Cuentos. (Sucedió dentro de mil años).

SUCEDIÓ DENTRO DE MIL AÑOS

El momento había llegado.

Así lo decidió el Gran Consejo, plenario de la Sesión Cósmica del undécimo período Star. (Neón del Acuario).

La subespecie H., del sistema Unix, heliogaláctico, había superado, muy a duras penas, con exasperante lentitud y graves demoras, la primera fase del Hecho. Cierto que algunas voces autorizadas clamaron por una extinción definitiva -parodiando así, dijeron otros, la bárbara costumbre secular de los enjuiciados- pero, finalmente, prevaleció el cumplimiento del Magno programa. De no haberse hecho así, la misma evolución del cosmos hubiera sido puesta en peligro.

RXYJ40 temporizó sus coordenadas. Los eones navegaron ante la pantalla, deteniéndose en la fase temporal primaria. Los antepasados habían manipulado y programado a aquellos especímenes con las delicadas técnicas de los dioses, a cuya imagen fueron creados. Las condiciones del postgene quedaron fijadas, y, como en el resto de los mundos, aquellos herederos del infinito, cuyos hijos deberían repetir los hechos de Dios, recibieron la Señal. Pero algo falló de nuevo. Había sucedido antes, en la lejana época de los soles fríos. También aquella especie manipulada había resistido, por causas igualmente inexplicables, a la mínima orden. No resultó convincente la apelación a una curiosa libertad que excluía la divina. Algo como “es mejor ser un perro vivo que un león muerto”, según su lenguaje. Sólo aquella vez fue inevitable: el tiempo y la forma para garantizar el éxito de la transformación.

La pantalla avanzó vertiginosamente, coordenando el poliedro de los eones. también la técnica de control había cambiada en la Prima Gea, cuyo Olimpus albergaba la sede del Consejo. El primer Manipulador Genético habló -con la lengua silente del origen, con la palabra amada de los tiempos del Verbo- y dijo:

-Los hijos de los hombres han vencido a los hijos del mal. La madurez de los dioses nace en sus genes… diez mil años después del punto alfa del primer calendario de Dios.

En la tierra, una nube transparente luz agostó las últimas tinieblas, y con ellas el temor al vacío, al miedo y a la muerte.

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