Cuentos. (Laura en el país de los asombros) 115

CONVERSACIONES EN LA CUEVA DE FESTÍN

-Sin el riesgo la vida es insípida. Para conocerla bien hay que apostar. Y el tiempo es el principal enemigo de ese valor o de esa fuerza. ¡Decídete, decídete! Es mi lema, aunque parece el eslógan de Nike, just do it, que seguramente también está copiado, pero es inevitable: nihil novum sub sole.

-Y llevar bien grabado su estigma. -Señaló el dragón de pupilas granate del tatuaje.

Hizo un gesto con la mano, quizás buscándose.

-Me aburro con el éxito y el triunfo y el dinero, esas cosas que entusiasman a todo el mundo. ¡Es una suerte! Sólo mirando a la gente chorreando baba y sudores persiguiéndolos…

-¿No estarás un poco… -retorció el índice sobre la sien- majara? Ya sabes: trastorno bipolar, brote psicótico… Esas cosillas… LSD… Alucinaciones…

Esperaron un poco. Parecía el preámbulo del discurso o el silencio del mirlo antes del terremoto.

-Todos los días, en el baño, imagino con asco dónde puede encerrarse tanta mierda; los millones de personas, perros innúmeros, ratas, conejos… cada día, en Madrid. Miles de Madrid en el mundo… ¡Un mundo cagado!

-¡Pero qué escatología más elemental! ¡Pues se recicla por medios naturales, porque es orgánico! ¡Hay quien se forra con la caca, como otros cuando baja la Bolsa!

La PALABRA se le escapó. Anduvo buscándola tanto tiempo que le dolían las piernas. ‘No es una mariposa’, reconoció al fin.

-Puedes sustituirla… Ya no es la misma. Y eso importa poco o nada, créeme. ¡Y no hace falta la metáfora!

-Nos las inventamos. -Oteó el horizonte desde la ventana, como si esperase el regreso de los indios en la cabaña-. Porque la vida es una sucesión de memerías entrelazadas como los dedos de un croisant, dispuestos a mojarse en el café.

-¿Y qué fue de él?

Se miraron, como si conocieran sus nombres. Como si se conocieran, tal vez.

-Se destrozó; porque preferir los demás a su propia individualidad es suicida. Y es antinatural, caótico.

Abrió los ojos como si me fuera a traducir la Revelación de Ramala, que acababa de entonar.

-¡Hay gente que vive sin metáforas! ¡De veras!

Sonrió con los dientes desiguales y las pupilas redondas. Y yo también.

LA TRAICIÓN DE LUZBEL

Laura no lo podía creer. A veces pasa eso: que no acabas de darte cuenta, pero está sucediendo. ALBERT, BELIAL, sonreía, y esa expresión burlona era insoportable.

-¡Eres un farsante, traidor, medio hombre medio cabra! Ya tenéis el SHIVA, y la clave del LIBRO. ¡Devuélvenos a Alejandro!

-¡Pero si está muy agustito! Mira -señalo al niño, que la miraba con una expresión cansada, como el viernes por la tarde después de una semana de colegio-. Lo dice él, no creas.

Siempre ha sido muy casero -pensaba Laura- y está agotado. Encima le han puesto hasta arriba de tranquilizantes, y ese rayo del diablo, nunca mejor dicho, que hace perder la perspectiva. No sé qué hacer”.

-Tengo algo más. Y será ya definitivo. Tendrás que elegir.

Albert señaló sus trofeos.

-Me sobra con esto. Lo demás que me ofrezcas son trivialidades, o mentiras.

-Te ofrezco la seguridad. Eso que a ti te exigen, mamón.

Albert aparentó indiferencia. Se encogió de hombros, pero en realidad empezaba a encogérsele el ánimo. ¿Habría un código sobre el código, sobre la clave?

-Te doy una hora. En la CIUDAD DE TODO. Bajo el reloj de las horas perdidas.

No le gustaba el plan… Pero era su último caso. Había tenido suerte, podía retirarse triunfador y con poco castigo. ¿Y qué podía perder? Aquella niñata no iba a engañarle.

