Diario de Anita. (La lección de historia).

Hoy es el cumple de Alvarito, pero no he podido celebrarlo porque estoy con un virus. A mí no me gusta estar con virus, porque me duele la cabeza, o la barriga, o todo, y tengo náuseas y devuelvo, y encima hoy se estrenaba la convivencia en el Parque de Berlín y no he podido ir. Para una vez que la clase es en el campo, y encima en mi parque, me pongo mala. Papá dice que yo aguanto mucho y mamá que soy muy fuerte y sana,  lo que viene a ser igual, supongo. Los días que estoy mala papá aprovecha para fastidiarme con distracciones, eso dice él, como la lección de historia. Esta vez me ha hablado de unos señores de antes que se llamaban griegos y otros que se llamaban troyanos. El abuelo Amador decía no sé qué de tirios y troyanos cuando la gente se peleaba, así que me sonaba un poco. Bueno. Yo estaba un poco febril, y tenía pocas ganas, así que le dejé hablar sin enterarme de nada por no hacerle el feo. De repente me preguntó si sabía cómo llamaban al rey Alejandro, y yo lo dije enseguida:

-¡Alejandro Sanz!

Por lo visto es Alejandro Magno. Enseguida quiso que le dijera qué significaba eso, y yo lo sabía, porque había visto un anuncio antiguo en el álbum de cromos de la abuela.

-Alejandro el borrachín.

Papá me dijo que había un coñac que se llamaba Magno porque decían que era el más grande, y eso significaba el mote de ese rey, que por lo visto era un crack. Lo malo es que siguió hablando, el pobre papá.

-Pues era hijo de Filipo, rey de Macedonia.

Ahí no iba a pillarme. Salté enseguida, como cuando Tina pregunta en clase.

-Un conjunto de muchas frutas variadas. Es como el Burger King, o sea el rey de la macedonia.

Papá se rió un poco, y me explicó que Macedonia era y es un país, y eso. Cuando ya creí que se había terminado la clase me recordó lo de los troyanos.

-Como no podían conquistar la ciudad, que estaba muy fortificada, Ulises, que era muy astuto, urdió una trampa. Construir un caballo de madera -el caballo era el totem de Atenea, protectora de Troya- con la panza hueca, meter dentro a los mejores guerreros, y esperar que los troyanos lo introdujesen en la ciudad. Así que se fue el ejército en sus naves y quedó sólo el caballo frente a los muros de Troya.

Entonces llegaron las preguntas. Podéis imaginar:

-¿Sabes qué significa ciudad fortificada?

-Lo de los castillos. O sea, que era fuerte.

Luego pasamos a lo de astuto, y también lo supe, porque había oído que Ulises era muy listo y cuco, pero lo de totem y Atenea no se me ha quedado.

-¿Y las naves?

-Yo sé lo de aeronave, o sea el avión.

-Pues nave es como barco, y sigue usándose mucho.

Le pregunté a papá quienes eran los buenos y quienes los malos, para hacerme una idea, y apuntarme a uno de los bandos, pero me dijo que los dos eran un poco malos. ¿Entonces por qué se peleaban? No me explicó bien, me dijo algo de una chica, pero no me o he creído. También no sé qué de un señor antiguo, pero no tanto, que decía:

-El hombre es lobo para el hombre.

Y entonces ya no entendí nada, porque no me imagino a un lobo atacando a otro, y le pregunté por qué los humanos se pelean tanto. Me dijo de nuevo lo mismo, y es que parece que les resulta algo natural.

-¿Tú has estado en alguna guerra, papi? ¿Y yo?

Papá me dijo que hay guerras por todas partes, pero aquí en España las vemos en el telediario, aunque nos complicamos la vida y nos peleamos e insultamos por cualquier cosa. Y de vez en cuando también organizamos una de las guerras normales, las de bombas y sangre. A mí eso me da miedo, y creo que la historia es interesante sólo en parte, porque tiene mucho de Halloween y de vampiros. Ayer vi una gótica al salir de clase y me temblaron las rodillas, aunque bien visto estaba guapa, toda maquillada de zombi.

Bueno, el caso es que los troyanos metieron dentro de la ciudad el caballo, que ya es tragar, y se emborracharon, aunque yo le pregunté a papá si los que se emborracharon eran los del caballo, porque ya estaba hecha un lío, y esa noche salieron y los mataron a todos. Luego volvieron las naves con los guerreros y destruyeron la ciudad.

Por eso se dice ‘la guerra de Troya’. Un desastre. Sólo se salvó un hijo del rey, que se llamaba Eneas y era un guaperas y encima hablaba bien, siempre que tuviera un vinillo y una chica cerca, preferiblemente reina.

Le hice a papá las tres preguntas sin respuesta:

-¿Por qué los troyanos no quemaron el caballo, que se veía a la legua que era una trampa? Lo de Atenea no mola, ya que era su enemiga, así que ya la tenían bastante cabreada.

-¿Cómo es posible que unos cuantos, los que cabían en el caballo, pudieran con toda una ciudad y un ejército? ¿Es que no tenían guardia ni vigías y esas cosas? Seguro que alguna chica se lo había advertido, porque somos más listas.

-¿A qué viene lo de destruirlo todo, como si tuvieran que renovar el material de guerra obsoleto, como hicieron los aliados en Dresde?

Bueno, lo último lo dijo papá, porque mi pregunta era qué pasó con la chica.

 

 

 

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