Equilibrio.

El equilibrio es como las manchas de la luna,

ahí están, cada cual las ve de una manera,

y ellas también te observan curiosas.

Si la energía hace que nos movamos,

y el equilibrio que estemos quietos, entonces

aquí pasa algo raro, o no, según lo veas,

manchas en la luna.

¡Telescopio, como me acercas

a la verdad! ¿Verdad? ¿Y si yo te dijera…?

Bueno, mejor me callo, porque seguramente ya está todo dicho.

Seguramente no es la certeza,

la duda se parece más al equilibrio,

así que… ¿Entonces?

Aquí pasa algo raro…

Manchas en la luna.

En la terracita de ‘El anciano rey de los vinos’

Luis Aguilé -no, Luis no es el anciano rey de los vinos, era un alegre poeta sencillo

que se tomaba una Perrier mientras la tarde miraba su corbata con asombro,

una niña siempre- descansaba tras el recital de Palacio.

Fin.

Y vuelta a empezar. Manchas en la luna.

¡No son manchas! ¿Acaso quieres engañarme?

¡Pues claro! De eso trata la vida.

 

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