-Si crees en eso, no crees en nada. Creer no es una virtud, es una majadería. Por ejemplo: sufres porque has hecho algo malo en otra vida. ¿No decís eso de la mística y el nirvana y el karma? Esas mezclas que son como el opio adulterado, y lo menciono porque estás más demodée que la decoración del Palacio de Linares.

-Es como la física. Una ley, la de compensación de las conductas en el universo. Lo del aleteo de una mariposa, que influye en tu digestión… Cosas así.

A Lonsi le encantaban estas digresiones, y practicaba con su consorte, entrenando.

-Lo de la vida anterior, y la futura…¡fascinante!

Y una mierda. Lo único que faltaba, vivir otra vez. Y encima en este puto Jardín. Quita allá, hombre.

-Eso decía mi abuelita. -Lonsi hacía palmas-. Era de pueblo, más lista que el aire.

Buena chica. Y guapa, con ángulos como la Bruni, pero pensándolo bien… Todo está en éste. En este mundo, digo. El único.

-¿Y tú eres el de Star Trek?

-Eso es de otro tiempo, y otra dimensión. No obsta, Poeta.

-Pues sí que obsta. Y hay que estudiar física. De ahora en adelante haré versos cuánticos, tipo Newton. Para que me den algún premio, que buena falta hace en casa.

Si esto pasa por algo que he hecho, o que no he hecho, en mi vida anterior, voy apañado. Porque en la próxima tampoco lo pasaré demasiado bien. Y Elenita, dónde diablos andará entonces, cuando ya ni nos conozcamos. ¿Distinguiré su olor, al menos? ¿Por qué no pueden olvidarse algunos olores? ¿Por qué no puedo olvidarla? Hora es de caminar, aunque  no hay que plantarse tan lejos. Sólo unos añitos… Así que os diré cosas en otro momento.

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