Cuentos. (Laura en el país de los asombros). 83

LOS SEIS DE ALBERT

-Pero… ¿Por qué estamos AQUÍ?

Había pasado tiempo. Ellos, los CUATRO, habían ido y habían vuelto… Y sabían ya ALGO importante: el TIEMPO no era el mismo en su casa de INTERLAND que en el VALLE DE ALGODÓN… por ejemplo… Pero…

-¿Por qué estamos aquí?

LISA les miró con asombro. Parecía extrañarse con cualquier cosa.

-¿Cómo? ¿Me lo preguntáis en serio…? Vamos… Vosotros lo sabéis…

-¡No! –Contestaron al unísono.

-¡Ete! ¡Caca! –dijo Alejandro, entusiasmado.

-Pues para aprender… Y luego, cuando llegue el momento…

-¿Qué?

-Cuando llegue el momento…actuaréis…. Vamos… Sois como unos… ¿héroes?

LISA se reía con una suavidad que a Laura se le antojaba algo… extravagante… No lo dijo porque era algo así como su anfitriona, o su guía, o su maestra… ¡Qué sé yo! –pensaba- Pero…

-¿Como Harry Potter?

Todos miraron a Anita. LISA se sorprendió.

-¿Le conocéis?

-¡Claro! ¿Quién no le conoce?

-Pues aquí pasa desapercibido… Siempre estudiando en ese horrible CASTILLO del PAÍS OCULTO…

-¿SERES A EXTINGUIR? –BELTRIX se reía al tiempo que miraba a JACKING, su doméstico mensajero, y la pregunta era hueca, como la retórica de un ejecutivo agresivo, made in Hillipolandia.

-¡Seres a extinguir!…O sea…¡vosotros! –Esta vez dirigió su mirada a los niños.

-La cosa es más grave, Milord –el criado empleó el titulillo, copiado de la Star Wars, que complacía a la cohorte de LUZBEL-. EL LEÓN Y LA GACELA son amigos. O sea que…

-¡O sea, que la naturaleza está al revés, o peor aún, ya no existe! ¡Un buen logro, diría yo! ¿Y para ese viaje hacían falta estas…alforjas?

ALFONSO musitó.

-Las alforjas somos nosotros..-dijo al oído de Laura-. Me da la impresión de que no va a usarnos para meter su equipaje. O sí… Según lo veas.

Y el otro iba viendo, viendo, mientras se rascaba la perilla.

-Veamos… A grandes males… El león acabará merendándose a la gacela… Es cuestión de tiempo… Todo vuelve a su cauce… –Hizo un gesto con el brazo, como si le estorbase la capa que no llevaba-. Incluso la torrentera, cuando se lleva por delante esos ridículos habitáculos que construyen los humanos… Casas las llaman. Sí. ¿El nombre arquetipo de la cosa? Puede, sí…

-La FÁBRICA DE CUENTOS está funcionando. Se perfeccionan narrándolos, y hay ya unos cuantos rapsodas.

-¡Viejo sueño, LITLE HERMES! Viejo sueño interrumpido. Somnius interruptus, ya que nos ponemos…Los rapsodas acaban de amanuenses o con demencia, inventándose historias de uno o dos segundos…. Claro que eso… sería suficiente, bien aprovechado… Pero ellos no lo saben… Por eso huyen del tiempo, como si fuera un enemigo. ¡Bendita humanidad, tan torpe! Dime, Jacking… ¿Has visto al amo?.

-Le rendí cuentas de parte de Milord, hace poco.

-¡Poco, poco! ¡Mucho, mucho! Se te adhiere a la mandíbula la ambigüedad de esa raza y la imprecisión de sus ideas. ¡Ese mundo es un virus! Cuando tenemos que resolver estos…problemillas, ya sabes, pues me viene a la mente esa pintura de EL BOSCO, nuestro muchacho, en la que PARAÍSO E INFIERNO flanquean el MUNDO. ¡Qué elemental orgía la del ser humano! Siempre perdido en su nimiedad como si beber del desierto calmara la sed… ¡Mátalos!

El criado se convulsionó, como tocado por un dardo eléctrico.

-¡No puedo, Milord! ¡Están protegidos!

El diablo de protocolo perdió su buen talante. En su cara aparecieron surcos negros y profundos, como si acabase de deshollinar la chimenea y Mary Poppins aún no hubiera aparecido con un trapo húmedo.

-¡Pues cómpralos, que viene a ser lo mismo! Convénceles de que son los mejores, y que se merecen una vida mejor… Y un señor que les estime, y se lo demuestre… Por ejemplo, diles que se acabó la angustia existencial, eso les viene preocupando desde que los muy memos perdieron la inmortalidad del Paraíso…

-Para eso les digo que se busquen un amante. –La mirada rojiza de Beltrix taladró el espacio que mediaba entre ambos, que se redujo como un globo desinflado. Jacking continuó, como explicándose-… No, no es tan bueno como eso que piensas…

-Creí por un momento que tenías imaginación, mi lamentable sombra.

-Gracias. Es un modo de engañarles, que se busquen algo que les distraiga de todo lo demás.

-¡No! Pueden ocurrírseles rezar, o peor aún, buscar la fe, que aguarda como un líquido transparente al doblar cualquier rincón de ese artilugio extraño que llaman espíritu, para llenarlo.

-Sin problemas. Están demasiado ocupados tomando remedios para la edad…o sea, para tenerla o para dejarla. Y en el lindero de ambas chorradas estamos nosotros, como JANO, mirándoles y aguardando.

-Bueno, bueno… El caso es que todo eso resulte eficaz. LUZBEL tiene poca paciencia, y la conspiración para acabar con la alegría –y de paso con el bien- va con cierto retraso. –Dudó un instante-. Estos niños… ¿no serán un obstáculo, verdad?

-Nada de eso… ¡Tengo un topo! Uno de sus mentores, o amigos, o consejeros, como quieran llamarlos porque están muy burocratizados, es de los nuestros.

Beltrix se rascó la perilla.

-¿Sólo uno? Deberías haber infiltrado más… Al menos cuatro, o tres, porque el pequeñín ni se entera.

El criado, que aspiraba a un puesto en el CONSEJO DE SECUNDARIOS, suspiró, y le salieron unas chispas azules por la nariz.

-No hay que menospreciar a los pequeños… Ese es mi trabajo, jefe… Pero ya he visto que tiene ángeles muy poderosos.

-También lo somos nosotros. Ángeles, desde luego, y poderosos. ¿O no? Por cierto… ¿Una guerra nueva, qué tal?

-Están ya hasta arriba. No son tan evidentes, pero las tenemos por todas partes. Y luego están las Cumbres.

-¿Qué tienen que ver las montañas, salvo por el mal genio de los enanos?

-No es eso –sonrió- Las llaman así porque son tan petulantes, ya sabes, que suponen que están en lo más alto… Se reúnen a negociar cómo explotar mejor a todo el mundo. Es una idea directa del BOSS.

Beltrix, el GUÍA DEL MAL, guardó silencio. Aquel aprendiz se estaba poniendo impertinente, pero caía bien a SU MAJESTAD. No era el momento de fulminarle. Además… necesitaba al pequeño Hermes, le era útil y podía suplirle en algunas tareas enojosas.

………………………….

CERBERO

-¿Por qué todos los guardianes tienen tres cabezas?

El CANCERBERO de la CUEVA se desperezaba como si no hubiera hecho otra cosa en su vida. Alex le imitaba, estirando los bracitos y rugiendo como un cachorro de león.

-¡Vas a hacerte daño en la garganta!

El niño se enfrentaba como un campeón al monstruo lejano, que si les había visto u oído no lo parecía. Ni siquiera olfateaba en la dirección del grupo, como hubiera sido natural si hubiera detectado alguna presencia extraña.

YOVI lo aclaró.

-No estáis ahora en su dimensión. Fijaos bien: hay un campo de fuerza a su alrededor, que se percibe como un cendal transparente.

-Sí, parece que está detrás de un plástico que se mueve. Como en LA INVASIÓN DE LOS CLONES –dijo Anita.

Alfonso la miró curioso.

-¿Y tú qué sabes de eso? ¡Si no ha visto las pelis!

-Que te lo has creído. Las tenía papá en la zona oscura.

Laura se echó a reír.

-¿La zona oscura? ¡Pues sí que se te ha pegado el vocabulario!

-La descubrió Alex un día que mamá se olvidó las llaves del mueble. Como siempre estaba cerrada pensábamos que contenía cosas muy interesantes. Y era verdad.

-¡Ya lo creo! –Dijo Alfonso-. ¡Allí está mi colección de DVD’s!

-Bueno, tanto como colección… –Laura era muy rigurosa con las definiciones-. Más bien una muestra…

Yovi interrumpió la conversación extravagante y retomó el hilo.

-Es como un holograma para vosotros, pero real. Las dimensiones pueden juntarse en cualquier momento, pero hace falta el CONJURO o la orden directa del GUÍA.

-Yovi…¿Por qué hay un guía del mal? No debería ser así…

-Mira, Anita… El bien y el mal están muy cerca uno del otro… Sí… A veces incluso se confunden, como las dos caras de una moneda, y es difícil distinguirlos… Claro que eso pasa con la gente, sobre todo los humanos, que se comportan como si tuvieran dos vidas…

Laura le interrumpió.

-¿Y cómo lo sabes, Yovi? ¿Has vivido en la otra parte?

-Todos lo hemos hecho…alguna vez. –Arrugó la frente y abrió los brazos, como un predicador-. En todos los mundos se da la misma raíz, porque EL GRANDE nos pensó al mismo tiempo…¡Bueno! Yo no soy maestro, sólo acompañante, así que…

-¡Menos mal! ¡Creí que íbamos a ser adoctrinados o a sufrir una clase de mistifilosofía! La verdad, con tanto charlatán y tanta secta, ya estamos un poco hartos de que nos digan cómo tenemos que respirar y cómo colocar la cabeza…

Laura no estaba de acuerdo con Alfonso en esta interpretación del Yin y el Yang, que era el resumen de la cuestión: el equilibrio. Por eso le corrigió.

-Hay muchas personas que se esfuerzan en ser mejores y en hacer mejor lo que nos rodea… Así que no seas tan escéptico.

-‘La incredulidad es la causa de la decadencia del gusto y del genio’… Lo dijo un francés con nombre de filete, creo.

-Chateaubriand –confirmó Laura sonriendo-. Los románticos hacen frases muy largas. Ya no se llevan.

Anita y Alex se habían acercado a la entrada de la guarida del Cerbero. De pronto éste gruñó, babeando. Enseñó los colmillos de la cabeza más próxima a los peques, que podía engullir de un bocado.

-¡Se ha deshecho el campo de fuerza! –Yovi miraba asustado a su alrededor-. ¿Habéis notado algo, una presencia extraña, unas palabras en voz alta…?

Alex apuntó con sus manitas a la frente del monstruo. Luego echó hacia atrás una pierna y lanzó el brazo contrario como un látigo.

-¡Yo soy Iter Pan! ¡Eno una espada!

-Y se puso a rugir al tiempo, imitando al Rey León. Anita tiraba de él.

-Vamos Alex, que me da mucho miedo.

-¡Él no puede salir! ¡No os acerquéis! –Yovi y los mayores llegaron corriendo-. Vamos, tenemos qué averiguar qué ha pasado.

En ese instante sonó una melodía.

-La segunda de Brahms… ¿De qué va esto? –Preguntó Alfonso.

Las tres cabezas fueron doblándose. Finalmente el enorme cuerpo se deslizó unos metros hacia el interior de la gruta, recostándose en el suelo. Pronto unos ronquidos opacos apagaron la sinfonía. Una sombra gris cubrió el grupo.

-Hola chicos… –sonó monótonamente la voz, que era bien timbrada y profunda-. ¿Necesitáis ayuda?

Yovi temblaba. Armándose de valor, después de tragar saliva, dijo:

-Muchas gracias señor Beltrix… Estamos bien… Su…su mascota… está dormida.

El GUÍA DEL MAL sonrió. Por su garganta se deslizaron unas sílabas extraviadas que buscaban cómo manifestarse. Era el conjuro sordo de los seres oscuros. Pero tropezaban con la fuerza contraria, invencible, de los ÁNGELES BUENOS.

-Prefiero que me llames ‘Milord’, muchacho… Tú eres…

-Yovi…Milord. –Y añadió para cubrirse las espaldas-. Soy el ayudante del HADA CONSEJERA, que está a punto de llegar.

El demonio alzó su capa como para embozarse.

-No sé… –Miro alrededor-. No detecto tanta belleza, al menos no tan cerca… ¿No estaréis…perdidos?… De todas formas, ya sabes que yo soy un estupendo guía… Es mi trabajo.

-Sí… Lo sé… –dijo Yovi-. Pero estamos bien… Nos paramos un poco a descansar, y…

-¿Descansar? –Beltrix parecía interesado en la parte más floja de la historia-. ¿Descansar? –Repitió-. ¿Venís de muy lejos, entonces? ¿O es que vais aún más allá de la MONTAÑA DRAGONA?.

-Pues…

-No importa –le cortó-. Mi amigo GARRAS FINAS duerme, hibernado como un mito griego… Ya ves… Mientras, la gran consorte se encarga de…todo… Id, id…-invitó… Y como no puedo elegir el destino, seguiré siendo guía… tan cerca como pueda…

Soltó una carcajada que parecía un trueno interminable. Los niños le miraban perplejos, inmóviles. Beltrix se esfumó literalmente dejando un rastro ocre en el aire.

-¿Sabes? –Dijo Laura… Esto es como la salud… Dice papá que sólo se aprecia cuando no se tiene. Pues yo aprecio ahora, y no sabes cuánto, la ausencia del mal, que es como una opresión en la cabeza.

-Ya que ser libre siempre es imposible –sentenció Alfonso- seámoslo un ratito…Y a disfrutar de ello. ¿Quién dijo que el cielo es un día de felicidad?

-Pues seguro que la abuela, porque se quejaba siempre de que no podía estar ni cinco minutos en paz.

Pero los niños, y Yovi, estaba inquietos.

-Aquí se aprende a la fuerza –dijo Laura- Es como hacer prácticas de campo. Sólo nos falta el laberinto.

Yovi se detuvo.

-¿Por qué hablas de eso ahora?

Laura se sorprendió.

-Pues no sé… Como ‘el capas’ decía algo sobre los mitos… Luego está el viaje, que es iniciático, como todos, pero parece que vamos y volvemos, y ese cielo de noche, con las estrellas cambiantes…

Yovi señaló un punto sobre ellos. En el crepúsculo, aún era apenas visible.

-ALGOL. La estrella del diablo. Está junto a PERSEO…-Reflexionó- Es la marca de Beltrix, y éste no es sino un lacayo de LUZBEL. Imaginaos…Vosotros habéis sido enviados también para combatir a la Medusa, puede decirse…

Alfonso le interrumpió.

-Puede decirse lo que quieras, porque si es por imaginación…Bueno, es que me acuerdo de los Boy Scouts…-Puso cara de ‘William the conqueror’-. ¡Siempre los he odiado, tan puestecitos, con esa cara de buenos, y un monitor enseñando las canillas…!

Los otros se rieron.

-Pues ¿sabes una cosa? A veces te equivocas queriendo hacerlo bien… Mamá se quedó cortadísima un día en el patio del cole. Llovía a mares y ofreció su paraguas a otra señora. Éste lo rehusó y dijo que le encantaba mojarse. ¡Parecía haber estado aguardando la lluvia como un berenjenal!

-Cuando llegó a casa y lo comentó, papá dijo algo así como que lo peor que se puede hacer a alguien es tratar de hacerle un favor… ¡Me parece que tampoco le gustaban los chicos exploradores…

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