Patacero colgó de mi cuello la encomienda. (En la corte…). 197

Patacero colgó de mi cuello la encomienda.

Me sentí como mi amigo el de los graffitti, que ya era cargo oficial en el Repartido -así lo llamamos ahora, por lo del reparto entre todos sus miembros de todo lo que se mueve. Al principio pensamos que como en USA -y casi en Magerit-es delito pintar la calle, pues el líder invicto, para llevar la contraria al Imperio, instituyó la Secretaría de estado de graffitis y pelendengues, en el Ministerio de Incultura, pero no era sí. No, porque desde Mojama, el presi oscuro, tan caballero como Batman, éramos amiguetes de los americanos, y eso nos llevó a todas las guerras abiertas, en misión de paz, ya ves. Nazarín se dedicaba, con Largazón el juez, a las cacerías y a dar charletas retribuídas, y habían hecho con Gonzálvez una sociedad de mus y chinchón con algo de dominó, porque a Nazi le gustaba golpear las fichas sobre las mesas de mármol, como un marine.

 

 

 

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