En la corte del rey de Castilla. (54).

En el libro de Las Malvinas, el que decoró la dulce Bagneaux, ya sacaba el cuarteto que sirve de inspiración a quienes pretenden que el atentado contra Juan Pablo II, lo predijo  Nostradamus, porque es muy socorrido:

 

Romains Pontife garde de t’approcher

de la cité que deux fleuves arrouse.

Ton sang viendra aupres de la cracher

toy et les tiens quand fleurira la rose.

 

Romano Pontífice, guardate de acercarte

a la ciudad que riegan los ríos.

Tu sangre vendrás a verter, cerca de allí

tú y los tuyos, cuando florezca la rosa.

 

(1) Es esta una referencia normalmente atribuible a Pío VI, al que ya Nostradamus en otros cuartetos alude, como afirma el comentarista Wougardner. Pío VI fue conducido, tras el despojo a que fuera sometido por el ejército francés, siguiendo órdenes del Directorio, a Valence, cerca de Lyón, ciudad regada por dos ríos, (Saona y Ródano), donde fallecería el 29 de agosto de 1799.

 

(2) En Armagh ‑ciudad irlandesa que muchos lectores recordarán al haber sido citada en un programa de T.V.E  vivió San Malaquias, obispo de Conneret y primado de Irlanda. Contemporáneo del iniciado Bernardo de Claraval, éste realizó su biografía ‑murió el 2 de noviembre de 1140, cuando se construían las catedrales de Ken Follet, tan altísimas-.

 

(3) Malaquías predijo el lugar y momento de su muerte  y “resplandeció por el espíritu de profecía”. La que con más fama le ha sido atribuida es aquella que versa sobre los Papas, cuyo texto se produjo en 1595 por el Benedictino Arnoldo de Wion .

 

O sea, que en tres líneas el tío Amador -a quien le habría encantado ser catedrático de metafísica, un imposible metafísico- ya había metido tres notas. Y esos refritos que no  interesaban a nadie a él le consumían la existencia. ¡Con lo bien que se le daba preparar callos con morcilla! Un gran cocinero, eso se perdió por culpa, una vez más, de las letras y de las armas.

 

Las demás notas están perdidas, o en el libro original, que debe esconder la dulce Bagneaux como recuerdo de mi pobre tío demente, aunque el menos demente de la familia.

 

 

Al tío Amador, precisar, entre paréntesis, que el tal y desconocidísimo Ciaconius era dominico, le parecía fundamental. De haber sido jesuita o franciscano lo habría citado sin paréntesis, que son los esquís del verso, o del párrafo, o de lo que diga Gómez de la Serna. Y de haber sido benedictino habría releído ‘Los pilares de la tierra’, una obra que le hacía llorar de emoción cuando el hijo puta de William se carga a Becket.

 

Transcritos de acuerdo con la versión e interpretación de Ciacconius  (dominico) es más o menos así,  decían sus notas, ‘y pongo el matroteto para que te regoces en la vieja gloria de los profetas’ añadía. Y así hasta ‘la gloria del olivo’.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: