Anselmo siempre había sido rarito. (La Corte de Felipe). 121

Anselmo siempre había sido rarito. Durante años –es decir, casi toda su vida- eso le había fastidiado. No ser rarito –qué iba a hacerle- sino ser calificado así, porque el sambenito le había impedido dejar de serlo. “Esa es la paradoja”, pensaba, “que da igual lo que uno sea o sienta; sólo vale lo que ven o quieren ver o dicen que ven los demás. Como el vestido del emperador”. Ya en los últimos años capitalizó esa certeza ajena, y la explotaba. Siempre era mejor destacar por algo, sin ser exactamente marica o diseñador o político, o delincuente, y no hundirse más y más cada día en la masa legamosa, en la gelatina mocosa de la rutina que nada entre dos aguas por hacer algo. “El lenguaje hizo el cerebro”, era su tesis, frente a aquella otra, clásica, de los evolucionistas –que siempre inventan el eslabón, incluso inventan el eslabón mismo- a saber, el cerebro hizo el lenguaje. Anselmo lo reía mostrando su probóscide: “Leed, leed, malditos descreídos. Adán puso nombre a las cosas; nombre, entendéis, nombres, o sea las llamo, como cuando se invoca el oráculo o la piedra de la cueva de los tesoros, que es ‘ábrete Sésamo’”. A Anselmo le pirraban los anacolutos y jugar con la sintaxis, que no consideraba, como Anatole, una facultad del alma sino del mismísimo epitálamo o como quiera se llame científicamente el tercero ojo, la glándula pineal, la sede del silencio abstracto que compone melodías en las esferas.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: