Eva abrió la puerta de la salita. (El rey de Castilla). 210

Eva abrió la puerta de la salita.

Había visto, claro, la escolta y la vigilancia discreta de los alrededores. Así que estaba por allí. Isa era un demonio -pensó. Y la idea le hizo sonreír. Su madre, Lilith, iba a estar orgullosa. Pero conforme avanzaba por el pasillo, una idea maligna se le abría paso, como si estuviera descubriendo la salida del laberinto.

-Alguna razón hay para esto. -Señaló la figura que la observaba desde el fondo del espejo-. Y si no es así… nos divertiremos un poco.

Comprobó, silente como una onda hertziana, que las dos figuras eran quienes eran y estaban como estaban. Y planeó cuidadosamente su travesura.

El hombre propone y la mujer dispone… En este caso, el destino también acertó, porque Eva no había previsto que la otra mujer era su hermana. En cierto modo, ella misma.

 

 

 

 

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