Micro-relatos.(Studium, Vacuus, Venatrix, Axix, Axis2, Karma, Destino).

STUDIUM

Le habían pillado. Somnoliento, parecía meditar. Dormido, sujetando la testa entre las manos, acodando la mesa de estudio, el prior meció sus dedos por debajo, garabateando. Le inmutó el aire en su nariz, y respingó. “Había cerrado un momento los ojos. Para descansar”. La sala de estudio albergaba los silencios de obras sin tonsura, pendientes de servir para algo, en la vida real, en la imaginada vida de los seres felices.

VACUUS

En sus ojos de luna ya no estaba el agua, cuando yo la miraba’. Algo así, recordó M. Algo así, como un recuerdo que vuelve. “La vida se repite. No es la historia. O da lo mismo”. El peso de una pesadumbre, una tautológica necedad, le invadió, cada vez mayor la certeza del vacío repleto de certezas vacías cuyo peso superaba al menos la fuerza necesaria para abrir los ojos. “Los párpados se niegan, quieren cerrarse a la verdad”. “¿Y qué es la verdad?”. Repasa los periódicos. Son viejos heraldos, anuncian y presagian porque tienen hueca la voz y en esos espacios anidan águilas muertas. M. suspiró lanzando al éter, para su purificación, los átomos grises de su pesadumbre. “Algún día será tarde. Siempre llega”. En sus ojos de agua ya no estaba la luna.

VENATRIX

El gamo bajó al arcén del camino rural. M. le acarició la testa, que albergaba un ejército de pulgas. El disparo le aturdió, y por su brazo reptó una serpiente de fuego.

AXIS

Seguramente a Dios le pareció monótona esta esfera peluda, y por eso envió el meteorito”. M. levantó las cejas. “No parece un buen entretenimiento, eso de variar el eje de los mundos”. “Tú qué sabes. Anda, te toca”.

AXIS2

La diferencia entre hacer y no hacer es tan sutil que no sé si vale la pena”.

KARMA

Yo no creía en eso” –M. recostaba un codo obtuso en la barra del pub- “Hasta que me sucedió a mí”. La rubia miró a M. como los menús de tiburón un segundo antes del aperitivo. M. deglutió el agua de vida que tenía un apellido gaélico. Fue la vacuna del resfriado. La chica rubia sonrió, imitando el baile de los vampiros. “Todo iba bien…hasta que dejó de ir y volvió…ya me entiendes…”. Asintió la partenaire, amnésica.

DESTINO

M. dejó la foto sobre el aparador. “Un arriero”, dijo al vaso de whisky, que le miró con sus ojos marrones desvaídos.

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