Archive for 30 noviembre 2010

Barcelona-Madrid.

30 noviembre 2010

29 de noviembre, lunes negro, 5-0.

El Madrid no jugó al fútbol, hizo algo parecido, porque veía cómo jugaban los otros.

Tampoco corrieron… lo suficiente.

Ni taparon huecos en el ataque del contrario ni se los fabricaron en el propio.

¿Tiene algo que ver el entrenador?

No, en un partido. Hay que ver la trayectoria, impecable hasta ahora.

Yo creo que la culpa es de Valdano, por pedante.

Y ahora llegan los superhombres: ‘No podemos ponernos techo’, dice uno. ‘Disfrutaremos porque somos imbatibles’, dice el otro. Y así.

Como en Babel, cuando construyeron la torre y al final no se comprendían.

El Madrid tiene que construir su catedral. De momento, en Barcelona, se queda en favela.

Mourinho ha estado muy bien; antes y después. Como persona, porque como entrenador debe estar hecho migas.

Guardiola, que cada día se parece más a Valdano, sigue tan redicho y pagado de su propia suerte. La de tener el mejor equipo de fútbol que hemos visto en los últimos diez años.

Porque los de mi cole éramos mejores, y sin hierba.

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Academias.

29 noviembre 2010

En mis tiempos de ejecutivo agresivo nos enseñaban que un camello es un caballo diseñado por un comité. Hay mucho material sobre el marketing y la dirección por objetivos, conjunto al que hubo de agregarse la palabra ‘participativa’ -DPO- en un momento de generosidad del capital. Tiempo hubo en el que pensábamos que los jerarcas y los miembros de asociaciones elitistas se suponían preparados, o sea que destacaban sobre las mayorías por méritos. Luego también se democratizó -así lo llaman porque el término vulgarizar les da miedo- el acceso a todos los puestos de responsabilidad, y así estamos. No se ha quedado en la política, dominada por los mediocres y que presume de ignorancia para atraer votos, sino que se extiende a cualquier faceta del poliedro social, incluido, o quizás especialmente, el cultural. Ya no se trata de que los mejores enseñen, sino de que se conviertan en mentores de lo cutre. Por eso Borau, cuando entró en la Academia española, preconizó el uso del dichejo: ‘La cagaste, Burt Lancaster’. Como era cineasta, debía hacerle gracia la macarrada. Ahora se han reunido algo así como veintidós Academias de la lengua española, y sugieren que la ll se llame l y l, y la y (i griega) se llame no sé cómo. O sea, un comité de dirección. Yo sugiero que, puestos en el diccionario de la real calle, no se metan en dibujos, porque esas dos cuitas no lo son del vulgo. Y puestos más aún en el ajo, que se disuelvan antes de difundir paridas semejantes. Al menos tendríamos un buen recuerdo, como lo tenemos de cuando los ministros eran señoras o señores con formación y calidad humana, los actores y actrices mantenían a un lado su sello político para dedicarse a deleitarnos con su talento, y los autores lo mismo, si lo tenían unos y otros, y así con todo el entramado de la vida, que a este paso aburrirá al mismísimo Jardiel. En resumen, si de lo que se trata es de agradar al personal rebuznando, ya lo aprenderemos por nuestra cuenta; no necesitamos directivos, de ninguna especie.

¿Y si no estás en el momento justo…?” El rey de Castilla, 117

28 noviembre 2010

“¿Y si no estás en el momento justo en el sitio adecuado?” Bueno, eso es lo normal, la norma, lo cual no significa, claro, que sea justa… Porque, ¿qué hay de todo ese mogollón de gente que está fuera del lugar y del tiempo…ese tiempo y lugar que a otros bendice y conforta y sobre todo enriquece, que es lo que se busca, reconozcámoslo o no, ese es el objetivo de la vida, tan vinculada a los dioses paganos, que son todos, sí. ¿Os dais cuenta?: ‘dioses paganos’, dicho con menosprecio, el desdén del poderoso, el bendecido con la gloria y fortuna de los elegidos… El resto, miseria, y eso opinan los pensadores y creen los creatinianos y divulgan los profetas del medio, sean sectarios o correligionarios o tertulios o socios… Y seguimos con el bloqueo, un puerto aislado, cerrando, sin salida, el expectante silencio de quien no comprende otra lengua o la fórmula o el enunciado, da igual, y aguarda la iluminación que llega, siempre llega, es cosa de esperar a que de la vuelta el viento.

