Todos los mundos… (En la corte del rey de Castilla). 92

Todos los mundos, y todas las locuras del mundo y cada faceta de los rostros y las almas. Todos están aquí, en el punto sin fondo del iris de esta doncella desnuda. Me los traen como al viejo David, reyes que somos provectos. Cortesanos aduladores o tal vez jocundos. ¡Se ríen de las miserias que sobreabundan entre el oropel de los palacios! Pero veamos…¿que hago yo ahora contigo? Me observas de reojo, como un animalillo hermoso. ¡Qué injusta la vida! Tú pletórica, yo exhausto. Tú ofrenda sin límite y yo desventurado receptor sin fuerza. No, no es cosa del sexo, que más o menos yergue su oscuro perfil de payaso. Mensajero de sueños pintados, remembranza del amor. ¡Eso es! Retuerzo mis manos oliváceas, las venas Austrias que surcan laberintos, que nunca salen a la luz, que jamás descubren el sonido de la libertad, las pisadas del dinosaurio, el monstruo del sacrificio. ¿No puede ser más sencillo vivir? Una mujer amada, hijos del hogar, algún sentido para el tiempo que nos mira. Ella me acecha. Sabe que la deseo, eso le agrada. Soy el rey. Feo, viejo, ventrudo con el belfo obtuso, manchado de mapas en la piel, de cabellos toscos por mucho que los aceites quieran ornarlo. Pero rey, y mi majestad es comparsa del conocimiento y ajena al ser que ostenta mi figura. Yo no soy, me dan el ser las conciencias de quien me saben. ¿Qué sería de mí, perdido entre las masas incontables que pueblan el mundo? ¡Acaso debo entender como don esto que a veces se me antoja tan insufrible, esta corona prieta como un sambenito? Soy injusto, tal vez, y dejaré la reflexión en el lugar más oculto de mis inquietudes. Sin embargo, ellos lo saben. Percibo sus miradas al sesgo, que delatan pensamientos sombríos. “Sufre”, piensan. “Jamás ríe”, y en efecto es esa solemne majadería a que nos obliga el protocolo… ¿Sabes lo que quiero? Lo único que no puedes darme, porque quiero que me ames, quiéreme, pon tu mano dulce sobre la mía, tu tierna carne adolescente, de turgente madurez junto a mi cuerpo porque tú lo deseas. ¿Ves? Ni la luna de Calígula está tan lejos. La alternativa es tu aburrimiento, así que permanece… No te alteres, no cambies, no te mudes. Sé tú, porque tú sí eres. Tampoco yo te amo… No sería posible en el mundo que me han dejado para amar. Déjame observar tu piel, que rodea las esferas del paraíso, tus interminables encantos sin alfa y omega, tú. Y la joven virgen bostezaba entre los almohadones de seda mientras los escribanos del rey extrapolaban comentarios y escolios de bello ac pace.

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: