En la corte del rey de Castilla. 140

El embajador spain se enrolla con la faraona Noemí. Se disfraza de Aarón y convierte a la mujer de Sadomis I, dinastía Tifaní 2 al madeismo” palitos que encuentran agua. Una generación de zahorís en Kuwait.

Mi amigo, el otro poeta, no Carmesí, Kayan II, les hizo unos versículos: No quieres que te llamen “señora”

insomnio azul,

la cofia una nube blanca

y el mundo tras la mirada de cristal,

te ríes

con los años quietos

al borde de una copa de vino.

 

Se ganaba la vida como asesor, sea eso lo que fuere, de los asesores.

 

Había conseguido el acuerdo perfecto: él no percibiría honorarios y ellos no le darían trabajo. En las tarjetas de visita y en la memoria de la Institución figuraría el puesto, de rango subvencionable. Tiempos dorados en los que una falsa penuria demostró cómo se puede vivir feliz con una beca boloñesa. “Soy un producto de pizzería”, gustaba ironizar después.

 

La guerra había sido decepcionante. El presidente tuvo un cólico nefrítico y había visto al diablo, que le hurgaba los uréteres con dientecillos de mangosta. “un dolor atómico” le confesó dialécticamente a su querida, subproducto de Holliwood 2, en Malasia, cuando fue a inaugurar la Torre Reina.

 

– Lo tuyo tiene morbo, Jorgito. Nunca tienes bastante.

 

El maestro de Ceremonias sujetaba la cinta inaugural tendiendo al Presi las tijerotas, que resbalaron arbusto abajo. Condolación las recogió de un mordisco, al vuelo.

 

-Anda mi niño, siempre tan habilidoso.

 

Push II mordió la zanahoria, otra vez. Tocama despidió la bandera, todo sonrisa.

 

 

Años después de la II invasión a Irak, los invasores osados se convirtieron al Islam. Encontraron las fuentes del paraíso, mas inagotables reservas acuíferas y regaban la explotación de petróleo a los bereberes. África  recupera su rango neolítico. El Papa dimite y se casa con su cabo de la guardia suiza.

 

 

Y a esperar un nuevo 2012 0 13… Con Nibiru o el cometa. ¡Y encima pagando IVA!

 

-Condi, llama a Llama –rió su gracia, traducida por Jennifer, ya casada con un congresista albino- e invítale al próximo derrumbe. Así no tendrá que preparar el MIR.

 

Colino pensó una vez más en su sastre. Le hacía pequeños los trajes, sin duda. Intentando respirar hondo escrutó de soslayo la aljuba de Gadafhi.

 

-Pareces un tiovivo, Mohamed, pero me das envidia, todo tan anchuroso, y sin corbata.

-Dentro de seiscientos años estaremos igual. Es el progreso, algo que nos quita la tranquilidad a cambio de aparentar que somos felices.

-Si al menos hubiera invertido en ENRON antes de las Auditorías, pero ni eso. No tenemos una especulación que llevarnos a la tumba.

-Hay que tumbarlos si- dijo Jeb, el gran hermano, que daba clases de spanish en Leganés-Academy de la 54.

 

Vió al gran cabestro –su enorme cabezota resaltaba en la panza del bulldozer, ya veis- y frenó. Tardó en dar la vuelta menos que otros en pensárselo. Aun así llegó tarde.

 

-Es que para estas gilipolleces no sirvo, refunfuñó escupiendo un orinal de estrés. Había encanecido un par de siglos y las arrugas le empequeñecían los ojillos verdes.

 

-Un objetivo sublime, como en Dresde –se atusó los mostachos el cabo desertor de la Legión Chirac, tercio de Baden-Baden.

 

-Aquellos si eran enemigos dignos de matar –suspiró- no como ahora.

 

Encogió los hombros, arqueó las cejas como 007 y abanicó la mesa, limpiando las motas de un sol amarillo, pastoso, como la crema de albaricoque.

 

-Lo que importa de verdad es no olvidar la escuela: mentir siempre. Ese es el secreto.

 

Las luces se concentraron en una atmósfera navegada por  materias inertes en suspensión, cuerpos ligeros que danzaban entrechocando sus vientres.

 

-De ellos lo aprendimos. –Señaló el Cabo fugado un incierto cómplice, más allá del ventanuco.

 

La legión criaba una nueva especie de mascotas cornicabras resistentes como afganos. Un enviado especial de CNN+ resumía bien la cosa: “situación delirante- Fiebre del sábado noche en Irak”.

 

“Si no fuera por los muertos”

 

Quise emparejarme con una guapa corresponsal que me recordaba a Hally, pero era fría y distante, parecía esperar un príncipe azul.

 

“ Perdona, pero tu eres más bien poquita cosa”.

 

Como todas las veces. Eso es lo de menos. Anoté sus coordenadas para el futuro. El suyo, claro. El mío es más confuso que la mente de un general. O de un letrado de las Cortes.

Da igual- sólo los carniceros saben bien por dónde cortar.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: