Cuentos. (Laura en el país de los asombros). 96

EL COLE

No era el mejor, pero eso es muy difícil de saber. ¿Cuál es el mejor colegio? Algunos sólo aprecian lo que hay que pagar, identifican el talento con la capacidad de ganar o de gastar lo que se gana, seguramente porque no supone demasiado esfuerzo. Otros, por exhibir valores conservadores, y muchos por todo lo contrario, sobre todo los religiosos. Los hermanos habían pasado ya por varios colegios, y ahora iban al de San Francisco de Asís, que estaba en una parcela de El Viso, de las de antes de que las recompraran los agentes financieros de las consultoras que se dedican a arruinar clientes mientras explican por qué ellos ganan más cada día

-Si mi plan pierde, ¿por qué me cobran comisión de gestión? Deberían pagarme por su mala gestión, digo yo.

Pero los Bancos nunca pierden, y si lo hacen es porque quieren ganar demasiado o se descuidan con algún administrador de poco fiar.

Cada día, a la hora de la comida, se veían un ratito debajo del cuadro. Representaba al santo con el lobo de Gubbia. Parecían el presidente y el líder de la oposición en un parlamento asiático.

RASPA, el enemigo público número uno de Alfonso, fue el primero en advertirlo.

-Llevan dos días sin aparecer. ¡Y los padres no han dicho que estaban de viaje, o enfermos, o lo que sea. ¡Ni se han enterado!

Algo había fallado, desde luego. En el país de los asombros el tiempo era diferente, o hacía que las cosas fueran diferentes, rodeadas de sí mismas, detenidas, y con ello las personas, y el pensamiento.

Pero algo había fallado. El tiempo, los módulos del tiempo, como si dios o la unidad de los seres se hubieran dormido.

No discutían mucho. Se alejaban más con los silencios que con las voces, sobre todo porque a papá le ponían histérico, y no soportaba que nadie alzase la voz. En el festival de fin de curso, cuando los peques bailaban, se ponía enfermo con los decibelios. “¿Pero es que están sordos? ¿Hace falta semejante ruido?”. La música, si era potente, le parecía ruido, y eso es bastante común, digo entre la gente sensible, que es como se llama en corrección político social a los neura, a los antiguos histéricos, paranoicos, en fin, buena gente.

No discutían mucho, pero ese día lo hicieron.

-Este colegio no tiene instalaciones adecuadas, el sistema pedagógico está obsoleto…

-Ni hablar. Las mejores instalaciones no son las más grandes o las más caras, y la pedagogía tradicional es cien veces mejor que la modernilla, ya ves.

Papá estaba tranquilo por una vez. Alfonso se acurrucó en el rincón del cuarto de Alex, donde todos escuchaban, porque era más interesante que poner la tele.

-Se habrá tomado su Lexatín, por la mañana. ¡Vicioso!

-¿En qué piensas?

-Allí no tomaban en cuenta estas cosas… Sí, todo el reflejo que quieras, pero parecía otro mundo, como si ya hubiera superado una crisis y volviera a la normalidad. Pero no sabemos qué ese eso… Oye, ¿no será como ir de excursión?

-Ni idea. No sé a qué te refieres.

-Bueno… En el país de los asombros hay de vez en cuando una… aventura… Sí… Como si alguien se inventase algo, o hiciera un guión, y empezara una representación… Y entonces llaman a gente como nosotros, actores, casi siempre secundarios… Los protagonistas están allí, con sus agentes, utilizando dobles, cosas así.

-Mola. Eso significa que podremos volver.

LOS ÁNGELES…

-Pues claro, yo tengo ángel de la guarda. -Anita tragó saliva. Aún le dolían las anginas- ¡Y encima son cuatro! No sé por qué lo preguntas. ¡Díselo a Yovi, que les conoce!

-Bueno, a mí no me pongas en medio, que eso de la fe no es moco de pavo.

-¡Vaya! -dijo Laura- Podías haber buscado un símil menos… escatológico.

-Son los mejores -rió Alfonso-. A mí me salen espontáneos. Por ejemplo…

-¡De ejemplos, nada! -Le cortó su hermana. Y es que temía los chistes del youtube-.

-Lo importante no es la fe, sino la acción.

-Que te lo has creído. Eso no lo dijo ni Lutero, o sea que nasti de nasti. La fe mueve montañas, y rige las pirámides.

-Menos lobos, compañera. Eso lo hace la pasión.

Laura se encogió de hombros.

-Puede… Aunque eso es lo que decide si vale la pena tu vida. -Miró a Alejandro-. Lo decían los griegos.

-Tata -pregunto Alex- ¿Y quienes son los gregos?

-Unos señores que lo sabían todo, o casi. Se lo copiaban a los dioses y después de mejorarlo se lo devolvían, porque no querían la inmortalidad sino una vida como dios manda.

-¡Anda que si te oye Savater! ¡O Racionero!

-Pero como no me estoy examinando… Ya lo hice con el de geografía, ese pedante de Oya, y me suspendió por tener sentido del humor. ¡Él tenían menos que una gallina! ¡Mira que decir que la geografía es la más sublime de las disciplinas del saber porque reúne en sí las ciencias y las artes y las letras! ¡Ese tío no debía tener ya ángel de la guarda, sino un guardaespaldas jubilado!

-Papá decía que los mayores también tienen. Pero son distintos, y casi siempre están tristes porque no les dejan intervenir y se aburren.

-¿Se aburren? Pues que se metan en una autopista, o en un botellón del viernes, o en un poblado de drogatas, o en una clínica abortiva, o en el Congreso, y verán si tienen trabajo.

-No, no si no es por falta de trabajo. Es porque no les dejan intervenir. Los excluyen como en el pecado contra el espíritu.

-O sea, que el hombre es malo a sabiendas.

-La persona, para que las feministas no se ofendan. Así evitamos lo de hombres y mujeres, que es el lenguaje hortera políticamente correcto: niños y niñas, compañeros y compañeras, alumnos y alumnas… En fin…

-Papá decía que nuestros angelitos habían sido expulsados del cielo por incompetentes. Lo decía por los chichones y porque nos peleábamos mucho. Pero es mentira. Siguen en el cielo, y con nosotros. A la vez… ¡Cómo me gustan estas cosas misteriosas que no hay quien las comprenda! ¡Me siento tan a gusto pensando que hay cosas tan raras y tan bonitas!

Anita bostezó. Le entraba el sueño del poniente, como a los pajarillos. Ritmo circadiano.

-Van por parejas, pero los nuestros están juntos, los cuatro. Y los nombres… ¡No se pueden decir!

Alex abrió la boquita, porque él sí los conocía, pero decidió sonreír y callarse, para guardar el secreto.

-Tendría que haber una antesala del cielo… Para probar. El vestíbulo de la casa, por donde asomarse, y oler. Papá me perdonaba si se lo pedía en un dibujo, y le echaba colonia.

Cerró los ojos.

LUZBEL sonrió.

-Los tengo pillados… Son unos inquietos vanidosos, que jamás disfrutan de lo que tienen por completo, siempre -hizo unos volatines con los brazos, teatralmente- ansían lo que no tienen, y eso les hace vulnerables, pequeños aficionados a la inmortalidad… ¿Has visto alguna vez a un hombre satisfecho? No, no… De ahí nacen todos los afanes, y eso nos conviene… Nada de dramas, sólo aprovechar la fuerza centrífuga, la de su propia inercia, para hacer que se golpeen contra ellos mismos… Todo bien dosificado, para que no se percaten de que los manipulamos, como hacen las mujeres…Como hacéis las mujeres… Ahora que te miro…-CLEO le sostuvo la mirada un instante- ¿no se te habrá ocurrido a ti…nada de eso, verdad?

-SIETE PICOS.

Alfonso volvió la cabeza.

¿Qué has dicho?

Yovi señaló el horizonte, como cuando miramos la sierra del Guadarrama desde la casa del seto.

-Allí. Es el mapa de los lugares. Se representa con un paisaje real, como si fuera un holograma de los vuestros. La física aquí es mucho más avanzada… ¿Has oído hablar del bossón de Higgins? Pues ahí lo tienes: una partícula que crea todas las demás.

