Micro-relatos. (Remember, Orbis, Re?, Ars, Babel, Mir, Ave, Dance, Selección, Mlier, Holocausto, Special, Princeps, Lex, Aetas, Atom, Saber).

 

REMEMBER

“Se olvidó de vivir, dijo”. El cura le cerró los ojos, meneando la testud. “No tanto, no tanto”, musitó. Los tres, quietos; uno algo más.

 

 

 

 

ORBIS

El piloto dirigía su cacharro, que iba señalando la ruta con una estela blanca. “¡Este sí es un buen globo!”, dijo. Iban formándose los nimbos, y la azafata le trajo té.

 

 

 

 

 

 

RE?

Pasaron años, un instante. “Desapareciste”. “Nunca persigo a nadie”. Ni se despidieron.

 

 

 

 

ARS

M. enterró la talla, Carrara puro. Sobre el túmulo depositó ferralla. El óxido regado iba cubriéndola de una pátina anciana. “Vetusto, no antiguo”, pensaba. El palacio la albergó, de Apeles.

 

 

BABEL

“Kiss me”. La chica miraba a M. entornando los ojos. “Será miope”, pensó M. Ella repitió “Tu padre por si acaso”, le espetó, porque a M. el inglés le parecía un lenguaje hostil.

 

 

 

MIR

Terminaba M. de exhibir el mundo. Faltaba el creador. “Esos que no se miran al pasar son los humanos”, concluyó.

 

 

 

 

AVE

El ejecutivo cerró el As. Salió sin despedirse. “Otro de cultismo. Tendrán mellizos y hablarán en inglés.

 

 

 

 

DANCE

M. dio los pasos. “Tampoco”, corrigió la maestra. M. lo sabía.

 

 

 

 

SELECCIÓN

M. cerró el cuestionario. El corrector del test le diría si estaba dotado. En la entrevista todo debió ir sobre ruedas porque M. tampoco esta vez consiguió el trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

MULIER

“¿Por qué si las mujeres son más inteligentes mandan los hombres?”. “Por eso”, dijo M.

 

 

 

 

HOLOCAUSTO

Cuando terminó M. dio el paquete a Crisanto Romero. Haría un buen fuego junto a los demás manuscritos del año, en el estío de aquella soledad.

 

 

 

SPECIAL

“Odio ser especialista”, dijo M. colgando el hábito. “Bárbaro”, musitó J.O. moviendo la cola. Salieron a pasear, sorteando las cacas.

 

 

 

PRINCEPS

M. recogió su premio. “Catástrofes de la humanidad”, rezaba el libro. “Tanto esperar.”. “Siglos”. “Deberían darlo a quien los resuelve”. “Eso no comunica”, dijo el prócer.

 

 

 

LEX

El coche aceleró. La ardillita roja no tuvo tiempo de cruzar. M. vomitó sobre el capot. Le detuvieron por estragos a bienes de tercero.

 

 

 

AETAS

“Me ha costado trabajo aprender la historia”. “Pax romana”, sonrió M. desde el triclinio. “¿No sería mejor continuar con la palanca?” “ Motores y Shakespeare, palabras en Babel”. “Inteligenti pauca”, tascó Omar.

 

 

 

ATOM

El ser contempló la Tierra, que era un teatro inmenso. “Transparente”, tradujo el lenguaje del cosmos, que le devolvió un eco sin retorno. Ninguna nave espacial le había transportado. “Cosas de humanos”, le dijo M., abducido, aguardando el cambio de color en el semáforo.

 

 

 

SABER

M. percibió el mareo. Había intuido ese conocimiento del mundo que lo reduce a una tapa de bonito con tomate.

 

 

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