Diego cerró los ojos. (En la Corte de Felipe). 80

Diego cerró los ojos. Su vida, como dicen que sucede en el último minuto de la existencia, pasó fugaz y nítida ante sus ojos. Y la encontró sin terminar, como a él mismo, ya sin fuerzas apenas para esculpir mejor su espíritu. Las últimas aventuras, tan recientes, le habían agotado psíquicamente, y eso había limado su cuerpo como un virus. No era capaz de decidir nada distinto de la rutina, una certeza de la  inmutabilidad de los destinos se había instalado, al parecer, en su alma, ese receptáculo de los pequeños universos del hombre.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: