De vez en cuando resistía la náusea… (En la Corte del rey de Castilla). 69

De vez en cuando resistía la náusea, y buscaba sensaciones para la luz de sus lienzos. Entonces se nutría de la pesadumbre de las calles, de los mendigos y tullidos, de los niños alegres, ajenos a la miseria, de los jóvenes acunados por los burgueses en los barrios extremos, de las miradas en las que la inmundicia y las ratas se cultivaban con las viandas y los productos de la huerta y el establo, de los oscuros conventos y los susurrantes tratos entre confesores y prioras, de agua va y los perros babeantes, y cuando regresaba apenas podía alzar las piernas, tanto era el lodo y la mierda pegada a sus calzas. Esa noche no dormía. Nervioso y agitado, soñaba despierto con un mundo feliz, mientras a su lado roncaba la buena de Teresa. Ella no le reprochó nunca nada, y esa aparente pasividad fue, él lo sabía, la contribución mayor que pudo hacer a su carrera. El sexo terminó. Apenas quedaba afecto. ¿Qué había entonces? Diego no lo sabía. In vino veritas. In sexo tristitia. La verdad fue absoluta, ahora es relativa. La carne fue alegría, ahora entristece. ¿Es el fin? Diego  necesitaba un cambio para revivir, como una planta que se marchita y reflora en el trasplante. Pero nunca imaginó que ese cambio iba a realizarse en la cama con dosel de la reina de las Españas. Rió con desgana. Ya había terminado todo, y durante aquellos años siguió mirando a los oscuros ojos del rey, su amigo, sin que le temblara la voz. Partícipe de las aventuras nocturnas de aquel garañón, pensaba en la piel dorada del piso alto mientras el monarca se desfogaba con las dulces putas de Madrid. Las putas del rey. El había sido uno de los putos de la reina, algo que jamás salía a la luz, como si el placer estuviera vedado a las mujeres ¡Que fatuidad!  Alguien decía que la mitad de los hijos de las damas de alcurnia tenían sangre plebeya. Era lo más doloroso. Porque sentía hervir en la suya los genes de una herencia selecta, la de los altos espíritus, mezclados un día con las hijas de los hombres.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: