Adam Sanches se explica. (En la Corte…). 134

“La estética del amor” –se atusó el mostacho, anacrónico y decorativo como un pastiche de Picasso. “Es la paradoja salvífica” –miró a su alrededor, como echando de menos un auditorio de Cyrano. “Saber que se vive equivocado y no hacer nada, pero nada –remachó con regusto- para rectificar…”. Se detuvo un momento, buscando el apoyo de la razón, que vino en las alas de un ángel dormido. “Claro, eso voluntariamente…Luego están los surcos de las lágrimas, quiero decir –meneó la mano, abanicando el aire- ya saben, los contumaces hechos, la obligación que se asoma en la vigilia con ojos insomnes y llama a capítulo, el orden, señores, el orden…”.

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