Silva llegó al patio de armas… (En la corte del rey de Castilla). 102

Silva llegó al patio de armas del Kinstong Palace cuando el carillón de la torre daba las tres. “Como un furtivo. Sería más adecuado la madrugada”. El portón, sin timbre ni favela, cedió al contacto. Un amplio patio porticado, falsa puerta de entrada. “El  jardín de los senderos que se bifurcan”, imaginó, sin pesar. Ya era hora de tropezar con el enigma. “En otros tiempos los laberintos eran los únicos caminos”, respondió al joven tordo piquirrojo que la miraba.

 

 

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