Argumentos. (La vendetta).

LA VENDETTA

Un perro huesudo camina contra el viento. Son las cinco en Sicilia y las casas rojizas parecen temblar con los embates del aire. Solamente un grito procedente de una de ellas nos advierte que hay alguien con vida, alguien que está siendo cruelmente golpeado. En la Plaza del pueblo, los Carabinieri juegan a la Sota con un vaso mediado cerca de las manos. El ruido de la tempestad apaga casi por completo los gritos angustiosos de mujer. El sargento de Carabinieri ha ganado y celebra su victoria con un buen trago de Spiritu.

De la casa sale ahora un tipo embarbado, con la camisa medio rota. Mira alrededor, buscando un testigo que pueda acusarle. Sólo el perro, cada vez más lento junto a las paredes encaladas, le mira con ojos tristes. El hombre se dirige con paso rápido a cualquier parte, lejos de allí. Dentro de la casa una mujer joven está en el suelo, sobre su propia sangre. Tiene el rostro amoratado y presenta señales de violencia. Su camisa blanca está destrozada.

El jueves iré a por ella, piensa Tonio, el guardafaro. A la tarde, su pariente sale al campo, y queda sola. Nadie podrá verme.

Es jueves. Marco ha salido al campo. Su hija está agonizando. El sargento de Carabinieri apura otra copa de vino. Es la cuarta mano. La tarde está empezando.

El viento en Sicilia es gris, como los ojos de Marietta. Hace un año. Marco camina despacio, contra el aire. Recuerda una tarde desapacible, y se le crispa la mano sobre el cuchillo. Un año de búsqueda, un año de sufrimiento porque ella no está vengada. Pero se acerca la hora en que su conciencia quedará libre. Tiene el alma llena de odio, y un deber en su pensamiento. Si no pudiera cumplirlo preferiría la muerte. La puerta está cerrada pero Marco conoce los secretos de ese postigo. Introduce la mano derecha bajo el madero y pronto toca con sus dedos negros la traviesa. Un ligero movimiento, preciso y rápido, y la luz pajiza penetra con él en la casa. Pocos y pobres utensilios, y un jergón donde dormita alguien. Con el ruido y la luz el hombre abre los ojos. Se alza rápido como una liebre y corre en busca de la escopeta, pero Marco es hábil con el cuchillo.

El sargento de Carabinieri es un buen hombre. Sabe que a esta gente más vale no hacerles demasiado caso. Buen vino. Allá ellos con sus cosas.

En los bosques de Renania una doncella rubia con el cuello tronchado. Meses más tarde junto al Danubio un miembro de su familia hundió hasta la empuñadura su daga en el corazón del asesino. La justicia estaba hecha.

El Código Penal castiga el asesinato.

Marco abanica el aire con su cuchillo de monte. Los ojos de Tonio están rojos de terror, pero sabe que si no lucha todo está perdido. Cuando llega la vendetta nada puede librarse de ella. Como las tradiciones, pasa de unos a otros hasta que, finalmente, el ofensor cae bajo las manos del vengador. Sólo cabe la huida, pero, tarde o temprano…

Parecen dos fieras luchando por un trozo de carne. Se acechan, se observan, ensayan un ataque falso esperando los descuidos del enemigo. Con Marco está el odio, la obligación de cumplir su venganza. Con Tonio está el miedo, el deseo de supervivencia. Finalmente, el cuchillo abrió en canal su vientre. Con el estertor del moribundo, Marco sintió la liberación de su tremenda carga. De rodillas en el charco de sangre, elevó sus ojos al cielo.

Quizás los lectores tengan una pregunt: puesto que para Marco había obligación moral de cumplir su venganza, es decir, matar al asesino de su hija, ¿quiere decirse que no existe en conciencia para él obligación jurídica de cumplir las normas legales? Marco sabe perfectamente que el homicidio premeditado es un delito, pero para él es más fuerte sin ninguna duda la obligación MORAL de llevar a efecto la venganza. ¿Cómo conciliar ambas cosas, totalmente opuestas?. ¿Cómo juzgaría usted a Marco, si fuese su propio juez? ¿No es, más que un daño, un bien para la colectividad la supresión de ese cuerpo extraño que supone la existencia de Tonio?. ¿Hay, en definitiva, lo que podemos denominar “obligación moral de delito”?. ¿Es o no justo lo que hace Marco?. ¿Haría usted lo mismo, en sus circunstancias, en su cobertura histórica?.

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