En la corte del rey Felipe. (4).

Las invitaciones eran muy lindas,

decía la mucama jefa, funcionaria mayor del protocolo. En el centro, el sello al agua del reino, un castillejo semiderruído en campo de gules, donde pastaban dos ovejas en forma de toisón disimulado. Al pie una jarretera, pero modernita, con un trozo de muslo tipo Jennifer López engarzado, y la divisa: Inter Viú, que en el nuevo cheli del avanzado XXI significaba algo así como ‘a espabilar, que somos pocos y mal avenidos’.

 

Leti había llorado mucho con el diseño. Sobre todo por lo de Granada.

 

Leonor miraba el álbum con sus ojos azules de princesa. Sacó la hoja-bloque de su filoestuche, cuidadosamente, cogiendo las pinzas de filatelia como si fuera a depilar una Mariquita Pérez.

 

-Mami… ¿Por qué ya no está la pelota en el escudo?

 

Mami miró a su maridito, que estaba preparando su videoconferencia con el Alcalde del territorio independiente de Madrid.

 

-Verás, mi pequeña –dijo- Hace mucho, mucho tiempo, España era una gran nación…

 

La niña interrumpió el dictamen.

 

-Mami, mami…¿Por qué no están ya las barritas en el escudo?

 

Leti I de Castilla, reina consorte, no se amilanó.

 

-Son columnas, hijita, las llamadas columnas de Hércules, que simbolizaban…

 

Leonor era rápida. Así que cortó en seco el discurso.

 

-¿Y por qué no están…?

 

Ahora fue la madre, que esperaba su turno, como avezada reportera el notición.

 

-Niña, esto parece el cuento de Caperucita… Y yo no soy el lobo, precisamente, travestido de abuela, y en la cama. ¡Faltaría más!

 

La niña se puso a llorar.

 

-Y ahora berreas, lo que faltaba. –A la primera dama se le escapaba el ramalazo tosquetano, en la soledad de las alcobas palaciegas- Ve a que te consuele tu padre.

 

Felipe lo hizo, mirando de soslayo a su antigua enamorada. ¡Cómo cambian los tiempos! ,pensó, recordando el testamento espiritual de su antiguo preceptor, y deseando que también cambiasen las costumbres… ¡Cómo deseaba ponerse el casco, subir a la BMW y perderse en el tráfago de la nocturna pleitesía segoviana! En los patios del alcázar iba a inaugurarse la orgía de otoño. Ya estaban preparando el foso, un éxito seguro…

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