El Edén. (En la corte del rey de Castilla. 29).

EL EDÉN

Se me nubló la vista. Era el manto rojo del caballero Dios, un Cristo que hacía la presentación de Eva. ¡Eva! Isa me la había presentado a través del espejo, como en las aventuras de Alicia, y allí permanecía, inalterable al tiempo, un retrato de Dorian. Obsesionado con el tiempo, la angustia del tiempo. Un día El Poeta lo dijo.

-Mientras Petronio ‘carpe diem’, Miguelito piensa que no va a darle tiempo. Como si el tiempo fuera otra cosa distinta del instante, distante del instante.

Silva me miraba. Ya sabía que estaba pasando algo.

-Te pareces a Eisntein sacando la lengua. Se te pone cara de acelga con esos pensamientos cruzados. ¿O son pesamientos, por lo pesado que te pones?

Me encanta que me quieran. Me encanta, me vuelve loco que me comprendan.

-La monja devorada por el cerdo -susurré. Pero me oyó. Silva oía especialmente cuando se hablaba bajito. Otra paradoja.

-Es un cerdo con toca. Y es él quien devora.

-Ella. Es hembra. Y acaba de digerirla, sólo le queda el tocado.

Silva se rió. Suavemente, luciendo los dientes iguales, menos el colmillo, un pelín atrás, de cachorrita de lobo.

-¿Sabes qué me recuerda? La despedida de Fifí, el beso del adiós.

Fifí, el gay cubano, un amor, se había comido a su travesti brasileiro, sí, casi al modo del doctor Lécter. ¡Nada tan antropofágico como el amor!

-O el odio. -Silva escuchaba mi pensamiento, o es que yo pensaba en alto. Últimamente no sé dónde dejo las cosas, aunque siempre encima de algo.

-Escritura automática.

Era otra idea, esta vez de ‘El Púas’. Aél le pasaba con las corcheas. Cuando pasaba de ritmo, pero antes del super rápido de las fusas, patitas de mosca en los pentagramas.

-Al Bosco se le ocurría igual, sin saber qué pintaba. Cuaqluiera que lo explique está en el guindo.

Silva se ruborizó recordando los cursos de ‘Amigos’, con esos doctos expertos reconstruyendo la mente del artista. Tan lejano. Yo creo en Rubens, porque se le nota, y además lo de la mitología está claro, si te vas fijando.

-A los Felipes les pasaba igual. Eso y la carne.

En la Corte del rey Felipe era una secuencia ordenada, y eso que la reina es flaquita. Lo que no entiendo bien es por qué le han quitado el trozo a Las Hilanderas, o sea lo de la araña. Aracné me recuerda a Hermione, la de Potter. Mitología.

-Como el arma de Caín, la quijada de asno. ¿El bicho más antiguo del mundo era un jumento?

-¿Por qué no lo llamas burro?

-Para que no se me disperse la idea, con los que hay.

El poeta lo aclaró.

-Es una fórmula alquímica. La transformación de la materia. La inmortalidad. Abel era un envidioso.

Puse cara de enterado.

-Caín.

El poeta se descojonó. Silva le miraba como al beodo del rincón, en el sotanillo frente al Parque de Berlín. Se apartó un poco, discretamente.

-No habéis leído con atención. La Biblia va más allá.

-Por eso se piraron del Edén… y aún les buscan.

El tío Amadeo decía que El Bosco era un alquimista. No entiendo ni patata. A lo mejor me lo explica el emisario del Honorable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: