In-terior. (Micro-relato).

 

IN-TERIOR

M. pasó la página. Sus ojos, clavados en las letras negras, se movían como un péndulo húmedo. Volvió atrás la hoja y comprobó los números: 32, 33. El filo del papel, casi cortante, no le disuadió. Con el índice, tan acostumbrado a los tactos insólitos, removió concienzudamente la superficie apenas existente. “Apariencias, eso es”, parecía indicar a sus manos, que trabajaban a las órdenes de una idea. M. sabía que la hoja estaba sutilmente adherida, y que la secuencia numérica era una engañifa. El tiempo le hacía sudar, transpiraba el frío de la tensión y del fracaso, pero no se rendía. En otra ocasión habría sido preferible acudir al conjuro; en ésta la vida adquiría un pálpito físico, y eso era lo que estaba pidiéndole la palabra oculta. ¿La palabra? M. sonrió. Se engañaba de nuevo. O aceptaba la definitiva soledad de lo que le habían enseñado. Pero M. sabía que cuando se abriese la prieta hoja iba a desvelarse el mundo, y los sonidos y las pinturas de los nombres que ocuparían ya para siempre su vida. En una esquina del papel se abrió el ala nacarada de un insecto triangular. “Como las consignas del Ghandy: corre despacio hacia ti mismo”. Era una trampa. Tenía que abrirse desde el centro, para que la imagen final no se distorsionara. Sí. Llevó a la lengua con el gesto rápido de un urodelo joven, uno tras otro, cada dedo útil de su única mano. La visión borrosa le llevaba lentamente a un sueño de esperanza más cálida y soleada.

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: