EL PATAS. (En la Corte del rey de Castilla). 127

EL PATAS

MOON RIVER

Según cruzaba la calle iba tirando las pancartas, un record, y allí estaba:

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Adrey H.

‘Sólo jamón y whisky’

 

Manos arriba, esto es una, bueno, esto es LA TRAMPA.

2013. La inflación se dispara. Carestía y crisis. (Y como antecedente, estado de situación, composición de lugar, una sequía del carajo, los cereales hechos bigotillo). Transformación de los modelos. Esto me suena. Paseaba por los claustros de la Universidad con los libros bajo el brazo; en realidad con los escombros del universo bajo el brazo, luego los dejaba en la barra de la cafetería, que cada mañana iba oliendo más a dulce de leche, el perfume de los maricas. No hay para la hipoteca, sólo un coñac, digo cognac, que el bueno de Alba se cagaba y por eso le sacaban seriote en los Tiziano. Se desmorona el tinglado, aquí también hay precedentes, estado de la cuestión, composición etcétera, en latín no se acentúa pero Lucano juega al Tívoli con Cátulo. Digo las quiebras de los imperios, ni luciérnagas ni metáforas, que no era un dinosaurio sino un unicornio, lo dije desde el primer momento, y además era yo, al despertar… Los Bancos, amos del mundo, no necesitan ser genoveses ni masones ni de Ámsterdam, la reina de los canales, la santa canal, “Asociación de H.P.”, “¿Hijos de puta?”. “¡Quiá, hombre! ¡Hipotecados!”  Un anuncio interjección coreano, debería haber sido la respuesta, sintaxis del alma: “No, pero casi…Hipotecados…puteados…”

 

‘Espere aquí’. Lo sabía, era el pasillo verde, digo por la milla, pero ya me contará, no sabrán contar en yardas y cosas así, país raro, ‘claro’, dijo, y se sentó en el banquete, o sea banquito, o sea asiento pegado al murete, al murillo, bueno, la sabía, estaba haciendo el canelo, flaco podenco tras la liebre mecánica, chaqueta de metal, y el guión era bueno, ‘SOLTERO Y PADRE EN LA VIDA’, se había reído bien al escribirlo y sobre todo al leerlo. Aquella tele haría una serie, luego esa editorial, la de Tolkien, compraría sus derechos y publicaría una colección de  cuentos tipo ‘Pippi’, con título de suspense, como ‘Los cuatro hermanos, 2 más 2’, en fin….

Le encontré en el Parque, cerca de San Rafael, donde acudía a despiojarse y desayunar, bollos con café y cigarrito. Bailaba un tango porteño con una escuálida ninfa, seguramente caída del alba con el rocío, aquella mañana espesa de junio.

 

-Qué es de tu vida, hombre.

 

Me miró, deteniendo su juego de piernas, afectado por el topicazo del sañudo, que no podía disimular cuánto me alegraba de verle y que estaba deseando proveerme de material para el psicoanálisis. El narrador me había visto el plumero pero su guerra era otra.

 

Cantó un lunfardo capitán, de los puertos anisados, un muelle turbio, con esperma de orca en la barra del cafetín.

 

-La vida, vos sabés…La vida va por su lado mientras…

 

Dudó, si citar a Valery…

 

-Sí, mientras…Mientras la perdemos, obstinadamente. Tu Catule, obstinata mente, perder, obdura…

 

Me dejó hurgar en  el petate. Arramplé el manuscrito, garabateado con tinta púrpura, como los ríos del Eclesiastés. Ya no quería escucharle. Leyendo me apoderaba mejor de su alma, y además no me daba vergüenza.

 

 

 

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