Micro-relatos. El narrador de historias. (Cat, Plan, Ulises, Latens, Gritos, Revival, Fata, Hacker, Axis2, Gracias por venir, Nofinis, Placer del alma, Vamp, Sevilla).

CAT

Podía comprender que para cada cual era distinto el aspecto de la noche. Atisbaba desde sus ojillos pardos, atenta la nariz y tensos los oídos, sabiendo que su horizonte era diferente cada segundo y que para los demás sería otro, como si la vida fluyese a través de un caleidoscopio. La noche albergaba los sueños de sus habitantes, que la aguardaban como espera un niño la pubertad, desconociéndola y construyéndola en el milagro del tiempo. Oyó discurrir el agua, casi podía oler las porciones de jugos y mensajes diluidos entre el desagüe y la corriente principal del jardín. La luna jugaba con sus rizos de paja, como una novia con el recuerdo de su primer amor, mientras crecía o desmembraba el perfil dorado de las luces. En cualquier momento de esos mágicos instantes iba a sentir el pálpito, y un fuego inconsciente le subiría hasta el gaznate. Entonces, llegada la señal, atacaría como un tigre.

PLAN

Téngalos ocupados. Deles un plan sin fisuras, una organización. Entonces todo irá bien”. Sobre la mesa interminable los mapas desplegados, colinas desiguales, que la brisa de mayo ondulaba. El Führer gesticulaba y su dinamismo agradecía el hierático protocolo de los funcionarios y los generales.

ULISES

En el fondo de un pozo de cristal vio los recuerdos. Asomado allí era una pupila tibia, algo desvaída y sucia, en el gran ojo de Polifemo. El gigante de la dimensión del mundo. Pero no era cristal, era la niebla gris que brotaba de su boca, un aliento sólido como de ajos agrios. Y no se apoyaba nadie en el brocal de piedra, nadie había labrado sus aristas. Lanzó un grito al vacío -¿o era al revés, le devolvía la sima una voz de acero?- y aguardó su eco, como se aguarda la segunda mirada, la mirada que garantiza un instante feliz.

LATENS

Se resistió. Si abría los ojos iba a descubrirlo todo. Aguantaba oprimiendo con fuerza los párpados, apretando las mandíbulas, en tensión los músculos. Luego se relajó. La realidad se filtraba por las ranuras del tiempo destruyendo los seres del aire. Sentía su cuerpo y los sentidos que lo habían definido hundirse profundamente en el colchón, que era su refugio. Las voces del alba resonaban cada vez más nítidas, anunciándose. La angustia le daba náuseas, y el intolerable dolor en la nuca. Los motores cercaban ya el edificio, ascendían como olas negras hasta las ventanas rompiendo el aislamiento de los gruesos cristales. Había desaparecido el sueño y no había lugar ya para imaginar ni admirar ni sorprender. El sentido de toda ilusión era un concepto vacío.

GRITOS

La última voz fue directa hasta la cumbre del Gólgota. El soldado se desperezó después de la bofetada. Del costado de la chica brotaba una gota de agua, que tenía sal anclada como las anchoas de Santutxi.

REVIVAL

Lo contó al fin. De noche, cuando todos dormían, jugaba con su papá, y por la mañana le recordaba, sabiendo que debía ser feliz y que el cariño de todos no se pone nunca.

FATA

Morgana ofreció el ticket con una sonrisa. “El espectáculo comienza enseguida”, anunció a la pareja. Rudolf cedió el paso a una dama rubia, de trenzas obscenas.

HACKER

El virus escrutó el largo pasillo, abierto al fondo de la ‘puerta trasera’, el ojo de Orus. “Voy a buscarte”, pensó mientras se lanzaba al encuentro de la luz.

TEMPUS

Deberíamos darles algo más de tiempo. Se les va todo en un suspiro”. Brahma retiró su parpadeo. Las estaciones y los cataclismos aguardarán unos millones de años.

AXIS2

La diferencia entre hacer y no hacer es tan sutil, que no sé si vale la pena”.

GRACIAS POR VENIR

Ser padre a los 50. ¡Cómo se vive! Gracias por venir.

NOFINIS

La galería sin fin. Los espejos ocultan o deforman -¿no es igual?- los crímenes de la galería del Vaticano.

PLACER DEL ALMA

La estética del amor” –se atusó el mostacho, anacrónico y decorativo como un pastiche de Picasso. “Es la paradoja salvífica” –miró a su alrededor, como echando de menos un auditorio de Cyrano. “Saber que se vive equivocado y no hacer nada, pero nada –remachó con regusto- para rectificar…”. Se detuvo un momento, buscando el apoyo de la razón, que vino en las alas de un ángel dormido. “Claro, eso voluntariamente…Luego están los surcos de las lágrimas, quiero decir –meneó la mano, abanicando el aire- ya saben, los contumaces hechos, la obligación que se asoma en la vigilia con ojos insomnes y llama a capítulo, el orden, señores, el orden…”.

VAMP

La reunión había terminado, pero como siempre quedaban las despedidas, interminables. Más aún si, como era el caso, la tertulia había cerrado en falso. “No estoy de acuerdo”. El anfitrión se defendía, acosado por la tintura en declive de dos damas provectas. “Es como la muerte: no hace falta probarla, todos saben que existe”. Las últimas cabezas residentes se volvieron hacia él, y sonrieron, pero eso no lo reflejaron los espejos del ancho vestíbulo.

SEVILLA

Don Juan dio carta. El Comendador apostó a órdago, como siempre. Golpeando el tapete, Tenorio alzó la voz:

-La cosa no tiene mérito si se sabe el resultado. O lo que es lo mismo, si se espera la salvación, mientras los otros se condenan.

Una partida indecente”, pensó Mejía.

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