 

Le pregunté al tio Amadeo… (En la Corte de Felipe). 116

28 noviembre 2010

Pregunté al tío Amadeo, de refilón, como a él le gustaba. Se preocupó al verme así, interesado en la sociología, como llamaba a las cosas ordenadas y académicas, o sea al resto de las cosas. “El derecho, según cómo…; la política, según… ¿Y las ideas? Tal vez existan como un vino puro. Tal vez. Sin embargo…”. Los adversativos, la adversidad, esa gramática dilógica antes de que los prejuicios la vuelvan parda. Reflexionaba en silencio, que es lo natural, y lo olvidado, porque ahora leen todos las reflexiones y no inventan, o sea no encuentran pues nada buscan. Elogios e insultos en recordatorios: que no se me olvide llamarle tal o cual cosa, eso que puedo no sentir, para hacerme sentir, para que lo sienta… “Sr. Director. Cuando leo el periódico, por ejemplo el que usted dirige o pone que dirige, observo que siempre se registran los mismos registros, la música adocenada suena igual, con o sin talento, porque la voluntad se hace esclava de las consignas. Los creadores crean por encargo, en la misma dirección. Si es de la llamada derecha, contra la llamada izquierda. Y viceversa. Ormuz y Arimán, como quiera que ahora se llamen, son aficionados rivales; los profesionales, cualesquiera de nuestros políticos draculianos, de colmillejo sangrador. Sus líderes lo mismo, siempre la demagogia y el discursete, el pacto fácil para el mantenimiento y la consolidación del poder. Y los intelectuales, a lo suyo, o sea a pervertir la inteligencia, desdeñando la aceptación de lo bueno sólo porque es de otro, laudando lo propio aunque sea mezquino. No es la palabra justa. Desmontar lo que estorba de la historia y estorba a las mayorías de las masas activas, y paro aquí porque los lenguajes de telediario comunal me enervan, que por cierto es debilitar y no excitar. Y así seguía llorando sobre las fotos de los comités políticos, qué madrecitas, sobre los actos de los poderes manejados por el interés si ese interés es demagógico, haciéndose ricos machacando a los ricos del otro signo, por ejemplo, o poniendo sordinas a los antiguos badajos de las campanas para que no llamen a duelo o a rebato. “Y ahora llega el problema, Sr. Director… Porque, a quién envío mi carta?” Así que esta vez tampoco llegó a ningún sitio la voz de quien no estaba n el lugar y en el momento, ni señalado por un dedo tipo Sextina, ni subestimado, ni siquiera vilipendiado o perseguido, ni era representante gay o lésbico o artístico o terminal o económico o así, sólo normal y corriente como el agua que fluye de la fuente…

 

 

 

Lo que más equivoca es la seguridad. (El rey de Castilla). 115

28 noviembre 2010

Lo que más equivoca es la seguridad. Dudaba tanto que la hacía inflexible, olvidando que no existe el destino ni las metas ni un fin; ni siquiera el camino, la excusa que nos dan para pasarnos la factura. “¿Qué factura?”. Le miré, con la colilla seca entre los ojos, y supe que no iba a escuchar ninguna respuesta. Pero no pude evitar decirle: “Para ti sólo preguntarlo siempre, hombre de Dios”. Me devolvió un entrecejo en el que la ceniza gris cruzaba de lado a lado su frontera. “¿De veras la vida es una tontería?”. Supe también que ya no era un niño. No me preguntaba con ese interés que afea la retórica de los sabios. “Pues claro”, asentí, y en el sumidero iban cayendo las sevicias del diálogo, un jodido comboluto lleno de lacios pelos sucios; el agua coloreaba su espiral maquillándose de luz y sombra, un fundido bastardo.

 

Silva lo notó. (En la corte del rey de Castilla). 114

28 noviembre 2010

Silva lo notó. “Vamos, si sólo ha sido un parpadeo”. Así fue. Un parpadeo fugaz, pero que sintió como un escalofrío… ¿Cómo decirlo?  Desde dentro pulsaron un interruptor, vino la luz, vino la energía que hizo la luz y el calor. Comenzó entonces su vida, fue conectado, una maquina biológica… ¿Cómo llamarlo? Fue, sí, un parpadeo, y ahí se vio nacer, intuyó… ¿es la palabra?…intuyó que algo iba mal, algo torcido en una línea demasiado recta, como si fuera otro, o se viviera viviéndose, un perfil conocido, idéntico a sí mismo que se alejaba… “La cuestión es si ahora me dará también acidez el cocido”, concluyó, o eso creía… Salió al portal y ya desde el ascensor le miraba la vecina, abotonándose el abrigo. “Hace frío”. Siempre habían mantenido conversaciones interesantes, todas basadas en el principio forense de contradicción. “No creas”, corrigió, según la pauta. La vecina aprovechó el paréntesis retórico para escapar, siempre veloz. “Hay gente que va siempre con prisa. Será su única compañía… y se le escapa”, comentó al portero, sólo que en clave. Lo resumió con un “qué tal”, pues era la hora del biasmo. “Vamos tirando”, aseveró el hombre, y por su esfuerzo en pronunciarlas parecía que sí tiraba de esas dos palabras como de pesados carretones. “Pues me va a dar lo mismo”, pensaba, y se refería a si él era o no era la copia.

Ya se lo había dicho M. Ahora iba comprendiéndolo, como cuando te lees seis veces la misma frase.

“Yo sé por qué es bonito el mundo: porque en él vive gente a la que amamos”. “¿Y si odiamos o nos odian?”. “Hay otros mundos, claro”.

 

 

¿No lo sentís como una liberación?. (En la corte de Felipe). 113

28 noviembre 2010

¿No lo sentís como una liberación? Le llamó loco, y no lo percibió como un insulto. Al contrario, casi fue un elogio, algo que le diferenciaba, ese punto de locura que Homero ¿fue Homero? Quiso dar a la vida. Claro que en ello veía también una paradoja. Por ejemplo, ¿puede haber razonamientos falsos? Paralogismo creo que lo llaman. Lo llaman, otra convención. La única cosa fija en el sistema biológico es el radar genético de las aves. ¿Una simplificación? Todo es una simplificación, vivir, morir, ser o no ser…La niebla se abre, la niebla se cierra, se acaban los canapés, el tiempo nos engaña porque le miramos, el tiempo es un niño caprichoso que nos aturde si le hacemos caso y nos busca si le menospreciamos… ¿Cómo puede haber razonamientos falsos? Si es razón lo será siempre, y esa falsedad será su certeza, o sea que es. La razón de la sinrazón, cosas así. Se sintió libre, pero esa libertad duró poco, porque la libertad no puede ser duradera, esa es su verdad, si la verdad existe y es compañera de la razón, ambas saltimbanquis en un circo en el que los espectadores son los cómicos y los domadores y los tragafuegos y sobre todo los payasos

Ejercicio para poetas… (El rey de Castilla).112

28 noviembre 2010

El Púas, que no cesaba en el rasgueo ni un momento -hasta la gata se ponía nerviosa, con tanto acorde- se levantó, como Eneas ante Dido, sólo que ni había triclinio en el recinto del CDF, el refugio que Guardi habilitaba como sede social, ni el lector tenía figura de reina.

“Ejercicio para poetas”. Había acompañado su frase, como siempre, al ritmo glaseoso de sus lentes, una óptica equívoca –polivalente, dilógica, cosas así- que agrandaba y empequeñecía sus ojos según miraba, según le mirábamos, y eso era ya un juego académico en el que cruzábamos las deslucidas apuestas de los estudiantes; a veces también profes noveles, enganchados a la fascinación sopista de la juventud perdida, se sumaban a la timba, y en el colmo de la paranoia incluíase ocasionalmente el interfecto. “La verdad es un mero ejercicio retórico. La verdad no existe como sustancia; no tiene ser, carece de entidad, su mismidad es una entelequia holística, y por ello ilusoria –todo es verdad, incluso la mentira, porque es verdad que es mentira”. Lo más original era el entusiasmo, una pasión inútil, de la que se mofaban hasta las manchas imprecisas de la pared, las sombras sedentes en los percheros, los azulejos juguetones, en fin, rumores y nauseas de la multitud retroalimentada, una bestia que conoce los nombres de sus hijos y los llama uno a uno para engendrarlos y devorarlos. “La ciencia es inevitable. El llamado progreso tiene un único mérito, y es el de quedar obsoleto cada día. Fatalmente. El hombre es lobo para el hombre, para la historia, para la galaxia, para Dios”. Un pesimista histórico, reíamos, y a veces comentando afirmaciones que justificaban la cátedra. Al menos no nos aburrimos, la matrícula sale barata, el bufón del rey, hasta que un día piensas, excepcionalmente, un lujo en la Tierra de Promisión, este dorado de cielos que se rompen con las alas de gordos abejarucos, y miras alrededor. Todo construido sobre falsedad, la monda del intercambio. Miras y en los ojos ya hay mentira, desde el jardín de infancia, los niños aprenden rápido las técnicas. Si quieres algo, disimula el interés. Di lo contrario de lo que piensas: por algo tienes el don de la palabra. El Sermón de la Montaña lo dijo claro: Sólo quienes llegan antes y golpean ganarán, y para ello hay que engañar con arte. ¿Qué no decía eso? Léelo despacio. Pero despacio, ¿eh? Y luego hablamos.

Necesito una coraza para resistir la vida. (Poemas).

28 noviembre 2010

Necesito una coraza para resistir la vida,

o es la vida quien la necesita para mantenerme.

Estamos los dos -si somos dos- un poco hartos

de necesitarnos.

Los leones, tan bravos, matan a los cachorros del león vencido

porque así las hembras entran en celo.

La naturaleza necesita una coraza

para resistir su propio embite.

¿Dónde está la evolución? Lo único que comprendo de esa teoría

es que va muy despacio,

si va. Y si no va, como creo -labrando mi propio anatema-

también va despacio.

En realidad sólo necesito dormir.

Como aquel poeta sin títulos que echaba la manta en el suelo

y se rendía antes de luchar.

Aún queda mucha plaga dispersa, mucho ser humano sin coraza

que teme ser vencido, y en su miedo

ataca, mastica sus propios miembros, envenena, se cree grande

como los huecos de la noche;

no es de extrañar: quieren ser fuertes

para sobrevivir con Darwin y los galápagos tranquilos

haciendo sopa de letras y de ciencias.

“Sin disciplina no conseguirás nada”. (En la corte del rey de Castilla). 111

26 noviembre 2010

 

“Sin disciplina no conseguirás nada”. Lo oía tanto que ya era un peso en el centro mismo de su respiración, un ardor que le ahogaba. “Tienes que hacerlo con técnica, aprender. No basta la intuición, ni siquiera la capacidad”. ¿Y el talento?, le peguntaba, buscando ejemplos fuera de él mismo, que se reconocía limitado y vulgar. ¿Bastaría ese don, algún don especial, esas cualidades que nos distinguen, con las que nacemos porque Dios las regla y se complace en ellas? “No basta. Y pensarlo ya es un error. Y un pecado”. Él quería honrar al Gran Padre, y la forma de hacerlo, ¿por qué no?  podía ser ésa, despertar su instinto. Además… le costaba mucho menos. Y allí, en el Limbo, ni siquiera veía crecer las alas de sus ángeles. “¿Será otro mi Dios?”, soñó que decía, pero no era una pregunta.