La partida de póker. (En la corte…). 222

Sí. Son dos.

Todo es doble, o igual: ambos, abajo, espejo y su imagen (invertida), intenso, extenso, dentro, fuera, devoto, exvoto… ¿Y qué sabrá el juez Grajón que da tanto miedo ¡pánico! a los políticos y a otros jueces…Y les detiene como el ¡Detente! del escapulario, y miran para otro lado… Así que miré mi pareja de ochos y me tiré el farol.

-Mil más.

Los otros miraron el tapete, y al segundo estaba frente a frente con el Inspe. El rey del mambo.

-Así que mil. -Se atusó la patilla larga -la otra pendía huérfana, con el tajo herido, desnudando el pómulo-. ¡Pues no voy!

Recogí rápido la pasta. Y entonces lo hizo. ¡Quiso mirar mi jugada! La gran blasfemia del póker ciego.

-¡Alto ahí, galán!

Guardi le puso la manaza encima. Tapaba la suya como la de un niño. El Inspe se puso morado. Se levantó sin retirarla, como si quisiera dejarla sobre la mesa, y marcharse. Al final la recogió. El Usuras resoplaba. Supongo que temía una responsabilidad solidaria. El criminal nunca gana, y su compinche le paga las copas. Pero eso también es mentira. Y eso que decía Unamuno de que el juego bien jugado es la fuente de la conciencia moral, pues claro, el póker lo prueba. Con la lotería y esas cosas no se juega, se apuesta. En el CDF jugamos. Hacemos solitarios, para combatir el azar.

 

 

 

 

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