-Dios… -Laura arrugaba el entrecejo. Ales y Anita la miraban un poco asustados-. Es lo que quieres decir, ¿no?.

El HADA CONSEJERA negó con la cabeza, pero YOVI no dijo nada.

-Esa idea de Dios es demasiado… antropocéntrica. Los humanos quieren un dios que sea más que ellos, pero sólo un poquito más… Sin pasarse. -Suspiró-. En el fondo todos creen que ellos, precisamente, no morirán nuca. ¡Cada persona cree en su propia inmortalidad! ¿No será ese el pecado original, y no la tontuna de la manzana?

Laura se enfadó.

-¡Son símbolos! Y con ellos vamos entendiendo las cosas, porque la razón y la lógica no son ciencias exactas. ¡Ni siquiera las ciencias exactas son ciencias exactas!

El suelo tembló. Se hizo de noche de repente. Un ruido sordo, prolongado y vigoroso les rodeaba, como la capa invisible de NUMIR.

-¡La hora del dragón! ¡Vuelve GARRASFINAS! Eso significa que los FELAYM nos han visto, tal vez a través del SWIVEL de cristal azul, el que dormía en la Antártida desde hace cinco mil años.

-Un diamante pulido en otro mundo… -YOVI miraba a Alfonso como a un hermano pequeño que estuviera creciendo demasiado-… ¿Serán iguales todas las galaxias?

-Esa, desde luego, sí.

Señaló un punto en el cielo. Laura reconoció la forma de ANDRÓMEDA, y se preguntó que pintaba allí la enorme masa de estrellas.

-¡Yo lo sé! -dijo Anita, abrazando a Ales, como siempre que ella tenía un poquito de miedo-. Es por lo de los LUGARES DEL PAÍS DE LOS ASOMBROS.

GARRASFINAS aterrizó muy lejos. Llevaba algo sobre el lomo, que se deslizaba rápidamente hacia ellos. Arrojó un buen chorro de fuego para amenizar la charla.

-¿No estás un poco lenta, niña? ¿A qué viene eso ahora?

-¡No me llames niña! ¡No soy niña, soy Ana!

-¡Yo no soy íncipe, ni soy rey, soy Alex!

Los dos peques se dieron la mano, remachando su protesta.

-Tiene razón Anita -dijo Yovi-. Recordad los siete lugares.

-¿Pero es algo así como las pruebas de Hércules? ¡Porque yo no estoy ya para mucho trote!

-Algo así es todo, si quieres. ¡Cada segundo es una prueba, y las perdemos casi siempre!

-La que me gusta más es esa donde todo el mundo es feliz.

Anita seguía a lo suyo.

-¡Las siete esferas del mundo y del cielo! ¡Por eso hablan del séptimo cielo!

-Estamos ahora en la esfera segunda, la que refleja los mundos de arriba y de abajo.

-¡Hermes trimegisto! ¡Lo que es arriba así es abajo!

El HADA asintió.

-Los iniciados… Así los llaman. Todos han estado aquí…

-¿También Jesús?

En esto, el dragón se alzó como si fuera un pajarillo, y volvió temblar la tierra. Pronto se perdió en el horizonte. Entonces se dieron cuenta de que un grupo de FELAYM de capa roja, la guardia de LUZBEL se aproximaba, ahora más despacio, como con cautela.

-Nos van a dar para el pelo! ¡Aún recuerdo la última, nos salvamos de milagro!

-Y tanto… Eso fue precisamente. Pero ya está agotado el cupo, por descreídos.

-¡Yo sé cómo vencerles! -Anita hablaba y Alex asentía, muy convencido. Los dos pequeños cuchichearon.

-Bueno, dilo ya.

-Engañándoles… Pero sin decir mentiras, ¿eh?

-¿Y cómo? Diciendo que estamos ocupados, o que no estamos?.

-¡Sí! ¡Que listo eres, Alfonso!. Pues haciendo que confundan realidad y fantasía…

-¡La tercera! ¡El tercer lugar, que hace eso precisamente! ¿Pero cómo traerla?

-Pues con la cuarta esfera, el lugar que provee las necesidades del cuerpo y del alma! ¡Vaya cosa!

-¡Vaya cosa, eh!

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