Odiaba la ciudad de todo. Le recordaba LA CIUDAD DE DIOS, a la que estuvo a punto de llamar cuando se vio amenazado con la expulsión. ¡Nunca pierde uno del todo sus fantasmas! ¿Y quién no los tiene? Reales o inventados, para el caso da lo mismo.

-¡La ciudad donde todo se equilibra! Lo que esperamos de la vida y lo que recibimos. Las opiniones y las distintas perspectivas. Los encuentros, las banderas, las clases sociales. ¡Todo se mantiene y todo se comprende porque están junto al fiel de la balanza!

-¿Y para que sirve tanto… equilibrio?

-Para que no te traicionen, por ejemplo. Para que no traiciones. Para tener esperanza, pero no falsas esperanzas, que son las que nacen de la mentira.

-¡Y todo en lo alto de la pirámide!

Allí estaba, como Gizeh tan alta como Sirio custodiando el rebaño de Gerión, al caer el sol, lo junto para no tener que alzar la mirada.

-Pero el cambio es bueno, evita la nostalgia, que todo se deforme y se pierda. Renovarse o morir.

-No es tan fácil morir. Sobre todo si persigues a un demonio.

Albert sonrió, tan sibilante como un ofidio.

-Gracias. Como la carta número trece… Por cierto… Dame eso -señaló el Shiva, que relucía bajo la capa de Laura, como si estuviera encendido-.

-Ni hablar. Ya te lo he dicho. Antes me devuelves a Alex y a Anita. Y si te acercas más…

-No lo harás. No puedes. Estás… cómo decirlo… bajo la influencia del señor oscuro… Sí, suena bien. Entre Batman y Dark Veider… O sea, Luzbel. ¡No sé por qué inventar nuevos paladines del mal! Será cosas de los americanos, que no leen. Si echasen un simple vistazo a las antiguallas de la biblioteca de Don Matías…

-¿Antiguallas? -protestó Alfonso, que se acordaba de la abuela y sus libros-. ¿Llamas antiguallas a esos documentos? ¡Tú sí eres una antigualla! ¡Sólo sirves para los comics japoneses de la tele!

-Se llaman animaciones, permite que te corrija, jovencito. Los comic son dibujos, las animaciones gesticulan y esas cosas, como los del actors studio.

DUALIDAD

Laura no sabía qué camino tomar. Y se imaginó que eso pasaba siempre. Elegir era lo más complicado, porque de una decisión depende el resto de la vida. Puedes ir en la dirección correcta o equivocarte para siempre.

-Sortilegio.

La palabra le salió susurrante. Sortem legere, ese párrafo que se analizaba al azar cuando el estudiante abría el libraco, y lo que saliera. ¡Qué buena costumbre! ¡Había que estudiar sólo hasta la mitad más o menos del programa, porque no vas a abrir el libro por el final!

A la derecha, un jardín. A la izquierda, un desierto. Pero de él surgía una brisa fresca, que presagiaba la proximidad del oasis. ¿Entonces? Laura pensó que algún hado funesto le tomaba el pelo.

Se sentó en la hierba. Recordaba la postura fácil de yoga que mamá hacía cada mañana. Relajación. ¡Qué paradoja! Respiró hondo, como le habían enseñado, con la barriga. Tragó un poco de saliva y tosió. Estaba nerviosa, sin duda. Era natural. Un mecanismo de defensa. Pero esa lucidez no abarcaba el territorio de la elección.

No sabía qué hacer. Y entonces comprendió.

-¡Es el Tao!

El poder del mal no llega a cubrir la hierba que nace junto a los arroyos. La rana croará si tiene agua cerca. Y el demonio, como los tigres, ruge cuando su presa está cerca y huele su miedo.

La vida es un derroche donde canta un mirlo. Un jardín bifronte donde vive un ángel que de madrugada se hace súcubo.

Donde de la mano van las moléculas y el big bang.

-Una encrucijada donde te esperas a ti mismo y nunca llegas.

-¡Que cosas se te ocurren! Parece del guión de una peli francesa.

-El poder mágico es como las oposiciones: Tienes que prepararte muy bien… para conseguirlo.

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