Cuentos. Laura en el país de los asombros. 107

EL MODULADOR DE PENSAMIENTOS.

Todos parecían felices. Pero esta vez algo les indicaba que no era sólo eso, una apariencia, como cuando sonríen las gentes de Hollywood desfilando por las pasarelas. Era, al tiempo, más doméstico, una sonrisa en el sueño, sorprendida en la penumbra, cuando besas a un niño y le deseas buenas noches en silencio, y lejano, una confirmación del resultado, la conciencia de que has hecho bien las cuentas o no las necesitas.

-Algo tiene que haber. Siempre hay algo que lo explique, recordadlo. Las cosas tienen una causa y un efecto.

-Me recuerdas los cuentos ligeros de Voltaire, lo de Cándido, creo, con eso del efecto y la causa. ¿No le estás copiando, Laura?

-Puede ser. Pero no importa. Será un homenaje subconsciente. Desde que estuvimos en su mesa del Procope, en París, y vimos su fantasma -eso decía papá, que se tropezó con él por las escaleras- nos acompaña cuando quiere. Pero no va la cosa por ahí.

-O sea, de intertextualización, nada.

-Es que no lo necesitamos. Hay demasiado talento suelto para ponerse a apacentarlo.

-¡Mirad! Es una nube circular que parece el yoyó de los angelitos.

-Bien dicho, Ana! Pero como no tiene centro, es como el anillo de Saturno.

-Muchos planetas grandes tienen anillos. Y hay anillos en el cielo, o sea en el cosmos que decía Sagan, tan anchos que no se ven. Rodean todo el sistema.

-¿Veis? Lo que decimos es el efecto del ‘modulador’. El pensamiento se modela y fluye, se centra y produce ese equilibrio.

-Es algo físico también. La fuerza centrífuga y la centrípeta se compensan. No es posible caerse.

-¡Qué bien! ¡Mira, Alex! ¡Ya no necesitas ruedines en la bici!

-Cuando entra o cuando se tiene desde dentro, un pensamiento triste o mezquino, lo transforma. Pero no hace trampa. El modulador lo adapta, como la masa de un bizcocho.

-La abuela tiene un molde y hace roscos y los rellena y están muy ricos -dijo Anita.

-¡Una tarta de freeesaa! -Alex intervino zanjando el debate.

-¡Pues nos lo llevamos… una temporadita! Se pone en sitios estratégicos y a funcionar.

-Por ejemplo, para los políticos, los violentos, los envidiosos…

-¡Para el carro! ¿No dice Yovi que es un modulador de pensamientos? Pues esos no piensan.

-Bueno, sería igual, Porque no funciona así. Y no puede llevarse como un paquete. Es un atributo del Valle de algodón. No puede salir del País de los asombros.

-¡Pues qué pena! Estaba yo pensando en esos izquierdistas sectarios, en la parodia de libertad que nos ofrecen unos y otros, sólo preocupados por la recaudación, en…

-Bueno, chicos. -El Hada consejera llevaba a Alex de la mano- Y ahora… ¡a pensar! Porque lo que sí podéis llevaros es una buena técnica de relajación, por ejemplo.

-Para ese viaje… Podíamos haber leído un libro de autoayuda. Son los que se venden ahora. Para convencerse de que uno puede con todo.

-Excepto cuando gritan los niños… Eso dice la abuela. Parecen maltratados, esos tiranos. -Laura miró a los pequeños-. Y todos lo hemos sido alguna vez… Así que no hay etapa de la vida en que uno sea completamente feliz.

-Porque no se trata de eso… En fin, es una reflexión vacía. -Yovi suspiró, como si hubiera perdido el autobús-. ¡Vámonos! Eso es un camino, como todo. Y también se llega al final.. o se queda uno en alguna parte.

-Sí -dijo el Hada consejera-. Pero sonriendo, como si nos llevásemos el modulador.

Habían salido de la sombra que proyectaban los anillos, y que perfilaba un paisaje extraño, como los objetos imposibles o las construcciones de Escher: escaleras que se invertían sobre sí mismas, lagos que ascendían hasta las terrazas de zigurats y de pirámides, para luego caer formando cascadas suspendidas en el aire. Enseguida notaron una brisa fresca, que les acogía como si pudiera consolarles e incluso aportar una gratificación superior: la de gozar de la realidad, en sus detalles, incluso en sus carencias. Porque algo así percibían, que su ser completo no estaba hecho para la inmovilidad en lo perfecto sino para la percepción de lo incompleto, de la nostalgia, del deseo. La diferencia es que en el País de los asombros todo parecía adquirir una consistencia material, todo era obvio, intuitivo, emocional. La inteligencia iba por otro lado, como la vida y el futuro. Y excepto en los oasis en que se encontraban a salvo, protegidos por un campo de fuerza casi visible, sus sentidos debían estar alerta, como si un instinto salvaje se hiciera prioritario; era la adrenalina de los aventureros, aunque ellos no lo supieran.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: