Cuentos. (Laura en el país de los asombros) 91

Albert entornó los ojos, de los que parecía brotar una lucecilla oscura.

-¡Sé que está ahí! -Dirigía la vista hacia el final del seto, donde se hacía una curva y el recodo de la fuente. Le vibraban las aletas de la nariz. La luna menguante daba un reflejo frío sobre las ramas.

-Como la otra. -La mujer alta señaló un punto indefinido en el espacio. Ahora está claro… Hay varios puntos de entrada. ¡Varias casas con seto! ¡Qué vulgaridad!

El hombre rió; o eso parecía. Un sonido metálico que sobrevolaba su cara, flaca y angulosa.

-Una stargate…La entrada, el agujero de gusano, atajo al paraíso. Él siempre lo supo.-Su índice apuntó hacia arriba-. Pero le arrebataron el Libro…antes de la hora.

-Quedásteis vosotros, los elegidos.

El brillo apagado de las ventanas mostró su figura. Eran dos, pero en algún lugar otros como él miraban la noche con los ojos grises alerta.

Papá se había pasado al lado oscuro…

Sonaba tan…aséptico. Como una escena de la guerra de las galaxias. -Laura escribía en su diario con letra clara, casi fría, segura de sí misma, consciente de que la realidad sólo puede aceptarse, y no combatirse-. Le quiero más que antes, si cabe -continuó- pero me da mucha pena… Bueno -mordió el boli un poquito- no es pena exactamente, es…nostalgia. Ahora me doy cuenta de que me gustaba mucho hablar con él de nuestras cosas, esos momentos e que se hacía un poco amigo, en la penumbra, contando las historias que hemos ido olvidando, las historias inventadas las canciones sin música -sonrió- porque vaya oreja tenía el pobre…Ponía a Ale nerviosísimo: “papá, calla; calla, papá”, decía, con la simetría verbal de los niños… ¿Dónde estará ahora? -Miró su bote de canicas. Lo había comprado en Imaginarium hacía mucho tiempo, y ella conservaba casi todas. “Ya no se juega a las canicas. Las llamábamos bolas, en mis tiempos, ya ves”. ¡Sus tiempos! Tan lejanos como el pleistoceno…

-¿Qué te ha pasado, papi? Mira -señaló- es de cuatro colores… Es mágica.

Casi una bola de cristal de las mil y una noches. Pero no puedo verte, porque estás en medio de la noche, ¿verdad?

Se quedó quieta, mirando a través del tiempo, o eso le parecía. Vio un gran escenario donde se representaba la vida de muchos como él, como su padre, que ya no pisaba la arena de la playa con firmeza, sino que iba de un lado a otro arrastrando los pies y con la vista en el suelo, inquieto como un animal herido. ¡Qué imágenes tan forzadas! -pensó. Es la educación, un cauce para el alma… ‘No importa’ -se dijo. Sonrió. ‘No pasa nada’, como dice Alejandro. ‘Hay que pegar la cabeza del angelito, que sólo se ha caído y se ha roto. Así es -contestó en voz alta- y así será: iremos a por ti’. Y se acordó de las pelis de Indiana Jones, sin saber por qué.

HISTORIAS DENTRO DE LA HISTORIA

-Eso pasa cada día. No hace falta inventarse nada.

-Sólo dar la forma, como cuando se maneja el barro en la rueda.

-Pues sin ser alfarero, ya me dirás. Un churro.

Hablaban tranquilamente. Una nube deshilachada salió a pasear por el borde del horizonte, como cerrando el cuadro bucólico del poniente. Estaban contentos: ya sabían que algo les ayudaba. Y mucha gente. Los héroes anónimos, que tienen más fuerza que el mal. Bueno… casi.

-Historias en la historia, como las muñecas rusas.

-Estamos perdiendo el tiempo. ¡Qué más da!

Avanzaban despacio. La tierra se deslizaba a su paso como una alfombra mecánica, y el efecto que producía era inquietante. Como si cabalgasen en el lomo de una anaconda gigante.

-Pasa en las mil y una noches.

-Para entretener al sultán… ¿Veis? El sultán es cualquier niño -miró a a Alex, que dormía en brazos del YORCOY- . Un cuento enlaza otro cuento, y eso es lo que quieren…que no se acabe nunca.

-Circular -Alfonso estaba pensativo-. Eso es. Circular: todo es circular, vuelve, es el retorno, la vida y todo eso… ¡Y la clave del LIBRO!

-El PÁJARO SOÑADOR siempre regresa… No sabemos dónde, pero…

-¡Porque en su nido está la copia! ¡O el original! Eso es: Luzbi tiene la copia pero con eso no le basta: el cura le engañó y le escamoteó el bueno. ¡Vaya tío! Ni que fuera Tamariz forzando una carta…

-Oye niño, ya estás fabulando… ¿Cómo va un mago, por hábil que sea, a engañar al diablo?

-Pues por eso, porque su habilidad es diferente, y el otro demasiado soberbio. Ni se entera. Además, su técnica es secreta. Seguro que le vendió su alma, o algo así, pero de mentira, o cruzó los dedos, qué sé yo…

-¡Y yo que confiaba en tu capacidad de análisis! Pareces un animista y no un ingeniero… En fin.

Anita tiró de la manga a Laura.

-Pues yo lo entiendo: Mira, Laura, es como cuando Alex esconde algo en su cama. ¿Quién va a buscarlo allí?

-Pues mamá. El otro día encontró unos pantalones del cole debajo del colchón, con un coche rojo y una piruleta.

-Pero las mamás son otra cosa… Ellas sí saben.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: