Un ejemplo lamentable. (El rey de Castilla. 51).

Un ejemplo lamentable.

Bueno. Yo soy un poco lento. Quiero decir que otros se dan cuenta enseguida… de lo que hay que darse cuenta. Por ejemplo, las mujeres. Yo no. A mí me cuesta. Y no soy constante. Todos los días digo lo mismo: me acostaré a la una, no comeré tanto, cosas inocentes así, que estén en mi mano. Residuos de la formación o deformación judeocristiana, paleopsicológica de culpa y remedio, una educación expiatoria, en la que  de vez en cuando cogemos los escombros del mundo y nos los cargamos a la espalda. El Club me sirve de terapia, porque yo sé bien que no tengo nada de héroe. A veces me planteo cambiar mis modelos, los héroes de verdad, los de Homero, por esos de comic que son tan llamativos, Supermán, con la manía de la criptonita, Spiderman, el pegajoso, sobre todo. Los domésticos valen, pero menos, el capitán Trueno, Roberto Alcázar y Pedrín, que son como la pareja del año, y cierran la necesidad geométrica de las dilogías. No me entiendo muy bien, la cabeza me suena y otro habla por mí, pero enseguida se calla. El caso es que así vamos tirando, sin cumplir ningún propósito, lo que puestos a ponerse no está nada mal. Vuelvo a lo importante: soy un poco lento. La última vez tardé dos años en darme cuenta de que mi novia salía días alternos con el macarra de mi primo. Lo hacía a posta: a ver cuánto tardaba en enterarme. Cuando hay una puerta con cristales, siempre pienso que está cerrada, y que la hoja que parece abierta está demasiado limpia. En la esquina de Príncipe de Vergara, casi en la Plaza de Cataluña, había una oficina del BBVA -un abecedario fusionado- y pasaba eso. La señora de la mesa me miraba como a un Gremling en fase de monstruitis. “¿Pero no ve que está abierto?”. Pues si lo viera, habría pasado. No sé qué pinto yo en un Banco, si ya no tienen dinero. Hasta los Gobiernos se lo dan, para que sean menos pobres los pobres. Todo eso se me queda clavado como una espinita -más lo de mi novia, claro. Aunque me olvide, porque no soy vengativo. No soy como mi hermano, el del lema -Don Camilo era ‘el del premio’, según mi profe de literatura en el Instituto-. El lema NMILaccessit, que copió de E.A. Poe. Mi psiquiatra dice que los lemas o mantras o trucos de autonosequé deben ser positivos. Así que yo adopté uno: SLMECmomento… Y así me va.

Por cierto, la traducción -para vosotros, porque los lemas son secretos, excepto el del Club y algún otro- es esta: nemo me impune laccessit, y ser lo más en cada momento. Se nota la ilustración.

Sabéis… Cuando vi a Silva -y a Eva también- me pareció que yo no vivía demasiado. No, no era eso de que la tensión y el sufrimiento, qué palabra tan larga, y esas cosas acortan la vida. Era que ellos representaban -como María, y en otro orden de cosas mi hermano, los vecinos, El Usuras, la portera, El Inspe, los fantamas que asedian…- otra forma de vivir. O sea, era como si en mí viviese otro que no sabía bien cómo hacerlo, a quien no le hubiesen enseñado. Yo sabía que ahí fuera, cerca y lejos, se vivía de otra forma, en general más sórdida, como las putas que deben complacer a quien les paga, y encima al chulo, una vida en la que el proxeneta y el delincuente del sexo, el negocio, la farsa, es quien vive bien. Pero no me interesa. Prefiero la ingenua estupidez si quieres llamarlo así, y me da grima conocer la verdad. Al menos ese flash, esa luz que me decía: apresúrate despacio, ‘festina lente’ de los romanos, me enseñó que tal vez eso le pasaba a todo el mundo, y que al final la vida va por su lado, antes o después de nosotros, y nunca nos encontramos del todo. Tal vez fugazmente, muy fugazmente, una sola vez. Y eso, sabéis, me dejó claro para siempre que nada merece la pena un rato de angustia o de inquietud o de zozobra o de pasión, salvo la que viene de por sí, y se toma y pasa. Porque ya está todo dicho y en el momento y con la medida que eso, y no tú, quiere. Así que sólo queda estar contentos; como niños en vacaciones. Como adultos echando la apuesta. Todo justo antes de que se acabe la espera, porque enseguida viene otra. No como ‘panem et circenses’, fiesta y jolgorio, sino como ‘yo estoy aquí’. Da lo mismo correr delante o detrás del toro…

Claro que mi hermano, por ejemplo, no pensaba así. Ni el pequeñín, alias Usuras, ni la portera, ni Silva, ni el muerto.

Sólo yo, por lo visto.

Bien. Nada hay tan atrevido como la inocencia. Ese descaro de la niña, que está tan lejos del pecado como la luna del jardín del Edén. Sí. Me acordé de Eva… y de Adán, y de Caín… cuando Abel -o fue Caín- me miraba con sus ojos abiertos, pero en ellos no se movía el agua clara de la vida.

-¿Qué ha pasado?

Fuera, llegó el Samur. El muerto de la calle, recién puesto allí por el azar. O por la necesidad. Es lo mismo. Las dos caras de una moneda con la que sólo compramos la ilusión de que podemos comprar el tiempo.

-Un accidente.

Pero sus palabras estaban huecas. Eva corrió como un relámpago hacia la habitación del fondo. Se oía cacharrear, preparando un equipaje. O buscando un arma. A veces no te suicidas porque no tienes a mano con qué.

-Las carga el diablo.

Señaló la pistola, a su lado. Una Star del 9 largo, de los años cuarenta. Brillaba como un escarabajo recién plantado en la arena de un desierto rojo, el de Gobi, el de Petra, el de Almería. Un enorme escarabajo de  caparazón impoluto, cuyo interior hierve de ansiedad porque con la puesta del sol llega su hora.

-Se le disparó.

Caín -o Abel- salió de la habitación del fondo. Estaba más pálido y delgado, pero en su mirada brillaba una determinación febril. Porque había oscurecido y él sabía con toda la certeza de la especie, que era su hora.. Que había sido su momento, y eso ya le conferiría para siempre la cualidad de único. Entonces recordé su expresión cuando me lo dijo:

-¿Soy acaso el guardián de mi hermano?

O algo así. Tal vez de otra manera, con otras palabras, porque uno no memoriza el literal ni con las fábulas de Samaniego. Sólo la moraleja.

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: