El Usuras yel Inspe cumplían la norma… (En la corte de Felipe). 158

El Usuras y el Inspe cumplían la norma.

Eran dos, dos seres cuya imperfección se sometía a las leyes de la duplicidad, haciéndola perfecta. Eso pensaba cada vez que les veía, o me los imaginaba, una simbiosis necesaria, el ser y la sombra, inseparables. Pero cometieron un error: nunca debieron hacerlo. Mi hermano no lo toleraría. Y yo tampoco.

Seguían la pista del cuadro, un Velázquez, una parte del gran cuadro que Don Diego hizo para su amigo el Rey, el cuadro que dividido en partes, como los quesitos de ‘El Caserío’, acompañaba todos los cabeceros de Su Majestad el grande, ‘grande es el rey nuestro señor a la manera de los hoyos, que tanto más lo son cuanta más tierra se les quita’. Y se encontraron con él, le confundieron conmigo, no sé. Ninguno de los dos les interesaba. No es cosa de broma que te persigan, yo lo sabía bien, por mi entrenamiento con los terroristas, y encima lo de Irak. Bush me dedicó una foto, o eso fue Obama. Tanto da, que dicen en el Condado.

En el Club estarían de acuerdo. Había que tomar una decisión. Una decisión fundamental.

-Es algo personal, M. Son las normas.

-¿Personal? ¡Es una cuestión de Estado!

No sé por qué lo dije. Me miraron mal, busqué mi par, me busqué por todos los rincones. Sólo encontré el ruido de unos platos en el fregadero, el ruido de las dos de la mañana en esa casa donde alguien fregaba los platos de madrugada sólo porque yo no podía soportarlo. Dormía y luego se levantaba para hacer ruido, sabiendo que la vida es corta. Es una psicosis, la de quien lo hace. No la de quien la padece, bueno, también, pero no somos culpables, no.

Yo no iba a perdonar. El fantasma me asediaba, debía acabar con él. Lo haría.

-Entonces, ¿son ellos?

Asentí. Estaba seguro. Silva podía confiar en mí. Si no me ayudaban, lo haría solo. O con ella.

-Está muy agobiado. Por las pensiones. Tiene zonas erróneas.

-Lo de siempre. Déjalo estar.

No podía. No era posible dejarlo. Al menos sin ayuda. ¿Y a quién iba a pedirla?

Sólo pensar en la pareja me daban náuseas. Lo único que justifica el exterminio. El Usuras y el Inspe eran vomitivos. Intenté ejercitar el nirvana.

-Si yo te digo: “No pienses en elefantes”, ¿en qué piensas?.

-En elefantes.

Isa me echó el Tarot suspirando. Lo veía oscuro, como el porvenir del holandés errante.

-Y con sangre. Con mucha sangre.

Un geólogo en alta mar. Ya ves.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: